Desde el siete de abril, la imagen de la corrupción vuelve a perseguir al PSOE y al PP. En paralelo, se están celebrado en el Tribunal Supremo y en la Audiencia Nacional dos casos que afectan a los primeros partidos de España. En el primero, se juzga el caso mascarillas, el primer juicio al exministro José Luis Ábalos, a su asesor Koldo García y al empresario Víctor de Aldama. En el segundo, quien está sentado en el banquillo es exministro del InteriorJorge Fernández Díaz por el caso Kitchen y han declarado como testigos Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal.
¿Afectan electoralmente estos casos a los partidos? El profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III Pablo Simón cree que el ciudadano de a pie no diferencia la corrupción política por partidos. Esto es, opina que afecta indistintamente del sujeto protagonista. “No llega a los matices”, se explica.

A su juicio, los españoles ven “corrupción en todos los partidos” y ello genera “más desafección, más desmovilización y más voto rechazo a PP y PSOE”. En este sentido, según su opinión, solo ganan electoralmente en estos momentos los partidos que “están fuera del banquillo”, como son Sumar o Vox.
¿Y quién está gestionando mejor o esquivando el desgaste de los juicios? Según Pablo Simón, es imposible de esquivar porque el desgaste “ya está en las marcas”. Ve a unos partidos actuando “de la misma manera”. “La estrategia es igual; decir que el de enfrente es peor, asegurar que la dirección actual no tiene nada que ver o que la reacción fue más rápida”.

Allende Martín, Consultora y analista política- Ceo CompoLider, refrenda que la corrupción “siempre penaliza a los partidos”. Aunque, a su juicio, más al PSOE que al PP. “En campaña manda la actualidad, y el votante castiga más lo que ve hoy que lo que recuerda de hace 10 años. No es que el caso de las mascarillas sea más grave que la Kitchen sino que está vivo, es actual y está en plena agenda mediática”, argumenta. “Hay declaraciones diarias, goteo de titulares y conexión directa con el Gobierno. Y en campaña pesa”, asegura.
La gestión
Para la experta, el caso Kitchen se ve “como una mancha histórica del PP”, pero cree que es Génova quien está “gestionando mejor el juicio en clave política”. Los populares han “instalado la idea de que es un caso del pasado ligado a la etapa de Rajoy y está amortizado”.
Contrapone la gestión del PP, en este sentido, con la de un PSOE que “se defiende, pero no imponiendo relato”. “El PSOE ha intentado levantar un muro entre Sánchez y la trama entre Aldama, Ábalos y Koldo como casos aislados”. Pero, en su opinión, “esta estrategia se debilita más cada vez que aparecen nuevas declaraciones que vuelven a conectar el caso con Sánchez como el vídeo de intento de pucherazo”.

Allende Martín vaticina que este caso puede desgastar al PSOE en las elecciones andaluzas. “María Jesús Montero es candidata, ha sido ministra y es una figura central del PSOE y sufre también el desgaste nacional”.
Un caso vivo
Coincide en este análisis el director de Atrevia, Manuel Mostaza. La corrupción, según su análisis, perjudicaría más al PSOE que al PP. “La Kitchen está más alejada en el tiempo que el caso de las mascarillas y se juzga a un gobierno que ya no está”, aporta. Recuerda que el gobierno de Rajoy “ya cayó por la corrupción” mientras que en el caso mascarillas “hay una vinculación directa entre el partido y las personas que están en el banquillo”.
Mostaza opina que al PSOE le castigará más la “exhibición del nivel de vida que llevaba Ábalos, más que la trama en sí”. “Es más complicado, se juzga a un secretario de organización que fue nombrado por Sánchez. Bárcenas no fue nombrado por Feijóo ni por su equipo”, zanja.
