El videojuego que ha salvado a un padre que perdió a su hija de 8 años: “Es terapéutico para mi alma”

La historia viral de 'Pragmata' muestra cómo un videojuego de ciencia ficción puede convertirse en refugio emocional en un proceso de duelo

Pragmata - Cultura
Imagen oficial del videojuego.
Capcom

Los videojuegos nacieron como una forma de entretenimiento, pero hace tiempo que dejaron de ser solo eso. Hay títulos capaces de divertir, sí, pero también de acompañar, de abrir heridas antiguas, de ayudar a nombrar una ausencia o de convertir una partida en algo parecido a una conversación íntima. Eso es lo que ha ocurrido con Pragmata, el nuevo videojuego de Capcom, y con la historia de un padre que ha emocionado a miles de usuarios en redes sociales.

El caso se hizo viral después de que un usuario de Reddit, conocido como TheRealDuke, compartiera una experiencia profundamente personal. Según relató, perdió a su hija McKenzie en 2009, cuando la niña tenía solo ocho años. La pequeña sufría problemas cardíacos y convulsiones desde muy temprana edad, y falleció tras una crisis mientras jugaba en el exterior. Años después, este padre encontró en Pragmata una forma inesperada de recordar a su hija sin quedar atrapado únicamente en el dolor.

‘Pragmata’ y una conexión inesperada

Pragmata es una aventura de acción y ciencia ficción desarrollada por Capcom. El juego, estrenado en abril de 2026 tras varios años de retrasos, está ambientado en una estación de investigación lunar y sigue la historia de Hugh, un astronauta que debe sobrevivir junto a Diana, una androide con aspecto y comportamiento de niña. La relación entre ambos personajes es uno de los grandes motores emocionales de la obra.

Missing My Little Girl
byu/TheRealDuke777 inPragmata

Esa conexión entre Hugh y Diana fue precisamente lo que tocó algo muy profundo en este padre. Según explicó en su publicación, empezó a acercarse al mundo de los videojuegos gracias a su segunda hija, Ella. Primero lo hizo con títulos populares como Fortnite o Red Dead Redemption. Pero todo cambió cuando ambos descubrieron Pragmata y vieron a Diana en los vídeos del juego.

La niña encontró enseguida un parecido entre Diana y las fotografías de McKenzie, su hermana fallecida. Para el padre, aquella observación fue el comienzo de una experiencia emocional difícil de explicar. No se trataba solo de que el personaje se pareciera físicamente a su hija. Era también su energía, su forma de estar, esa mezcla de inocencia, curiosidad y ternura que la memoria puede conservar con una nitidez casi dolorosa.

Un juego convertido en refugio

El padre decidió jugar Pragmata junto a Ella. La experiencia fue intensa, porque cada gesto de Diana parecía despertar recuerdos de McKenzie. Hubo lágrimas, según reconoció él mismo, pero no fueron lágrimas destructivas. Fueron parte de un proceso de recuerdo, duelo y compañía.

En su mensaje, TheRealDuke afirmó que el juego había sido “terapéutico para su alma”. La frase explica por qué la historia ha conectado con tantos jugadores. Pragmata no devolvió nada que se hubiera perdido, porque ningún videojuego puede hacer eso. Pero sí ofreció un espacio simbólico en el que un padre pudo volver a mirar una ausencia desde otro lugar. No desde el golpe inicial de la pérdida, sino desde una forma más serena de amor.

Ese es uno de los grandes poderes del arte interactivo. A diferencia del cine o la literatura, el videojuego no solo se contempla: se atraviesa. El jugador no mira a Diana desde fuera, sino que la protege, avanza con ella, resuelve situaciones junto a ella y comparte su viaje. Para alguien que ha perdido a una hija, esa mecánica puede tener una carga emocional enorme.

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