Reportaje

El amor eterno de madre ha llevado a ‘los Gavira’ a triunfar en el deporte

La madre de Adri y Patri Gavira, Isabel María atiende en exclusiva a Artículo 14 para repasar los inicios deportivos de sus hijos y como lo ha vivido ella como madre

Adri y Patri Gavira con su madre durante una escapada familiar
Imagen cedida por Patri

Como uña y carne. Inseparables. Con una conexión especial dentro y fuera de casa. Así se podría definir en pocas palabras la ‘Familia Gavira’ pertenecientes a Taraguilla, una pequeña pedanía en San Roque (Cádiz). Adrián (38 años) y Patricia (37 años), los únicos hijos del matrimonio y, casualmente ambos destinados a seguir un mismo camino, el deporte de élite. El mayor en el Voley y la pequeña con un balón entre sus piernas marcando goles. “Desde niños siempre hemos intentando que estuvieran con algún deporte. Ver a día de hoy que los dos se dedican profesionalmente a ellos, hace que cualquier esfuerzo haya merecido la pena”, confiesa su madre Isabel María en exclusiva a Artículo 14.

Llevan toda la vida creando su camino en un mundo lleno de retos, complicaciones, entrenamientos constantes y rutinas sacrificadas. Su madre echa la vista atrás y recuerda los inicios de sus hijos en el deporte. “Desde siempre han hecho todo tipo de actividad física fútbol, baloncesto, voleibol, tenis, taekwondo, siempre estaban jugando a algo relacionado con diferentes deportes. Patri siempre quería ir de la mano de su hermano a cualquier extraescolar que se apuntara”.

“Ambos inicios en la élite nos tocó vivirlo desde la distancia. Uno siendo un adolescente en Tenerife y otra una universitaria en Sevilla. Estoy muy orgullosa de que tanto sacrificio, esfuerzo y constancia en ellos me haya permitido verlos disfrutar y triunfar en el deporte que eligieron”, reconoce con una sonrisa.

El sacrificio familiar, mereció la pena

El matrimonio ha trabajado toda su vida en un restaurante propio y, al mismo tiempo han criado a sus hijos. Cuando estos empezaron a ser mayores e ir poco a poco metiendo en la actividad física, la organización empezó a ser complicada. “Tanto mi marido como yo teníamos que hacer malabares para llevarlos a las actividades deportivas al mismo tiempo que llevábamos un restaurante adelante. No te puedes imaginar las carreras, las prisas y estrés, yendo siempre a contrarreloj”, recuerda.

Y, en medio de todas las tareas gastronómicas en el restaurante, Isabel María reconoce que fue una época llena de sacrificios y de algún que otro miedo. Pero, no nunca apartó a los suyos del camino que ellos mismos habían elegido, a pesar de que como madre tuvo que hacerse un poco más fuerte. “Lo más sacrificado ha sido no poder pasar más tiempo con ellos. El perderme tantos momentos a su lado (cumpleaños, celebraciones, momentos malos, resfriados, comidas)”.

“Los inicios de Adri fueron duros para mí porque era aún un adolescente cuando se fue a Tenerife al centro de alto rendimiento. Recuerdo como si fuera ayer, decirle adiós desde la calle a su apartamento llorando como una niña. Dejaba a mi hijo con 16 años a 1600km de casa. Con Patri también me tocó vivirlo desde lejos porque comenzó su andadura en el Sevilla, solo que ya llevaba varios años fuera estudiando y era ya más adulta”, confiesa. Aún así no se arrepiente y volvería a hacer lo mismo porque los dos amores de su vida (con permiso de su marido).

Asimismo se atreve a aconsejar a otras madres con hijos deportistas, poniendo el foco en algo importante, dejar disfrutar a sus niños. “Que nunca fuercen a sus hijos a hacer algo que no les gusta. Apoyarlos a qué luchen por sus sueños y que siempre si hijo/a disfrute de lo que hace y no solo se lo que consigue”.

Una madre que se rinde a sus hijos

Los años pasaban y los triunfos comenzaban a llegar. Y, Isabel María como madre al principio le tocó compaginar el trabajo con las competiciones de sus hijos, perdiéndose muchas de ellas, pero aún así hacía malabares para poder asistir. “Siempre que puedo intento estar ahí para apoyarlos. Siempre que teníamos vacaciones hacíamos porque nuestros viajes coincidiera con alguna competición para no faltar”.

Y, tras muchos años en la élite, su madre, orgullosa reconoce que ambos han triunfado en el deporte y, que para ella poder verlo ha sido el regalo de su vida. “ Creo que ambos han conseguido cumplir sus sueños, ya que, tienen la posibilidad de ganarse la vida con su deporte. Ver a Adri competir en 4 olimpiadas seguidas es más que un triunfo. Y Patri, verla como trabaja para jugar tantos partidos en la máxima categoría es un triunfo e incluso verla levantar una copa de la reina fue muy emocionante para nosotros”.

Adri y Patri Gavira con su madre
Imagen cedida por Patri

Ahora ambos están rozando los cuarenta y las piernas y el cansancio empiezan a pesar tanto en Adri como en Patri. La pregunta sobre sus posibles retiradas era obligada, su madre habla de ese próximo momento sin pelos en la lengua y con la satisfacción de que ambos han sido felices en sus respectivos deportes. “Se que en cada uno de sus deportes, ambos son muy queridos y admirados, no solo por lo deportivo sino por lo humano, así que estoy segura que el día que se retiren tendrán una bonita despedida, recibiendo todo el cariño de los aficionados, gente cercana y amigos”, concluye.

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