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Tamara, española en Marruecos: “Puedes encontrar fácilmente trabajo”

“Cuatro días se han convertido en un año y medio”, una española cuenta a Artículo14 cómo es vivir en Marruecos

Tamara, española afincada en Marruecos desde hace más de un año, resume así su historia: “cuatro días se han convertido en un año y medio”. Su llegada no fue fruto de una decisión planificada, sino de una serie de viajes frecuentes a un país que ya le había conquistado. “Yo viajaba bastante a Marruecos porque me encantaba”, explica. Aquella escapada para celebrar su cumpleaños en Esauira terminó siendo el inicio de una nueva etapa.

Acostumbrada a vivir fuera —había pasado por ciudades como Londres o Países Bajos—, Tamara reconoce que la experiencia marroquí ha supuesto un cambio mucho más grande. “Creo que no es igual vivir en otro país europeo… que vivir en Marruecos”, afirma. Ese cambio no solo se refleja en lo evidente, sino también en los detalles más cotidianos. “Me ha cambiado hasta la forma de hacer la compra”, cuenta. Frente a la comodidad de los supermercados europeos, describe una realidad mucho más directa: “quiero pollo, tengo que ir al sitio donde se vende exclusivamente el pollo… ves ahí a los pollos vivos”. Lo mismo ocurre con las verduras o la carne, que se compran en distintos puestos, en un proceso más lento y manual.

@soytamararp

hacer la compra en marruecos es mucho más divertido

♬ sonido original – Tamara

Ese ritmo diferente se extiende a todos los aspectos de la vida. Tamara habla de una “forma de vivir muy intensa”, donde incluso tareas simples requieren más tiempo y energía. “El hecho de hacer la compra me agota”, admite, explicando que los productos no están preparados como en España: “las patatas están llenas de tierra… aquí es todo puro”. Sin embargo, lejos de verlo como algo negativo, lo interpreta como parte de una experiencia más auténtica.

Uno de los aspectos que más destaca es el cambio social y humano. “Ves a los niños siempre en la calle… esa humanidad que creo que en España hemos perdido”, señala. En su día a día, el contacto con los demás es constante: “la gente te mira a los ojos, te saluda, aunque no te conozca”. Vivir en una ciudad pequeña refuerza esa sensación de comunidad: “voy por la calle y me van saludando todos”.

“Los sueldos aquí son muy bajitos”

En cuanto al trabajo, su situación es particular, ya que trabaja en remoto. Aun así, considera que las oportunidades dependen mucho del sector. En turismo, por ejemplo, cree que “sí que puedes encontrar fácilmente trabajo”, siempre que se dominen idiomas como inglés o francés. Sin embargo, advierte de una dificultad importante: “los sueldos aquí son muy bajitos”, lo que hace que para una persona extranjera “no sea viable” en muchos casos.

El tema de la vivienda también refleja esa dualidad. Aunque Marruecos puede parecer un destino económico, la llegada de extranjeros y el auge del turismo han encarecido ciertas zonas. “Estoy pagando bastante… es un alquiler que no se puede permitir una persona de aquí”, explica. Incluso precios que pueden parecer bajos desde España —como 350 euros— equivalen al salario mensual de muchos locales.

@soytamararp

un paseo por la medina de Essaouira durante Ramadan, momentos antes del iftar 🥹 (la calidad no es la mejor porque olvidé ajustar el protector de lente 🙃)

♬ sonido original – Ernesto de Torrero

En cuanto al coste de vida, hay contrastes claros. “La verdura y la fruta es increíblemente barata”, afirma, mientras que productos importados, como quesos o leches vegetales, “son mucho más caros que en España”. Esta diferencia refleja una economía muy ligada a lo local, donde lo autóctono resulta accesible, pero lo extranjero no.

Uno de los temas más recurrentes cuando se habla de Marruecos es la situación de la mujer. Tamara es clara al respecto: “yo como mujer no he tenido ningún problema”. Reconoce que existe una percepción negativa desde fuera, pero su experiencia ha sido distinta: “no me he sentido amenazada en ningún momento”. Incluso destaca un aspecto que le ha sorprendido: “aquí te hablan con un respeto… cualquier hombre te habla con mucho más respeto”. En su opinión, esa actitud está influida por la cultura y la religión, que promueven un trato cuidadoso hacia la mujer.

“Es muy fácil hacer amigos”

También desmonta algunos prejuicios habituales. Sobre los marroquíes, afirma que la percepción en España no siempre es justa. “Me da mucha pena el racismo que hay… la idea tan errónea que se tiene de estas personas”, lamenta. En contraste, su experiencia personal ha sido muy positiva: “yo nunca me había sentido en un entorno tan querida y tan cuidada como aquí”. Destaca especialmente la generosidad: “aunque tienen poco, te lo comparten”.

La integración social, además, ha sido sencilla. “Es muy fácil hacer amigos”, asegura. La gente se acerca, conversa y crea vínculos de forma natural. “Aunque vayas sola caminando por la calle… la gente va a hablar contigo”. Esa cercanía ha hecho que la mayoría de sus amistades sean locales, algo que no le ocurrió en otros países europeos.

A pesar de las diferencias culturales, Tamara siente una gran afinidad con la sociedad marroquí. “Me siento más cercana a los marroquíes que a los ingleses o a los holandeses”, explica, destacando valores compartidos como la importancia de la familia o la sociabilidad.

Después de más de un año, no descarta quedarse a largo plazo. “De momento estoy aquí muy a gusto”, afirma, aunque reconoce que a veces necesita desconectar debido a la intensidad del entorno. Aun así, tiene claro lo que se llevaría si tuviera que marcharse: “me llevo todo… la gente, la cercanía, todo lo que he aprendido”.

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