Invasión rusa

“Nadie nos ha ayudado a recuperar a los niños ucranianos secuestrados por Rusia”

La asesora de Zelenski para la infancia revela que solo 2.120 de los cientos de miles de menores que el Kremlin que "evacuó" durante la invasión han vuelto a su país

Daria Herasymchuk, asesora y comisionada del presidente Volodimir Zelenski para los Derechos del Niño y la Rehabilitación Infantil.
IGC

Daria Herasymchuk no mide el dolor sólo en cifras. Muestra la galería de fotografías de su móvil, cómo cambiaron las imágenes que se compartían antes del 24 de febrero de 2022 y, de un día para otro, pasaron de compañeros de trabajo, viajes y selfies a muertos, sangre y niños bajo una tela blanca. Como asesora y comisionada del presidente Volodimir Zelenski para los Derechos del Niño y la Rehabilitación Infantil, conoce de memoria cada número, cada nombre, cada historia. Y sabe, mejor que nadie, lo que las cifras no pueden contar.

El número de partida lo ha ofrecido la propia Rusia. Desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, Moscú publicó en sus medios que había “sacado” del país vecino a 744.000 niños. Lo llamó “evacuación”. Ucrania, desde el primer momento, lo llamó por su nombre: secuestro. “Solo después de que la Corte Penal Internacional emitiera una orden de detención contra Vladimir Putin y María Lvova-Belova, la comunidad internacional pudo ver que Ucrania tenía razón”, explica Herasymchuk a Artículo14. Para entonces, Rusia había dejado de comunicar cifras y de permitir el acceso de organismos internacionales a los territorios ocupados. Hoy, nadie sabe con exactitud cuántos niños ucranianos están en manos rusas. “Solo lo sabe Rusia”, insiste la asesora y comisionada.

“A día de hoy, hemos verificado algo más de 20.000 datos personales de niños ucranianos que podrían haber sido secuestrados”, asevera. Una cifra pequeña e incompleta, limitada por una razón que Herasymchuk explica con dureza: muchos de los padres de esos niños viven en territorios ocupados y tienen miedo. Miedo a que, si denuncian, no les devuelvan a sus hijos. “El secuestro de niños es una de las tácticas que utilizan las autoridades rusas en los territorios ocupados”, subraya. Lo hicieron con los trabajadores de la central nuclear de Zaporiyia: les arrebataron a sus hijos para tenerlos sometidos, recuerda.

Daria Herasymchuk, asesora y comisionada del presidente Volodimir Zelenski para los Derechos del Niño y la Rehabilitación Infantil.
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2.120 de vuelta a casa

Frente a los cientos de miles deportados, Ucrania ha logrado repatriar a 2.120 niños en el marco del programa presidencial Bring Kids Back. El número es, en palabras de la propia Herasymchuk, “críticamente bajo”. Pero detrás de cada uno de esos regresos hay un trabajo que ella describe como extenuante, kafkiano y, en última instancia, una lotería.

El primer obstáculo es saber dónde está el niño. Rusia no lo dice. Si el menor consigue comunicarse con su familia y revelar su paradero, comienza entonces una carrera de obstáculos burocrática diseñada, según Herasymchuk, para agotar a los familiares. “Los rusos hacen todo lo posible para dificultar los trámites”, dice. Exigen documentos que acrediten la filiación biológica, someten a los padres o abuelos a interrogatorios extenuantes y, al final, pueden negarse a entregar al niño de todas formas. “Siempre es una lotería”, sentencia. La razón que alegan: Ucrania es peligrosa. La solución que proponen: quedarse en Rusia, obtener un pasaporte ruso, vivir allí.

Herasymchuk lo ilustra con un caso concreto. Una abuela viajó a Rusia para recuperar a sus dos nietas, retenidas en lo que en Rusia han denominado “campamento infantil”. Las autoridades rusas la interrogaron durante diez horas. Al salir, sufrió un paro cardíaco. Otra familiar tuvo que emprender el viaje de nuevo. Lograron traer a la niña más pequeña. La mayor había sido trasladada a otro lugar. “Seguimos sin saber dónde está”, lamenta Herasymchuk.

Daria Herasymchuk, asesora y comisionada del presidente Volodimir Zelenski para los Derechos del Niño y la Rehabilitación Infantil.
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Los ucranianos que ya no volverán

Lo que más inquieta a Herasymchuk no es solo el presente, sino lo que el tiempo hace con esos niños. “Hay muchos niños que han vivido bajo la ocupación desde 2014 y su visión del mundo ha cambiado tanto que creen en Rusia, y ya han perecido en el campo de batalla”, espeta. Niños a los que adoctrinaron, militarizaron y enviaron de vuelta a matar a los suyos.

Para explicar hasta dónde puede llegar este proceso, recurre a un caso que se juzga ahora en la Corte Penal Internacional: un general africano que de niño fue secuestrado, militarizado e indoctrinado, y que acabó regresando a su propio país para combatir contra su propio pueblo. “Si el mundo hubiera reaccionado a tiempo ante este crimen, habría sido una víctima infantil a la que se habría ayudado a rehabilitar, y no se habría convertido en general del ejército enemigo”, sostiene.

Daria Herasymchuk, asesora y comisionada del presidente Volodimir Zelenski para los Derechos del Niño y la Rehabilitación Infantil.
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El sistema que no funciona

Herasymchuk no ahorra críticas al orden internacional. Existen la Convención de Ginebra, la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, el derecho internacional humanitario…. Están escritos, firmados, ratificados. “Ningún mecanismo internacional nos ha ayudado a recuperar a los niños”, denuncia. “Hemos tenido que inventar nuestra propia forma de hacerlo”, admite, explicando que se han visto obligados han construido sus propios canales, trabajado caso a caso con organizaciones no gubernamentales y mediadores en la sombra.

Sobre si la ayuda de la primera dama, Melania Trump, es real, la comisionada responde que “lo peor que les puede pasar a los niños es que los adultos vean el dolor de los niños. Por eso creo firmemente que los adultos de todo el mundo se preocupan por los niños ucranianos. Y, a día de hoy, la mayoría de los niños que hemos logrado recuperar lo hemos conseguido gracias a la colaboración entre el Estado y diversas organizaciones no gubernamentales, que trabajan juntas para repatriar a los niños mediante estas misiones de rescate. Pero la participación de los mediadores en este proceso también es muy importante. Sí, y ahora damos las gracias… ¿a Melania Trump? No, damos las gracias a las organizaciones institucionales y gubernamentales. Estamos recuperando a estos niños, los estamos devolviendo a Ucrania”.

En suma, “cada país que ayuda a recuperar a estos niños ucranianos no solo está ayudando a estos niños. Está ayudando a los niños del futuro, está contribuyendo a los mecanismos que nos permitirán hacerlo en el futuro. Porque los niños no son una cuestión de política”.

Daria Herasymchuk, asesora y comisionada del presidente Volodimir Zelenski para los Derechos del Niño y la Rehabilitación Infantil.
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Las historias que no caben en las cifras

Herasymchuk ha conocido personalmente a más de la mitad de los 2.120 niños repatriados. Sabe sus nombres, sus historias, lo que vivieron y lo que aún no han podido contarle a nadie más que a ella. A España, al Senado, acudió junto a dos jóvenes que lo han experimentado.

Además de a ellos, menciona a Kira, de 11 años, que caminaba por las calles de Mariúpol sorteando cadáveres y se repetía cada vez que tenía que pasar por encima de un cuerpo: “Gracias, Dios, por no ser yo.” Menciona a Vitalik, de Jersón, que no puede meter los pies en el agua porque recuerda el charco de sangre en el que estuvo retenido. Menciona a Vlad, de 16 años, que durante noventa días fue obligado a limpiar las salas donde torturaban a adultos.

“Detrás de cada niño hay historias tremendamente duras”, describe Herasymchuk. “No puedo elegir cuál es la más grave. Todas lo son”, concluye.

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