La guerra fría ha terminado en Más Madrid, y lo previsto es que en cuestión de no más de tres meses el partido de Mónica García haya zanjado el conflicto interno que ya han dejado ver, sin filtros ni atenuantes. La ministra de Sanidad y principal referente de esta formación y Emilio Delgado, portavoz adjunto en la Asamblea de Madrid, evidenciaron esta semana sus diferencias en un programa de televisión en directo. En un espacio como Más Madrid, que se vende como más amable y sano que el Podemos del que surgió, hay pocos precedentes de un episodio tan crudo.
El choque en Al Rojo Vivo (La Sexta) sirvió para que aflore el pulso por el control del partido, que ya empezó a hacerse evidente hace meses, cuando Delgado amagó con postularse a la dirección por primera vez. “Ha malgastado su bala antes de tiempo”, aseguraron desde la cúpula de Más Madrid a Artículo14.
El malestar en la dirección de García creció cuando el exconcejal de Móstoles comunicó que compartiría un acto con Gabriel Rufián, portavoz de ERC, para hablar del futuro de la izquierda. No avisó previamente. Y esta revelación llegó a escasos días de otro evento clave para los partidos que conforman Sumar, y que aspiran a reeditarlo en las próximas generales.
El pasado fin de semana, cuando García confirmó su intención de volver a presentarse como candidata a las elecciones de mayo de 2027 a la Comunidad de Madrid, lo hizo en un acto con el propio Delgado presente, escasas horas después de avisarle de sus intenciones.
Después llegaría la disputa pública sobre quién debe votar en las primarias de Más Madrid, en las que el portavoz adjunto en la Asamblea pidió contar con todos los inscritos en esta votación. Esto es, reclamó no acotar la participación sólo a quienes son afiliados y participan en la vida orgánica de la formación, como marcan los estatutos tras los cambios ratificados por la militancia hace un año.
Fuentes de la dirección de Más Madrid rechazan hoy reabrir este debate. Y anticipan que su plan pasa porque estas primarias se celebren “antes del verano”. “No hay nada que un verano no calme”, razona otro de los interlocutores consultados por Artículo14. Oficialmente, las primarias aún no tienen fecha.
Si se cumplen las intenciones de la dirección de García, este proceso interno prácticamente coincidirá en el tiempo con otros para los que la izquierda sí ha puesto fecha, al menos estimada. El más importante es el que permitirá designar al sucesor de Yolanda Díaz como cabeza de lista para las próximas generales, previstas para 2027.
Más Madrid, dentro del grupo Sumar en el Congreso, está entre los partidos que se han propuesto tomar una decisión durante el primer semestre de este año, en julio a más tardar. En paralelo, Movimiento Sumar, el pequeño partido de la vicepresidenta segunda, prevé celebrar su tercera Asamblea General en los próximos meses, y la intención es que también aborde la renovación -total o parcial- de su cúpula.
Esperar hasta septiembre para cualquiera de estos procesos, conceden distintos dirigentes del espacio, es apurar demasiado: a la vuelta del verano toda la actividad política se verá marcada por la cercanía de las elecciones autonómicas y municipales, así como por las generales, que en principio se celebrarán en julio.
De no actuar antes del parón estival, el margen para definir sus proyectos y dar a conocer los candidatos sería mínimo. Y el verano, como experimentó el Gobierno en 2025, contribuye a suavizar o rebajar cualquier escándalo o polémica, por grave que ésta sea. En cualquier caso, admiten que el estallido de este pulso, a un año de las elecciones a la Comunidad de Madrid, y a las puertas de las andaluzas, es de todo menos oportuno.
Las diferencias no sólo están en las primarias
Oficialmente, Delgado no confirma aún si se presentará a las primarias para disputarle el liderazgo a García, como lleva deslizando desde hace meses. En el programa televisivo en el que ambos evidenciaron su choque, el diputado de Más Madrid afirmó que no tomará una decisión hasta saber cuándo y cómo se celebrará este proceso interno.
El político, rostro habitual en los medios especialmente durante el último año, generó una enorme expectación por su charla con Rufián en febrero. Fue el primer acto público anunciado por el líder de ERC para forzar la conversación sobre la unidad en la izquierda. Y sirvió al político de Más Madrid para exigir que los suyos no rehúyan ningún debate, ni siquiera aquellos que la izquierda tradicionalmente ha evitado -seguridad, inmigración, etc-.
Desde entonces, Delgado ha cobrado notoriedad como perfil capaz de atraer a algunos sectores a los que hasta ahora tenían más difícil llegar. Como los hombres más jóvenes, de clase obrera y de barrio, a los que él quiere apelar. Defiende un discurso nítidamente de izquierdas, pero pide una suerte de entendimiento de mínimos, transversal, para ampliar sus bases.
Delgado “se ha hecho daño” al confrontar con García
En público, hasta el momento el exconcejal de Móstoles ha puesto el foco en las primarias; en si deben votar los afiliados, que el portavoz adjunto en la Asamblea considera más próximos a las tesis de García, o en si también deben poder hacerlo los inscritos, entre los que se considera más fuerte. Dirigentes afines a la ministra de Sanidad, cuyo retorno a Madrid se daba por hecho desde hace meses, creen que Delgado “se ha hecho daño” al desafiarla abiertamente ante las cámaras.
Semanas atrás, estos mismos sectores señalaron que se exploraba un acuerdo con él para que no disputara el liderazgo, a cambio de garantizarse un puesto en las listas al Congreso de los Diputados. Y de asegurar la permanencia en listas a la Asamblea de algunos de sus afines. Si García cuenta con la actual portavoz en la Asamblea y secretaria de Organización –Manuela Bergerot– y con la portavoz en el Ayuntamiento –Rita Maestre-, a Delgado se le considera próximo a la mitad de los concejales de Móstoles. También a dirigentes como Jorge Moruno o Alberto Oliver, hoy diputados.
“Las formas de Emilio no han sido las correctas. Me parece que se ha equivocado”, afirmó el jueves Eduardo Rubiño, coportavoz en el Ayuntamiento de la capital y una de las figuras con mayor peso mediático de su espacio. En una intervención en Espejo Público (Antena 3), Rubiño afirmó que él nunca haría “un interrogatorio” a una superior jerárquica desde un plató de televisión. Evidenció así el enfado que recorre a los más próximos a García, que dan por hecha su victoria, incluso si finalmente el exconcejal de Móstoles dimite.
La intervención de ambos en Al Rojo Vivo ha conseguido que su enfrentamiento se vuelva explícito e imposible de esconder. De hecho, tuvo un efecto similar entre los cuadros de Más Madrid a la entrevista que Yolanda Díaz concedió a Salvados poco después de confirmar públicamente que sería candidata a la presidencia del Gobierno, a mediados de 2023.
El enfrentamiento entre Pablo Iglesias y Díaz era de sobra conocido, como el de García y Delgado, pero esa fue la primera vez que la vicepresidenta segunda ahondó en detalles y disparó contra su antecesor al frente de la izquierda alternativa. En el partido de Díaz aún reconocen que esa entrevista fue un tremendo error. Que minó la credibilidad de la vicepresidenta, hasta entonces empeñada en vender ilusión y paz interna.
