La participación electoral a las 16:00 horas de la tarde en el estado federal de Sajonia-Anhalt rompe récords. A esa era un 65,3% de personas llamadas a votar han ejercido su derecho, un 24,3% más que en 2021. También supera a la cifra de participación más alta de los últimos año a esta hora, la de 1998, cuando un 60,4% de los electores habían depositado su papeleta en la urna.
Alternativa para Alemania (AfD) podría convertirse en el primer partido de extrema derecha en ostentar el poder regional en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial. Sajonia-Anhalt es conocido por su rico bagaje cultural e histórico. Además de ser una región industrial potente, también algunos de los más famosos arquitectos del Bauhaus alemán vivieron y trabajaron aquí. Martin Luther, cura y teólogo que impulsó la vertiente protestante del cristianismo, nació en la localidad de Eisleben. Por primera vez en la historia, esta parte de Alemania podría ser gobernada por la extrema derecha de la AfD, si los pronósticos preelectorales se confirman tras los comicios de este domingo.
Con una población de 2,1 millones de habitantes, este estado alemán centra la atención de la prensa internacional ante un nuevo previsible avance de la ultraderecha europea. Ulrich Siegmund, dirigente de la AfD en Sajonia-Anhalt, podría ser el nuevo presidente del estado, a pesar de que la propia inteligencia doméstica alemana considera a su partido como una facción de “derecha extremista”. Por el turbio pasado de Alemania por el daño causado por el nazismo, estas opciones políticas eran prácticamente tabú en el pasado. Hoy, muchos alemanes plantean votar sin complejos a una formación abiertamente xenófoba.
Por detrás de la AfD, a quien las encuestas pronosticaban un 40% de apoyos, se encuentra la democracia cristiana del CDU -el partido del canciller Friedrich Merz-, que acumularía entre un 23% y un 26% de votos. Luego figura Die Linke (izquierda) con un 13%, y los socialdemócratas del SPD con un 6% o 7%. No está claro si otras facciones minoritarias que concurren lograran representación parlamentaria.
En el pasado, Sajonia-Anhalt ya cruzó límites que parecían infranqueables. En 1994, el entonces líder del SPD Renihard Höppner aceptó el apoyo de una facción socialista, heredera del antiguo partido que gobernó durante los años de dictadura prosoviética Alemania Oriental. Apenas cinco años después de la caída del Muro de Berlín, muchos consideraban una línea roja -especialmente los conservadores- la cooperación con facciones alineadas con el antiguo régimen comunista.

En 1998, otro partido ultraderechista, el German People’s Union (DVU), ya logró un apoyó del 12,9%. Expertos consultados por Deutsche Welle atribuyen el buen resultado de la AfD en las encuestas al descontento generalizado que sienten muchos habitantes del estado con la situación en Alemania. Muchos puestos de trabajo desaparecieron en los años posteriores a la reunificación, sobre todo en la minería del lignito y en la industria química.
Muchos residentes rechazan la inmigración, aunque los extranjeros en el estado son un 9% de la población, en comparación con el 15% de media en el resto de Alemania. También es un estado de población envejecida: la media de edad es de 48,3 años, con baja tasa de natalidad. En las elecciones federales, el AfD acumuló un 37,1% de los votos, lo que hace presagiar un triunfo en estos comicios regionales.

Otro factor que apuntan analistas es el desencanto entre poblaciones de Alemania Oriental respecto a la estrategia seguida en la guerra de Ucrania, además de la persistencia de un sentimiento de ser “ciudadanos de segunda” respecto a la parte occidental del país, pese a que pasaron ya más de tres décadas desde la reunificación. La tasa de desempleo en Sajonia-Anhalt alcanza el 8,2%, en comparación con el 6,5% nacional.
La plataforma política del AfD en este estado no esconde la verdadera naturaleza del partido: fin al derecho a asilo para extranjeros; restar importancia al periodo nazi en el currículum educativo; cantar el himno alemán en las escuelas; o retirar financiamiento a la iglesia protestante por ser “demasiado social”. “Aunque la AfD no consiga la mayoría, las elecciones pondrían de manifiesto la grave tensión que la estrategia de exclusión ha ejercido sobre el sistema político alemán, haciendo que la posición de la centroderecha sea particularmente insostenible”, apuntó Marc Felix Serrao en Político.

