Rudy Giuliani, exalcalde de Nueva York y una de las figuras más controvertidas de la política estadounidense reciente, permanece hospitalizado en estado crítico pero estable. La noticia fue confirmada por su portavoz, Ted Goodman, que no precisó ni la causa del ingreso ni cuánto tiempo lleva el político en el hospital. Giuliani tiene 81 años y reside en Florida, donde en los últimos tiempos había reducido notablemente su presencia pública.
El comunicado difundido por Goodman apeló al perfil más combativo del antiguo alcalde. “El alcalde Giuliani es un luchador que ha enfrentado cada desafío de su vida con una fortaleza inquebrantable, y está luchando con ese mismo nivel de fortaleza en este preciso momento”, señaló su portavoz. También pidió oraciones por quien durante años fue conocido en Estados Unidos como ‘America’s Mayor’, el “alcalde de Estados Unidos”.
La hospitalización de Rudy Giuliani llega después de varios meses especialmente duros para una figura que pasó de encarnar el liderazgo de Nueva York tras los atentados del 11 de septiembre a convertirse en uno de los rostros más discutidos del trumpismo. Su deterioro público no ha sido solo político. También ha sido judicial, económico y personal.
De símbolo del 11-S a aliado de Donald Trump
Rudy Giuliani fue alcalde de Nueva York entre 1994 y 2001. Su imagen quedó unida para siempre a los atentados del 11 de septiembre, cuando se convirtió en una de las figuras más visibles de la respuesta institucional al ataque contra las Torres Gemelas. Aquella etapa consolidó su reputación nacional y le permitió proyectarse como un dirigente duro, eficaz y con fuerte presencia mediática.
Antes de llegar a la alcaldía, Giuliani había sido fiscal federal en el Distrito Sur de Nueva York, donde ganó notoriedad por su lucha contra el crimen organizado y la corrupción. Durante un tiempo, su carrera pareció apuntar incluso a la Casa Blanca. Fue uno de los perfiles republicanos con mayor reconocimiento nacional y llegó a figurar entre los favoritos en la carrera presidencial de 2008.
Sin embargo, el último tramo de su vida pública quedó marcado por su cercanía a Donald Trump. Rudy Giuliani fue abogado del presidente republicano y una de las principales voces que defendieron las acusaciones de fraude electoral tras las elecciones de 2020, en las que Trump perdió frente a Joe Biden. Aquellas denuncias, nunca probadas, lo arrastraron a una cadena de procesos judiciales, sanciones profesionales y derrotas legales.
Trump sale en su defensa tras la hospitalización

Donald Trump reaccionó a la noticia en Truth Social con un mensaje de apoyo a Rudy Giuliani, al que calificó como un “verdadero guerrero” y “el mejor alcalde de la historia de Nueva York”. En su publicación, el presidente volvió a cargar contra sus adversarios políticos y vinculó la situación del exalcalde con el trato recibido por parte de los demócratas.
El mensaje de Trump recuperó además uno de los ejes más polémicos de los últimos años: su insistencia en que las elecciones de 2020 fueron fraudulentas. Giuliani fue una pieza clave en la difusión de esa tesis, lo que terminó erosionando su prestigio y multiplicando sus problemas legales. Para sus defensores, sigue siendo un dirigente castigado por sus lealtades políticas. Para sus críticos, representa el ejemplo más claro de cómo una carrera pública puede quedar consumida por la desinformación electoral.
La hospitalización de Rudy Giuliani ha reabierto así el debate sobre su legado. Hay dos imágenes que conviven de forma incómoda: la del alcalde que acompañó a Nueva York en uno de los días más traumáticos de su historia reciente y la del abogado que se convirtió en símbolo de las teorías de fraude electoral tras la derrota de Trump.
Una etapa marcada por problemas legales
Los últimos años han sido especialmente complicados para Rudy Giuliani. El exalcalde se ha enfrentado a varias batallas judiciales relacionadas con su papel en los intentos de revertir el resultado electoral de 2020. También sufrió un golpe económico muy severo tras una condena por difamación de 148 millones de dólares a favor de dos trabajadoras electorales de Georgia, a las que había acusado falsamente de manipular votos.
A esos problemas se suma la pérdida de su licencia para ejercer como abogado en algunos estados y una declaración de bancarrota que agravó todavía más su situación financiera. Su caída resulta especialmente llamativa por el contraste con su antigua posición de poder: de fiscal estrella y alcalde célebre a figura acorralada por demandas, sanciones y deudas millonarias.
En septiembre de 2025, Rudy Giuliani también fue hospitalizado tras sufrir un accidente de tráfico en New Hampshire. Según informaron entonces sus representantes, el choque le provocó una fractura vertebral y otras lesiones, lo que limitó aún más sus apariciones públicas en los meses posteriores.
