Ellas lideran

Ariane Gorin, la CEO de Expedia en la encrucijada del turismo global

En sus intervenciones públicas como CEO siempre ha insistido en la adaptación constante y en el papel de la tecnología para mejorar la eficiencia del sistema y la experiencia del usuario

A las puertas de la temporada alta del turismo, gobiernos, aerolíneas y compañías de viajes buscan la fórmula para amortiguar los efectos de la guerra de Irán. La escasez de queroseno como combustible para los aviones y las cancelaciones de algunos vuelos anticipan problemas para un sector fundamental, entre otros, para países como España. Y en ese entramado de empresas del sector pendientes del Estrecho de Ormuz está la estadounidense Expedia Group, hoy liderada por la ejecutiva francesa Ariane Gorin. Su papel como CEO de la compañía desde mayo de 2024 es fundamental para capear esta crisis mundial.

Expedia Group es una gran empresa tecnológica de viajes que funciona como intermediaria entre usuarios y proveedores turísticos. A través de sus plataformas, permite buscar y reservar hoteles, vuelos, coches de alquiler y diversas actividades, por lo que agrupa la oferta de miles de aerolíneas y alojamientos. Su negocio reside en las comisiones que cobra por cada reserva, al estilo de otros grandes competidores del sector como Booking.

Trayectoria

Ariane Gorin, CEO de Expedia.

Su consejera delegada, Ariane, no es una recién llegada. Es licenciada en Economía por la Escuela Superior de Ciencias Económicas y Comerciales (ESSEC Business School), en el área de París, una de las escuelas de negocios más prestigiosas de Francia, y ha desarrollado buena parte de su carrera en el ámbito digital y de plataformas.

Antes de asumir el cargo de consejera delegada en 2024, ocupó puestos clave dentro de Expedia Group, donde dirigió el negocio B2B —la división que conecta a la compañía con otras empresas del sector— y fue responsable de áreas estratégicas como socios globales y crecimiento. La propia historia de Expedia refleja esa evolución del turismo: fundada en 1996 como una división de Microsoft, fue una de las primeras plataformas en digitalizar la reserva de viajes y acabó convirtiéndose en un actor central en la intermediación global del sector.

Expedia funciona como un gran sistema nervioso del turismo: canaliza demanda, organiza oferta e influye en la visibilidad de unas opciones frente a otras. Si el queroseno se convierte en un recurso limitado, la cuestión deja de ser cuántos vuelos existen y pasa a ser cómo se asignan. Y esa asignación no ocurre solo en las torres de control o en las sedes de las aerolíneas, sino también en algoritmos y decisiones comerciales que plataformas como Expedia toman cada segundo.

Y Gorin se dedica a gestionar complejidad. En sus intervenciones públicas como CEO siempre ha insistido en la adaptación constante y en el papel de la tecnología —incluida la inteligencia artificial— para mejorar la eficiencia del sistema y la experiencia del usuario.

Liderazgo en tiempos complejos

Gorin, durante una conferencia interna.
Expedia

La industria del turismo ha vivido durante décadas una bonanza expansiva. Más rutas, más destinos, más viajeros. La escasez de queroseno, si se consolidara, obligaría a un cambio de paradigma: del crecimiento a la selección. Y ese tránsito implica elegir qué viajes se facilitan, cuáles se encarecen y cuáles, simplemente, se cancelan. Es un cambio silencioso pero estructural, donde el poder no reside solo en quien produce el servicio, sino en quien lo distribuye.

Si estáis escuchando esto, es probable que trabajéis en el sector turístico, y todos tenemos días buenos y días malos. Para mí, es muy gratificante trabajar en un sector en el que ayudamos a crear recuerdos. Si somos capaces de recordar lo que eso significa y lo que hacemos, podremos superar esos días más duros”, Ariane Gorin.

Ahí es donde el perfil de Gorin cobra relevancia. No proviene del mundo clásico de la aviación ni del hotelero, sino del entramado tecnológico que conecta ambos. En un contexto de limitación de recursos, las decisiones de priorización —aunque sean algorítmicas— tienen implicaciones sociales y económicas. ¿Quién accede a los viajes? ¿Con qué criterios? Son preguntas que hasta ahora apenas se formulaban en el turismo de masas, pero que podrían emerger con fuerza si la escasez deja de ser una hipótesis.

Ariane Gorin dirige Expedia en un momento en el que viajar ya no es solo una cuestión de deseo o de precio, sino también de disponibilidad. En ese nuevo escenario, donde los límites ya no son solo económicos sino físicos, el poder de decisión se desplaza hacia quienes organizan y distribuyen la oferta. La tecnología deja de ser solo una herramienta para convertirse en un filtro que, en la práctica, acaba influyendo en quién viaja antes, más barato o, directamente, no viaja.

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