Ni el rechazo al aborto, ni el pin parental o la violencia intrafamiliar. Tampoco hay compromisos de desarrollar legislación sobre leyes LGTBI y de género en los pactos que Vox ha firmado para hacer presidentes a María Guardiola en Extremadura y Jorge Azcón en Aragón. Eran sus banderas cuando irrumpió en 2023 en algunos de los gobiernos autonómicos del PP y de las que hoy poco queda hoy sobre el papel.
Bien lo sabe Alfonso Fernández Mañueco, que fue el primero en aceptar el término de “violencia intrafamiliar” en sustitución de la violencia machista o de género. También Fernando López Miras, que en 2019 asumió el “pin parental” de Vox, que permitía a los padres autorizar previamente la asistencia de sus hijos a actividades complementarias en centros educativos sobre igualdad de género, diversidad LGTBI o feminismo. Entonces, los populares permitieron que su derecha ganara la batalla ideológica y que la izquierda lo usara para desgastarles políticamente.

En el PP, nada más firmar el pacto con Vox, destacaron haber “doblegado” a Vox en estos capítulos. Según fuentes al tanto de las negociaciones en Extremadura, el partido de Abascal había pedido derogar la ley LGTBI en el territorio. “Y ahora ni rastro de regresiones en políticas feministas”, se congratulan.
Pero lo cierto es también que esa ofensiva histórica de Vox contra el feminismo ha pasado ahora a un segundo plano. En un momento en el que el voto femenino se alza como decisivo, el partido de Abascal no ha querido tirarse piedras sobre el tejado, cuando todavía resuenan los ecos del caso Salazar o los de mujeres prostituidas relacionadas al exministro José Luis Ábalos.
A por el voto femenino
El voto femenino está empezando a mirarse con lupa en la sede de Vox. El CIS postelectoral de las elecciones generales de 2023 solo detectaba que el 4,4% de su voto procedía del electorado femenino. Sin embargo, en el mes de enero de este año, el voto de las mujeres a este partido subía hasta el 11,6%. Esto es, el apoyo de las mujeres al partido de ultraderecha se ha incrementado en casi el doble en solo tres años.
El mejor dato de Vox por la vía del voto femenino llegaba a la par que caía en picado el apoyo de las mujeres al PSOE, en verano de 2025, cuando este cayó a mínimos históricos a causa de los casos de acoso sexual o de prostitución que se endosaban a Ferraz.

Aun así, el apoyo de las mujeres a Vox en estos meses ha bajado algunas décimas en consecuencia con la tendencia a la baja que ha registrado este partido. Sin embargo, cabe destacar que las mujeres hoy votan por encima a Vox que a Sumar, según la misma encuesta.
En consecuencia, Abascal ha apostado por aparcar su batalla contra las banderas feministas en este nuevo capítulo de convivencia con el PP. Y se ha abrazado de lleno a una enseña que lleva meses explotando, al calor de la ola restrictiva que también impera en Europa: al discurso durísimo contra la migración irregular. Precisamente, el CIS de abril situó esta cuestión como segundo problema más importante para los españoles. Y lleva meses alzando puestos en la misma escala.

Vox ha decidido que la inmigración sea el gran campo político bajo el que acumular un granero de votos en un momento en el que la inmigración, según encuestas públicas y privadas, también genera rechazo entre el votante socialista. Hasta el 40% de dicho votante no pone reparos a término “prioridad nacional”, como publicó este periódico.
Así, será el lema “el español primero” el que enarbolará Vox de cara a la campaña andaluza que ya ha comenzado para tratar de mejorar sus resultados en la comunidad.
El giro de estrategia de Vox ha sorprendido a sus propios afines. Desde Hazte Oír, una asociación provida muy vinculada a la ultraderecha, se ha criticado contundentemente a Abascal en las últimas semanas por no incluir en las negociaciones con el PP ni en los pactos de investidura ninguna medida provida. En las elecciones aragonesas llegaron a fletar un autobús en el que denunciaban que habían renunciado a las medidas provida. Esta misma semana, cuando el Congreso daba el primer paso para blindar el aborto en la Constitución, Vox se abría a la ley de supuestos vigente y Hazte Oír desataba la caja de los truenos.
