Golpe a los ayatolás

El “triunvirato de la transición” ante el dilema de negociar con Trump

Tras la muerte de Jamenei en un bombardeo, Irán afronta una decisión existencial: resistir hasta el final o cumplir con las exigencias de EE UU

Tras otro día de derramamiento de sangre en Oriente Medio, la pregunta que se cierne sobre la región ya no es si el conflicto se ha ampliado -lo ha hecho-, sino si aún existe una estrecha vía hacia la distensión. En Israel, nueve personas murieron cuando un misil impactó en la ciudad de Beit Shemesh, mientras la venganza de los ayatolás seguía extendiéndose más allá de los objetivos militares. En todo Irán, las autoridades afirman que al menos 200 personas, entre ellas niñas, murieron en los ataques israelíes y estadounidenses contra Teherán y otros lugares. Los medios de comunicación estatales iraníes cifraron posteriormente en 148 el número de muertos en un solo ataque contra una escuela primaria femenina en Minab, el incidente más mortífero registrado hasta ahora.

Además, el domingo se confirmó que tres militares estadounidenses habían muerto en combate durante las operaciones estadounidenses contra Irán, las primeras bajas reconocidas por Estados Unidos desde que Washington se unió a Israel en los ataques del sábado. Otros cinco resultaron gravemente heridos, según el Mando Central de Estados Unidos, lo que pone de relieve el coste de una campaña que, según insisten los funcionarios estadounidenses y el propio Donald Trump, “avanza rápidamente”.

El “triunvirato de la transición”

En el plena sacudida por el golpe que ha sufrido el régimen, que el sábado perdió a su líder supremo desde 1989, Ali Jamenei, Irán anunció la formación de un consejo de transición compuesto por tres miembros para hacerse cargo de las funciones del Estado. Los protagonistas del llamado “triunvirato de la transición” son el ayatolá Alireza Arafi, miembro de un poderoso organismo de control constitucional, fue nombrado miembro del consejo temporal, junto al presidente Masud Pezeshkian y el presidente del Tribunal Supremo, Gholam-Hossein Mohseni-Ejei.

Nube de humo provocada por el nuevo ataque israelí en Teherán
EFE

Las Fuerzas de Defensa de Israel afirmaron haber lanzado otra oleada de ataques contra Teherán el domingo, mientras Israel y Estados Unidos se adentraban en un segundo día de lo que ambos describen como un esfuerzo por derrocar al Gobierno iraní. La campaña ya ha redibujado el mapa regional de riesgos: Emiratos Árabes Unidos afirman que tres personas han muerto por los ataques iraníes desde el sábado, Kuwait informa de una muerte y Chipre (país miembro de la UE) convocó una reunión extraordinaria de seguridad nacional después de que se interceptaran misiles que se dirigían a la isla mediterránea.

En el centro del huracán, Irán está entrando en un momento político sin precedentes. Tras la designación del triunvirato, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, afirmó que se podría elegir un nuevo líder supremo en “uno o dos días”, insistiendo en que los mecanismos constitucionales permanecen intactos incluso aunque el país esté sufriendo ataques continuados.

Una imagen satelital proporcionada por Vantor muestra los daños causados ​​por el ataque a la base naval
EFE/EPA/SATELLITE IMAGE

Los mensajes contradictorios de Trump

Por su parte, Washington está enviando señales contradictorias. Trump aseguró el domingo que los nuevos líderes de Irán quieren dialogar y que él ha aceptado. “Deberían haberlo hecho antes”, declaró a The Atlantic, advirtiendo de que muchos de los anteriores negociadores iraníes ya no están vivos. En entrevistas separadas con Fox News y CNBC, Trump afirmó que 48 líderes iraníes habían sido asesinados y que las operaciones estadounidenses iban “por delante de lo previsto”. Con todo, también espetó al “Daily Mail” que la guerra contra Irán no será de unos días, como la última ofensiva, sino que durará “cuatro semanas”.

Irán rechaza la idea de que se haya visto intimidado. Araghchi afirmó que Teherán respondió a las pocas horas de ser atacado y que conserva toda su capacidad militar. También expresó un profundo escepticismo sobre la diplomacia, señalando que Estados Unidos atacó a Irán dos veces durante las negociaciones del año pasado. “Teníamos un acuerdo al alcance de la mano”, indicó.

Los manifestantes sostienen banderas iraníes y retratos del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei
EFE/EPA/Ceerwan Aziz

Algunos analistas temen que el Ejecutivo y el Consejo de guardianes sea incapaz de controlar a la poderosa Guardia Revolucionaria. Es más, la Guardia Revolucionaria de Irán afirmó haber disparado cuatro misiles balísticos contra un portaaviones estadounidense, una afirmación desestimada por el Mando Central de Estados Unidos, que afirmó que los misiles “ni siquiera se acercaron”.

También hay algunos indicios que llaman a pensar en que pronto habrá una desescalada, aunque de momento sea todo tan volátil y cualquier error de cálculo sólo empeore la situación. Araghchi afirmó que Irán no tiene intención de cerrar el estrecho de Ormuz, una medida que tendría consecuencias inmediatas a nivel mundial. El hecho de que tanto Washington como Teherán estén discutiendo públicamente la posibilidad de entablar conversaciones sugiere que ninguna de las partes cree que la escalada no tenga un coste. Aumenta la presión en todas las direcciones para encontrar una salida. Desde Europa, un poco ninguneada en esta crisis, a última hora del domingo, Francia, Alemania y Reino Unido emitieron un comunicado conjunto en el que apuntaban a que estaban preparados para atacar las capacidades nucleares iraníes en su origen.

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