Llegó la hora para José Luis Ábalos, quien fuera ministro de Transportes y todopoderoso responsable de Organización del PSOE. A largo de las jornadas del juicio oral por el caso mascarillas, han sido muchas las veces que se ha mencionado el nombre de Pedro Sánchez y el resto de sus ministros. Por ello, la política tiene los ojos puestos en el Tribunal Supremo. Víctor de Aldama situó al presidente en la cúspide de la organización criminal. Ahora, la gran incógnita es que llegará a decir quien fue su número dos.
Ábalos se conoce la causa a la perfección. Lleva meses estudiándola y días preparando esta declaración. Juega con la ventaja de ser el último en declarar y poder tener el alegato final ante la Sala que le enjuicia. Fuentes de su defensa explican a Artículo14 que la línea principal de su defensa será “desmontar la organización criminal”. De los cinco delitos por los que le acusa Fiscalía Anticorrupción, es el que más años de cárcel le puede acarrear, un total de siete.
Anticorrupción describió la función de Ábalos como la persona que “aportaba la autoridad que le confería su máxima responsabilidad en el MITMA y su directa influencia cuando era precisa, aprovechándose en lo demás de los oficios de su hombre de confianza Koldo García”.
Por su parte, los agentes de la UCO de la Guardia Civil, en su declaración, le situaron como el “jefe instrumental” de la trama, que ayudó al empresario Víctor de Aldama y al resto de empresarios a acceder a “altos estamentos” a los que no hubieran llegado de no ser por su influencia.
Si bien esta tesis fue puesta en entredicho por los otros dos participantes de esa presunta organización criminal. Aldama, en lugar de situarlo en la cúspide, lo ubicó un puesto por debajo: “Sánchez es escalafón uno, Ábalos escalafón dos, Koldo García, el tres y yo el cuatro. Todo lo sabía el señor presidente”, señaló.
Además, Aldama apenas mencionó a Ábalos en su declaración, ya que se centró en intentar demostrar que en la cima de la trama estaba el presidente del Gobierno. Según su versión, Koldo García no era la voz de Ábalos como habían dicho varios testigos, sino la de Sánchez. “Koldo tenía una relación excelente con el resto de ministros por quien le protegía, que era Pedro Sánchez, precisó.
Por su parte, Koldo García, “su hombre para todo”, también le dejó fuera de toda organización criminal. Reconoció que hacía cosas en su nombre porque así “le quitaba carga de trabajo o dolores de cabeza innecesarios”. Según su relato, el ministro no se enteró de muchas gestiones que ejecutó a petición de Aldama.
Con estos mimbres Ábalos defenderá su inocencia, argumentando que no era conocedor de los tejemanejes de su asesor y el empresario, según las fuentes consultadas por este periódico. Así, se desvinculará “al completo” de la trama. De esta forma, también pondrá en duda el delito de tráfico de influencias que le imputa Anticorrupción.

La compra de mascarillas
Ábalos sí reconocerá la decisión de aumentar la cantidad de compra de mascarillas a Soluciones de Gestión, la empresa de Aldama objeto del juicio que, presuntamente, fue escogida a dedo por Koldo y Ábalos para vender material sanitario al ministerio a cambio de mordidas.
En tan solo 38 minutos hubo una orden de subir de 4 a 8 millones de mascarillas compradas a la empresa de la trama. Una decisión que asumirá Ábalos en el marco de la emergencia de la pandemia del coronavirus. Lo circunscribirá a una decisión política para desvincularse de cualquier tipo de favorecimiento a la empresa, según las citadas fuentes.
Su estrategia de defensa también pasará por no reconocer los audios incautados a Koldo García. Grabaciones que su defensa asegura que están manipuladas y en las que se hablan de comisiones de cientos de miles de euros.
El piso para Jésica Rodríguez
Otro de los puntos clave de su declaración será dilucidar por qué un socio de Aldama estuvo pagando durante años un piso a su examante, Jésica Rodríguez, en el centro de Madrid. Un piso por el que la trama abonó 88.000 euros.
En este punto la estrategia de defensa de Ábalos pasará por decir que Rodríguez se dedicaba a la prostitución y que fue Aldama quien se la presentó. De ahí que por esta relación anterior el empresario accediera a pagarle el piso, ya que estuvo abonando el alquiler muchos meses después de la ruptura entre la joven y el exministro.

Por otra parte, tendrá que explicar si intercedió para que dos empresas dependientes del ministerio de Transportes la contrataran sin ni tan siquiera ir a trabajar. Hay testigos que han asegurado que el funcionario que dio la orden de su contratación fue Isabel Pardo de Vera, expresidenta de Adif, por lo que podría tirar de estas aseveraciones para distanciarse también del delito de malversación por el que Anticorrupción solicita cinco años de prisión.
Más difícil tendrá desvincularse de la contratación en Logirail de otra amiga, Claudia Montes, ya que Koldo García dijo que pasó su currículum “por orden del ministro”.
