Como era previsible, el “acuerdo de entendimiento” firmado -a distancia- por Estados Unidos e Irán empieza con mal pie. La rúbrica, certificada inicialmente a distancia, debía corroborarse este viernes en un acto con altos oficiales de ambos países presentes en Suiza, pero la ceremonia se canceló a última hora. Un ataque de Hizbulá sobre las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), que dejó cuatro reclutas hebreos muertos, instigó una represalia israelí contra la milicia proiraní, con hasta 80 objetivos bombardeados en territorio libanés, que dejaron decenas de milicianos muertos.
Una de las exigencias principales de Irán en el texto de 14 puntos acordado era que la tregua incluyera también el fin de las hostilidades en el Líbano, así como la retirada militar israelí de la “zona de seguridad”. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu avisó que las FDI permanecerían desplegadas en la franja ocupada en territorio libanés, mientras que Hizbulá se sintió reforzado tras la firma entre Washington y Teherán y prosiguió con las hostilidades contra el ejército israelí, que consideró una “violación de la tregua” el ataque con drones contra un tanque que dejó cuatro muertos.

Finalmente, la sangrienta jornada en Líbano se saldó con al menos 47 muertos por los ataques israelíes. Después Hizbulá e Israel acordaron un alto el fuego, pese a que la tregua en vigor entre Washington y Teherán ya contemplaba el cese de hostilidades en el país mediterráneo.
“Israel no es parte del acuerdo”
Además de la anulación de la ceremonia oficial en Suiza, la afirmación de Netanyahu, en que aclaró que “Israel no es parte del acuerdo”, pone en peligro la frágil tregua que trató de avanzar Donald Trump, interesado en rebajar la inestabilidad económica generada por el corte de los suministros de petróleo. Desde Israel, casi todo el espectro político criticó el acuerdo firmado con Teherán, ya que supondrá un refuerzo económico para el régimen iraní, así como ambigüedad sobre el destino de su programa nuclear.
Se esperaba que el vicepresidente estadounidense JD Vance viajara a Suiza para conversar cara a cara con altos funcionarios iraníes, pero la Casa Blanca anunció el jueves por la noche que su viaje se retrasaría, sin especificar motivos concretos. Estados Unidos esperaba “iniciar las conversaciones técnicas lo antes posible”, según un comunicado de la Casa Blanca.

En un tono inusual, JD Vance disparó dardos muy duros contra Israel. “Donald Trump es el único jefe de Estado en todo el mundo que simpatiza con la nación de Israel en este momento”, dijo. Y continuó: “Si yo formara parte del gabinete del gobierno israelí, probablemente no estaría atacando al único aliado poderoso que me queda en todo el mundo”. Tras darse casi por perdida la simpatía en el seno del Partido Demócrata, las crecientes críticas que surgen desde las filas republicanas hacen temer en Israel que la histórica alianza con EE UU pueda llegar a su fin.
Es más, según informa The Washington Post, los servicios de inteligencia estadounidenses advierten de que es probable que Israel socave el acuerdo de paz con Irán. El diario explica que varios responsables estadounidenses admiten que Netanyahu se enfrenta a presiones para que continúe la campaña militar en el Líbano.
La reapertura de Ormuz
En el Estrecho de Ormuz, el tráfico empezó a reanudarse tímidamente este viernes. Al menos 25 buques transitaron por el estratégico corredor marítimo el jueves- incluyendo 14 petroleros- una cifra superior al promedio de las últimas semanas e indicativa de una mayor confianza por parte de algunos operadores. El tráfico aún se mantenía muy por debajo de los niveles habituales previos a la guerra, cuando alrededor de 130 buques transitaban diariamente por el estrecho.
El jueves, el Ejército estadounidense retiró el bloqueo de los puertos iraníes, y Teherán prometió reabrir completamente el tráfico en la zona. No obstante, el régimen iraní prevé que, pasados los 60 días de negociación que se abren tras la firma del “acuerdo de entendimiento”, recuperará la plena soberanía del Estrecho, donde pretende cobrar impuestos a las embarcaciones que circulen.

Mientras que Steve Witkoff, uno de los negociadores principales de EEUU, afirmó que Irán aceptaría la inspección de sus instalaciones nucleares por parte de oficiales de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) como parte de lo pactado, el líder supremo iraní Mojtaba Jamenei recordó que “no aceptamos el punto de vista del enemigo”.
En un comunicado televisivo atribuido al líder iraní, herido y escondido desde el principio de la guerra, recordó que el “Frente de la Resistencia” en Oriente Medio prevalecerá pese a los acuerdos con Washington. Mohammad Bagher Ghalibaf, el jefe negociador iraní, también matizó que las conversaciones fracasarán si se cruzan las “líneas rojas” de Teherán. La paz en Oriente Medio y el libre tránsito de petróleo dependen principalmente del incesante intercambio de fuego en la frontera entre el Líbano e Israel.
El precio de la guerra de Trump
El Pentágono requiere de 80.000 millones de dólares adicionales para cubrir los costes derivados de la guerra con Irán y otros gastos no relacionados con el conflicto, según informó el subsecretario de Defensa, Stephen Feinberg, en llamadas recientes a legisladores citadas por The Wall Street Journal.
De acuerdo con el diario, el planteamiento llega en un momento en que el Congreso presiona a la Administración de Trump para detallar el coste total de la guerra iniciada hace casi cuatro meses por Estados Unidos e Israel contra Irán, y cuyo acuerdo alcanzado esta semana está en riesgo debido a las hostilidades israelíes en el Líbano.

