Tras semanas de máxima expectativa sobre el devenir del conflicto en Oriente Medio, este jueves el medio estadounidense Axios informó que los negociadores de Estados Unidos e Irán han alcanzado un “acuerdo de entendimiento” para extender la tregua 60 días, y arrancar después las conversaciones sobre el programa nuclear iraní, el punto de discrepancia más sensible entre las partes enfrentadas.
“La firma del memorando de entendimiento sería el avance diplomático más significativo desde que comenzó la guerra, pero un acuerdo final que aborde las exigencias nucleares de Trump aún requeriría negociaciones intensivas”, advirtió el reportero israelí Barak Ravid, que dispone de fuentes privilegiadas en la Casa Blanca. Se especula con que los términos del acuerdo ya se habían aceptado desde el martes, pero ambos bandos todavía requerían del visto bueno de sus respectivos líderes.

No obstante, un oficial estadounidense aclaró a Axios que “el presidente comentó a los intermediarios que todavía necesita algunos días para pensar en ello”. No es la primera vez que Trump emite señales de que el acuerdo es inminente, por lo que hasta que no se rubrique con su firma todo puede cambiar. La ambición de Washington y Teherán era empujar la reapertura del Estrecho de Ormuz, cuyo tráfico se abriría sin restricciones.
El régimen iraní debería retirar las minas marítimas colocadas, y dejar de cobrar tasas ni imponer restricciones al tráfico de embarcaciones. A su vez, la marina estadounidense debería levantar el bloqueo militar a los puertos iraníes. El “acuerdo de entendimiento” que se está gestando incluirá también el compromiso del régimen iraní de que no pretenda continuar la carrera para obtener armamento nuclear. Actualmente, Irán mantiene almacenados unos 440 kilos de uranio enriquecido a un nivel de pureza del 60%, muy cercano al necesario para fabricar bombas atómicas.

A falta de la firma de Trump, el acuerdo también prevé continuar las discusiones sobre la relajación de sanciones económicas a Irán y la liberación de fondos financieros congelados en Occidente. Además, también se discutirán mecanismos para el envío de bienes y ayuda humanitaria a Irán, país que sufre una severa crisis económica, agravada tras la brutal ola de represión del régimen a principios de año y la guerra iniciada el pasado 28 de febrero.
El escollo de Líbano
La firma definitiva podría ponerse en peligro por los desarrollos en el Líbano. Tras días de alertas por parte del estamento político y militar de Israel, este jueves el ejército israelí bombardeó por primera vez en más de tres semanas los suburbios al sur de Beirut, considerados el bastión de Hizbulá. Hasta ahora, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) habían evitado intensificar los ataques hasta la capital libanesa por presión de la Casa Blanca, que quería evitar que la intensificación del conflicto afectara la negociación con Irán.
De hecho, el régimen iraní insiste en sus condiciones para firmar la paz que la tregua debe extenderse a toda la región. Washington habría aprobado a principios de semana los planes israelíes de intensificar las operaciones contra Hizbulá, pero evitando cruzar la línea roja de Beirut. Pese a la ocupación israelí de una franja de territorio al sur del Líbano, la milicia proiraní sigue mostrando capacidades de disparar drones y misiles, que casi a diario generan bajas o heridos entre las filas de israelíes, y mantienen al norte de Israel en un estado de guerra permanente.

En los últimos días, efectivos terrestres de las FDI cruzaron más allá del río Litani y emitieron nuevas órdenes de desalojo a residentes libaneses, como respuesta al continuo lanzamiento de proyectiles por parte de Hizbulá. El ejército israelí informó que durante el jueves se atacaron más de 135 objetivos de la milicia chiita en el sur del Líbano, el valle de la Beka y en Tiro. Los ataques israelíes habrían dejado al menos 14 muertos.
Las FDI han tenido dificultades para repeler los crecientes ataques contra sus tropas en el sur del Líbano y el norte de Israel mediante drones de visión en primera persona operados por Hizbulá -de barata adquisición-, que son en gran medida inmunes a las tecnologías para interferirlos. Oficiales israelíes destacan que el Pentágono les dio luz verde para realizar asesinatos selectivos de cabecillas de Hizbulá en Beirut, pero no “destruir edificios enteros”.

Este viernes, oficiales militares de Israel y Líbano tienen previsto reunirse en Washington para seguir explorando vías para la tregua. No obstante, Hizbulá sigue rechazando los contactos, y sigue mostrándose leal a su patrón iraní, que exige frenar las hostilidades en el Líbano como condición para una paz amplia en la región. La paz, pendiente de la firma de Trump, pasa en paralelo por Beirut y Teherán.

