Hace unos meses, quien esto firma publicaba una reseña a propósito de la salida al mercado del último libro (y primera novela, aunque parezca mentira) de Woody Allen, ¿Qué pasa con Baum?, en la que, además de alabar su estilo y lugares más que transitados, anhelaba con nostalgia que, en lugar de estar negro sobre blanco, “fuera una película”. El mismo día que terminé la crónica, una vez enviada a mi jefa de cultura, tuve que añadir una esperanzadora ‘Nota del Autor’ a modo de apéndice: “Leo que la Comunidad de Madrid va a regar la (supuesta) nueva película de Woody Allen con 1,5 millones, con la condición de que sea rodada en la capital. Necesito digerir la información. No sé si es agua de mayo (¡Allen rodando en mi ciudad por fin!) o un burdo acto de marketing para una nueva postal insípida”.
“¡Casualidad, oyes!”, como diría mi abuela duranguesa.
Luego se sumó al quilombo el Ayuntamiento de Madrid echando al guiso otro kilo y medio y asegurando que “se grabará (sic) durante la primavera de 2026”. Envido cinco más, aunque en cine se diga “rodar”.

Hace unos días, con la primavera madrileña elevando la temperatura a todo el personal, este medio publicó (en riguroso scoop artesanal) que la tan anunciada película que iba a reflejar “de forma fácilmente reconocible la ciudad” se retrasaba. La propia productora española (Wanda Visión) desmentía el comunicado de sus socios públicos. Tras la primicia de Artículo14, el poderoso portal de noticias de Hollywood World of Reel, uno de los más influyentes de la industria, se hizo eco, añadiendo, además, una fuente que “preguntó hace poco a Allen si tenía alguna película en marcha y él respondió que no”. Eso fue después del anuncio, algunos lo llaman “adelantado a su tiempo”.
Es decir, que el día 16 de abril ni la Comunidad de Madrid, ni el Ayuntamiento, ni la Madrid Film Office tenían información del proyecto.
Pero hete aquí, otra vez la casualidad del duranguesado, que cuatro días después y desde la Comunidad de Madrid (aquella que no tenía idea de nada) anuncian no solo la estación (otoño), sino el mes (octubre) y el día (5) del primer take de claqueta. Eso es pertinencia y tempestividad, como los trenes alemanes. Solo les falta anunciar la hora de citación para maquillaje y el menú del catering.
Ante tamaña puntualidad existencial, superior a la mecánica del guion de Delitos y faltas, este medio ha realizado una ronda de consultas a los cuatro vértices que apuntalan WASP 2026. A saber: instituciones públicas, Gravier Productions (la productora de Allen y Letty Aronson, hermana y productora de sus filmes), la compañía portorriqueña 3Six9 Studios (que en su web sigue presentando el proyecto como ‘Woody Allen Spring 2026’) y la española Wanda Visión, que es a quien remite la administración pública y que efectivamente confirma que el rodaje se iniciará en la fecha anunciada (por segunda vez).

A todo esto, tanto la Comunidad como el Ayuntamiento de Madrid están a verlas venir. Desde Film Madrid Region se posicionan como “soporte”, pero poco más. Bueno, y los tres millones que entre los dos le han dado a Mr. Allen.
“No vamos a declarar nada más”, es lo siguiente que sale de sus spin doctor en España, homenajeando a Hacienda. Desde el otro lado del charco, hacen lo propio con Sócrates: “Solo sé que no se nada”. Deben de estar concentrados en el guion, supongo.
Y en Hollywood, ese ojo que todo lo ve, Artículo14 confirma que, en las dos grandes agencias de representación de la fábrica de sueños, este proyecto aparece como “inactivo”, que significa que no existe, vamos, aunque se vaya a empezar a rodar el 5 de octubre. La nada laforetiana, Un final made in Hollywood.
P.D. Misterioso retraso en Madrid, Desmontando a Gravier, Octubre, Sombras y dudas, Anuncios y desacuerdos, La maldición del oso y el madroño, Si la cosa se rueda, El proyecto irracional… toda su filmografía cabe en este maldito embrollo. Toma el dinero y corre es la única que no necesita parafrasearse. ¿Pero qué narices pasa con Woody?
