Cumbre de la OTAN

Trump vuelve a arremeter contra Meloni: “Necesita una orden de alejamiento”

La primera ministra italiana y el presidente estadounidense se verán el 7 y 8 de julio en la cumbre de la OTAN en Ankara

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
EFE/EPA

Giorgia Meloni y Donald Trump estarán el próximo 7 y 8 de julio en Ankara, donde se celebrará la cumbre de la OTAN. La atención está puesta más que nunca en ese encuentro tras el enfrentamiento dialéctico de las últimas semanas y la duda es si habrá reconciliación o se delimitará una ruptura total. Aunque la reacción no se ha hecho esperar, pues el mandatario republicano ha lanzado este lunes un nuevo ataque en su red social, Truth, contra la política italiana. En la publicación se aprecia una fotografía de Meloni mirando a Trump, a la cual le acompaña un texto en el que se lee: “Necesita una orden de alejamiento”.

A finales de junio, tras haberse visto en el G7 en Évian-les-Bains, Trump se burló de ella en una entrevista a un medio italiano en la que decía que Meloni se había arrastrado para hacerse una foto con él. Venían ya de un momento frío: el primer ataque llegó en abril cuando Trump dijo sentirse decepcionado por la poca implicación de Italia en su ataque a Irán y por la defensa que, justo unas horas antes, la líder había hecho del Papa León XIV, destinatario también de los afrenta del estadounidense. Por eso, verlos juntos en el G7 había dado la esperanza de una reconciliación o de un acercamiento. Pero duró poco, el presidente estadounidense no tardó en repetir su ataque y esta vez Meloni no quiso mantener la diplomacia para salvar los platos rotos, la respuesta fue clara y el enfado mayúsculo: “Ni yo ni Italia suplicamos nunca”.

 

En Italia, como en España y en Francia, el 2027 será un año electoral y el ambiente es ya plenamente de campaña. La izquierda intenta reorganizarse para hacer frente al éxito de la legislatura estable y sin grandes sobresaltos Meloni, mientras la coalición de extrema derecha intenta lidiar con un nuevo partido, Futuro Nazionale, crecido tras una escisión de la formación política de Salvini y que pretende radicalizar aún más el discurso. Pero la primera ministra, tras su única derrota importante en estos casi cuatro años, la del referéndum sobre la reforma de la Justicia, ha empezado a tomar el pulso de la sociedad que tendrá que convencer en solo unos meses para revalidar su victoria. Exactamente en ese punto la relación con Donald Trump es un punto crucial y, quizás, la clave para entender quién es y quién será Giorgia Meloni.

El enfrentamiento entre Meloni y Trump

Su último enfrentamiento fue, de hecho, una confirmación de una tensión y distancia que venía cocinándose, como la cronología de ataques, a fuego lento. Primero Trump atacó al Pontífice y Meloni se lanzó en su defensa, luego recibió los reproches del presidente estadounidense que en pocas horas rompía el hechizo de su simpatía y metía a Italia en el mismo saco de los países que, al igual que España, no habían cedido a sus peticiones militares en el ataque a Irán. Meloni insistió en señalar que las bases estadounidenses en el país se usarían solo para operaciones logísticas, tal y como establecen los acuerdos históricos entre ambos países, nada más. Aquella distancia era imperdonable para Trump. Aunque Meloni siguió defendiendo públicamente que las relaciones bilaterales con Washington seguían siendo tan buenas como siempre, en realidad su ruptura con Trump era también la oportunidad para desligarse de un discurso bélico que los italianos había empezado a rechazar firmemente; lo decían las encuestas en una tendencia que no hace más que reforzarse. Según los datos del último sondeo de YouTrend, la confianza que los italianos tienen en Donald Trump se encuentra en su mínimo histórico: solo el 8% de los encuestados confía “mucho o bastante”, mientras que el 86% confía “poco o nada”.

Meloni
La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, saluda a Donald Trump.
Efe

Tal y como explica el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Luiss de Roma, Vincenzo Emanuele, detrás hay una táctica política. “Meloni sabe que su alianza y amistad con Trump han perdido muchos consensos en Italia, también entre su electorado que es filoamericano, pero no filotrumpiano, y en general en toda Europa”, explica. Detrás del conflicto que parece un cruce de acusaciones personales, apunta el experto, están una serie de razones de divergencia muy claras. “En el gasto en defensa Meloni está en apuros. Italia respecto al rearme es muy tímida porque la situación de las cuentas públicas dificulta dar un paso adelante. Ella misma presumía de haber cumplido los compromisos adquiridos, pero todavía está lejos del 3,5% de gasto real. Como mucho llegaremos al 2,8%”, añade.

Es precisamente ese tema, el del rearme, el que cristaliza las dos crisis de inestabilidad que ahora vive Giorgia Meloni: a nivel interno, con una mirada electoral, conviene no seguir la petición de Trump y mantener un perfil bajo en el gasto porque es lo que los italianos quieren. A nivel internacional, precisamente esto la distancia del que hasta ahora había sido su gran socio: el inquilino de la Casa Blanca. Una estrategia in extremis, la de distanciarse, tras una legislatura en la que Meloni ha construido su reconocimiento internacional precisamente a través de su rol como puente entre la UE y Trump. Pero ahora, cuatro años después, el mundo es otro.

En este momento se intenta reconducir la situación: en la fiesta por los 250 años de la independencia estadounidense en la embajada americana en Roma, Villa Taverna, se puso la primera piedra de una relación que Meloni quiere reconstruir de otra forma. No fue ella misma, y eso es ya una señal, sino que mandó a sus dos vicepremiers, Antonio Tajani y Matteo Salvini, al ministro de Defensa, Guido Crosetto, y al presidente del Senado, Ignazio La Russa, con la idea de mostrar una cercanía y respeto contenidas. Hace solo unos meses el segundo libro de Meloni, una entrevista de Alessandro Sallusti, Giorgia’s Vision, salía publicado en EE UU con el prólogo de JD Vance y el comentario de Donald Trump en la portada: “Meloni es una de las verdaderas líderes del mundo”. Una relación tan fructífera que había hecho, también a inicios de este año, que Meloni pidiese públicamente el Nobel de la Paz para Trump.

“Es un momento de enorme tensión y habrá que ver cómo se gestionará desde el punto de vista de la comunicación. Lo más probable es que Meloni se acerque ahora a los socios europeos, como Francia, Reino Unido, Alemania y Polonia, y que acerque Italia, cada vez más, a Europa con, por ejemplo, su apoyo a Ucrania y siendo favorable a una mayor autonomía militar europea. Hasta ahora ha intentado mantener un equilibrio que se ha roto y los riesgos son mayúsculos. Si seguía estirando la cuerda podría haberse arriesgado a ser aislada tanto por Trump como por la Unión Europea. La gran diferencia es que con esta última es siempre posible dialogar y con Trump no”, añade Emanuele a Artículo 14.