Colombia

De la Espriella asume el poder en Cali y abandona el acto para ir a una base militar

Abelardo De la Espriella llega al cargo junto a un gabinete histórico donde las mujeres superan en número a los hombres al frente de las carteras

El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella (c), habla durante su primer discurso como mandatario.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella (c), habla durante su primer discurso como mandatario.
EFE

Abelardo de la Espriella juró oficialmente como presidente de la República para el periodo comprendido entre 2026 y 2030. La ceremonia inicial, desarrollada en las instalaciones de la moderna Arena USC de la Universidad Santiago de Cali, congregó a delegaciones diplomáticas internacionales, mandatarios latinoamericanos y figuras monárquicas, destacándose la presencia del rey Felipe VI y de numerosos jefes de Estado de la región.

El acto formal arrancó cuando el titular del Senado tomó el juramento constitucional al flamante mandatario, quien proclamó su compromiso con el ordenamiento jurídico nacional antes de recibir la banda tricolor.

Mientras los líderes religiosos elevaban plegarias por el porvenir de la nación, De la Espriella abandonó abruptamente el auditorio sin previo aviso para trasladarse al Cantón Militar Pichincha. La maniobra, ejecutada con hermetismo, obedeció al propósito del nuevo gobernante de pronunciar su alocución inaugural directamente ante las tropas castrenses, desestimando la costumbre histórica de dirigirse inicialmente al Congreso desde el Capitolio bogotano. Esta decisión refleja la intención del ejecutivo entrante de descentralizar la administración pública y conferir un protagonismo inédito a las fuerzas armadas, a quienes el mandatario considera pilares fundamentales de la estabilidad institucional bajo la consigna de recuperar el orden, la autoridad y la libertad, cerrando así una extensa etapa de resignación nacional.

El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella (c), habla durante su primer discurso como mandatario.
EFE

Originalmente, los planes del equipo presidencial contemplaban efectuar la jura en un batallón situado en Popayán, como un tributo a los uniformados en una región severamente golpeada por la confrontación armada. No obstante, las alertas naranjas emitidas ante el inminente riesgo de actividad volcánica en el Puracé obligaron a replantear la logística, descartando una ubicación que, además, habría generado suspicacias por una supuesta subordinación del poder civil frente al estamento militar.

Más mujeres ministras

Más allá de la ruptura protocolaria en su posesión, la atención pública se ha centrado en la configuración de su equipo de gobierno. En un movimiento que equilibra perfiles técnicos y políticos, De la Espriella ha estructurado un gabinete donde la participación de las mujeres adquiere un peso considerable al frente de carteras fundamentales para el desarrollo institucional. Entre las ministras designadas figuran María Nohemí Arboleda en Minas y Energía, Viviane Morales Hoyos en Educación Nacional, Alexandra Falla Zerrate en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Elsa Margarita Noguera en Transporte, Paola Holguín Moreno en Culturas, Artes y Saberes, Juliana Gutiérrez Zuluaga en Deporte, Ana María Vesga en Salud y Protección Social, Natalia López Fuentes en Trabajo, y Claudia Benavides Salazar en Ciencia, Tecnología e Innovación.

Con esta sólida presencia femenina frente a las carteras, la administración busca imprimir rigor técnico en la gestión pública, operando junto a los titulares de Interior, Relaciones Exteriores, Hacienda, Justicia, Defensa, Agricultura, Comercio, Ambiente y Vivienda. Paralelamente, se ha confirmado la supresión definitiva de la cartera de Igualdad y Equidad, la cual entró formalmente en proceso de liquidación. De este modo, arranca una nueva administración marcada por la voluntad de subvertir los cánones tradicionales del poder político en el país.

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