La lupa de la Directora

La (segunda) traición de Óscar López

Sánchez ha recibido “pruebas” de que el ministro le da por amortizado como líder del PSOE, mientras maniobra para no ser candidato por Madrid

La estrategia de Pedro Sánchez de colocar a ministros como candidatos empieza a recordar a la novela Diez negritos de Agatha Christie. Con la flamante ex portavoz Pilar Alegría sepultada por la derrota en Aragón y toda una vicepresidenta como María Jesús Montero al borde de anotar el peor resultado histórico del PSOE en Andalucía, parece que el presidente hubiera mandado a sus más fieles peones al cadalso.

Sobre el papel lo que buscaba el presidente del Gobierno era asegurarse el control de los territorios para mantener el control del PSOE si sale derrotado en unas generales. En la práctica, ha enterrado la carrera política de mujeres como Alegría o la propia Montero que, en los días en los que Sánchez se retiró a reflexionar sobre su continuidad tras la imputación de su esposa, sonaron con fuerza como posibles sucesoras.

María Jesús Montero, Pilar Alegría, Diana Morant, Óscar López y Víctor Ángel Torres
Kiloycuarto

A oídos del presidente llegaron movimientos en clave sucesoria de quiénes en público defendían su continuidad. Algo similar ha ocurrido recientemente con el ministro Óscar López. Sánchez está muy “enfadado y dolido”, según una fuente muy cercana al líder del PSOE, con quien fuera su jefe de gabinete.

A Sánchez le han mostrado pruebas de que Óscar López estaría alimentando la teoría de que el presidente es ya un “pato cojo”.  El currículum del actual ministro de Transición Digital abona su tendencia a la deslealtad. Ya apuñaló una vez a Sánchez pese a ser compañeros de la más tierna juventud. Le abandonó tras aquel Comité Federal bochornoso de 2016.

Ahora vuelve a las intrigas, según relatan a Artículo14 compañeros de partido, con los que también ha compartido su intención de no ser candidato a la Comunidad de Madrid. Óscar López busca evitar a toda costa enfrentarse a Isabel Díaz Ayuso. Las encuestas publicadas con motivo del 2 de mayo reflejan que la presidenta madrileña tiene opciones de revalidar la absoluta.

Miedo a enfrentarse a Ayuso

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
efe

El ministro sabe que va de cabeza a la irrelevancia política sentado en la Asamblea de Madrid como líder de la oposición. No le sirve ni el consuelo de que podría mejorar resultado ante la crisis fratricida en Más Madrid entre Mónica García y Emilio Delgado.

Óscar López quiere ir en la lista al Congreso. Tener algo que decir en el postsanchismo y por eso busca un “paracaidista” para liderar la candidatura a la Comunidad de Madrid. Recuperar esa idea de una cara conocida que arrastre a un votante que tiende a quedarse en casa.

En el partido saben que Óscar López no mueve voto. En los trackings sale mal valorado y su histórico como como candidato a la Junta de Castilla y León le resta. Con él al frente del cartel del PSOE, el cabeza de lista del PP, Juan Vicente Hererra, logró batir récord con 53 escaños.

Cuando fue ungido por Sánchez para desbancar a Juan Lobato por negarse a bordear la legalidad dentro de una campaña de acoso contra Isabel Díaz Ayuso, en el PSOE madrileño esperaban que su liderazgo fuera transitorio. Los socialistas madrileños miran a Enma López, portavoz adjunta en Ferraz con ilusión. La concejal del Ayuntamiento de Madrid conoce la política local y regional y se maneja bien en la brega política.

La venganza de Sánchez

Pero si hace unos meses había opciones de que Óscar López pudiera zafarse de ser número uno del PSOE por Madrid, tras su choque con Sánchez lo tiene muy difícil. “Le quitará de ministro y le enviará a morir a Madrid”, asegura una veterana socialista que argumenta que Sánchez no hace prisioneros.

En la bancada azul se están empezando a crear grupos de ministros. Ya le ocurrió a Mariano Rajoy en el final de su etapa en La Moncloa. Los “sorayos” de la vicepresidenta Saénz de Santamaría contra los afines a María Dolores de Cospedal. Cuando se percibe la debilidad del líder sólo el núcleo duro aguanta. Félix Bolaños es el fiel escudero.

José Luis Ábalos (i) en el banquillo de los acusados este martes en el primer día del juicio contra él, contra su exasesor Koldo García.
EFE/J.J. Guillén POOL

El presidente ha trasladado a su equipo la intención de agotar la legislatura, pero entre los ministros hay nerviosismo. La semana ha sido aciaga. El juicio de las mascarillas con el que fuera todopoderoso José Luis Ábalos en el banquillo y la sombra de la presunta financiación ilegal se suma a la desbandada de los socios en el Congreso. El toque del PNV es simbólico, pero escuece.

La sensación de debilidad parlamentaria se hace cada vez más evidente. Con Junts también está estancada la relación y el horizonte judicial de Carles Puigdemont se complica. La decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la amnistía se retrasa y el horizonte para que el prófugo pueda regresar a España se sitúa ya después del verano salvo sorpresa. Esto complica que Junts vuelva al redil en las votaciones.

Tal es la sensación de fin de ciclo entre los ministros que, en la reciente toma de posesión de Carlos Cuerpo como vicepresidente, algunos en el PSOE se fijaban en las ausencias y las presencias. ¿Quiénes acompañaron al nuevo hombre de moda? Allí estaban Óscar López, Diana Morant, Pilar Rodríguez. ¿Casualidad o afinidad? Sánchez toma nota para mandarles a la Isla Burgh.

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