Delcy cruza el hemiciclo de la ONU para saludar a Sánchez

Durante la conversación el líder del Ejecutivo español garantiza a Rodríguez el compromiso de España con Venezuela

Durante la apertura del nuevo periodo de sesiones de la 81.ª Asamblea General de la ONU, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, se levantó de su asiento en pleno hemiciclo y cruzó la sala en dirección al lugar que ocupaba el presidente de España, Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno español estaba en ese momento distraído, hablando por teléfono, y no reparó en ella hasta que la tuvo al lado. Al verla, colgó la llamada y se incorporó para saludarla.

Ambos se saludaron con dos besos y mantuvieron una breve conversación antes de que la dirigente venezolana regresara a su sitio para escuchar la intervención del presidente brasileño Lula da Silva.

Sánchez garantiza el compromiso de España con Venezuela

Sánchez le habría trasladado a Delcy que España mantiene su compromiso con Venezuela y con el porvenir de la región.

Ambos dirigentes charlaron en Nueva York, donde coincidieron en la inauguración del 81.º periodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, minutos antes del discurso del presidente estadounidense, Donald Trump.

Según la versión difundida por el Gobierno, fue Rodríguez quien se dirigió al sitio que ocupaba Sánchez para saludarle y le planteó la posibilidad de seguir conversando sobre la situación venezolana. El presidente le contestó que estaba plenamente dispuesto y le reiteró la implicación de España con el futuro de la zona.

Más allá de ese intercambio, no hay previsto por ahora ningún encuentro formal entre los dos en Nueva York.

Es la primera vez que hablan en persona. Hasta la fecha solo se conocían dos conversaciones telefónicas entre ambos desde que Rodríguez asumió la presidencia en lugar de Nicolás Maduro.

La primera tuvo lugar el 9 de enero. En ella, Sánchez expresó el respaldo español a una transición pacífica, negociada y democrática en Venezuela, mientras Rodríguez propuso desarrollar juntos una agenda bilateral amplia y provechosa para los dos países.

La segunda se produjo el 25 de junio, a raíz de los terremotos que golpearon Venezuela. El presidente puso a disposición la ayuda española que hiciera falta y transmitió su solidaridad al pueblo venezolano y su cercanía a las víctimas y sus familias.

La próxima cita podría ser en España. Rodríguez tiene opciones de acudir a la Cumbre Iberoamericana que Madrid acogerá el 4 y el 5 de noviembre.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ya anticipó que España cursaría la invitación, pese a que la Unión Europea mantiene vigentes las sanciones que le impuso cuando ejercía como vicepresidenta de Maduro.

Tras su llegada a la presidencia, el Ejecutivo español solicitó a Bruselas que la sacara de la lista de sancionados, una medida que solo puede aprobarse por unanimidad de los Veintisiete.

Aunque esas sanciones le vetan en principio la entrada en territorio comunitario, Rodríguez ya estuvo en La Haya en mayo para intervenir en el litigio entre Caracas y Guyana ante la Corte Internacional de Justicia.

Aquel viaje fue posible gracias a una autorización especial del Gobierno de Países Bajos. La normativa permite levantar de forma limitada la prohibición cuando concurren obligaciones internacionales o motivos diplomáticos concretos, como la asistencia a reuniones multilaterales, la actividad ante organismos internacionales o las comparecencias ante tribunales de ese ámbito.

Consultado entonces por la eventual presencia de Rodríguez en la Cumbre Iberoamericana, Albares aseguró que su desplazamiento a España no se diferenciaría de la “normalidad” con la que se produjo el viaje a los Países Bajos.

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