Cuando Fátima Amini (32, Isfahán) pasea por las calles de Madrid y se encuentra con la Policía, todavía siente miedo. No es que la Policía española sea -ni mucho menos- comparable con la Guardia Revolucionaria iraní, pero borrar los 32 años que ha estado viviendo en Irán en tan sólo ocho meses es algo muy complicado. Fátima llegó a España en septiembre: “En Irán, la Policía a menudo era símbolo de control y de miedo, no de seguridad”, explica nada más empezar su conversación con este periódico.
Fátima atiende a Artículo14 siendo la única mujer de su ciudad -cuyo nombre no concreta por miedo a represalias- en haber abandonado Irán. “Lo único que puedo decir es que soy de una de las pequeñas ciudades de la provincia de Isfahán”, apunta. Tampoco publicamos su fotografía. Aunque visible en WhatsApp, ella prefiere no difundirla. “Podría causar problemas en mi familia”.
Su foto o su ciudad natal son, aunque interesantes, los datos menos importantes de la entrevista. Porque su testimonio, que se suma al de otras muchas mujeres que hacen activismo desde el exilio, representa la realidad de las más de 45 millones de mujeres que todavía continúan viviendo en la república islámica.

Mujeres iraníes en España
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en España la comunidad iraní es todavía pequeña. Los últimos datos, recogidos en 2022, estiman que en nuestro país hay en torno a 7.000 iraníes. De ellos, más de la mitad (3.570) son mujeres. Fátima es una de ellas. Como lo es Shakiba, a la que Artículo14 entrevistó la semana pasada. Ninguna lleva ya velo. La imposición de los ayatolás pueden por fin incumplirla sin consecuencias fuera de su país natal.
Pero también en Irán las mujeres son una de las fuerzas más activas e influyentes de la sociedad. En los últimos años, su papel en las protestas y en las reivindicaciones sociales ha sido muy destacado. Aunque esto ha sido así siempre, en el resto del mundo lo confirmamos en 2022, tras el asesinato de Mahsa Amini. Su muerte desató una oleada de protestas en todo el país que dio lugar a uno de los movimientos feministas más importantes de la historia contemporánea. “Mujer, Vida, Libertad” fue el eslogan de un movimiento protagonizado por miles de mujeres que fueron reprimidas con violencia, ejecuciones, torturas y detenciones.

Fátima ha participado en varias de esas manifestaciones. En algunas de ellas, explica, ha visto de cerca la represión y la detención de las manifestantes. “La gente en Irán cuando sale a la calle, sabe que puede estar poniendo en peligro su vida”.
En un sistema que tortura y ejecuta a los enemigos del régimen, las que tienen “suerte” sólo son detenidas. “Muchas de las mujeres que han protestado contra las leyes impulsadas por el régimen ahora están en prisión”, recuerda Fátima. Que comienza a enumera algunas de las restricciones más machistas del sistema ayatolá: “Existe la ley del hiyab obligatorio, que obliga a las mujeres a vestir de una determinada forma en espacios públicos. Pero también hay leyes relacionadas con la familia, el divorcio o el derecho a salir del país”.

La violencia contra las mujeres en Irán se blinda a través de la Sharía, el código de moral y conducta basado en las rígidas interpretaciones que hacen los ayatolás del Corán. “También hay leyes para perjudicarnos con la custodia de nuestros hijos e incluso desigualdades en oportunidades para hombres y mujeres”, relata.
“Un gobierno que ha tratado así a las mujeres nunca podrá representarlas”
“Un gobierno que ha tratado así a las mujeres de su propio país nunca puede representar a las mujeres iraníes”, dice, en referencia a la elección del nuevo líder supremo, Motjaba Jameneí. “Es, para muchos iraníes, una señal de continuidad de la misma estructura de poder, no de un cambio real. Él no ha tenido ninguna experiencia ejecutiva importante en la administración del país y es conocido sobre todo como una figura cercana a las poderosas instituciones de seguridad y militares, especialmente a la Guardia Revolucionaria”, explica.
Fátima recuerda el franquismo. Habla de la valentía de las mujeres españolas y de cómo es posible salir de un sistema dictatorial y machista. “La lucha de las mujeres españolas es para muchas iraníes un modelo esperanzador. Una seña de que incluso después de años de régimen autoritario se puede alcanzar la libertad y la igualdad”.
Termina la conversación y le pregunto. “¿Te gustaría añadir algo más?”. Ella me responde con otra pregunta: “¿Debería el mundo preocuparse por un Gobierno que castiga e incluso ejecuta a la gente de su propio país por su orientación sexual, sus creencias o su forma de vida?”
