La red invisible que prepara otra entrada masiva en Ceuta: los grupos desaparecen de Facebook y reaparecen en WhatsApp

Los jóvenes han abandonado las principales redes sociales y ahora se preparan ante el 15 de agosto grupos privados y espacios menos evidentes

Crisis migratoria en Ceuta en TikTok - Internacional
Montaje con imágenes reales imaginadas en un vídeo de TikTok.
Artículo

Buscar hoy en las redes sociales los grupos que están hablando de una nueva entrada masiva en Ceuta puede resultar frustrante. Algunas comunidades que hace apenas unos días concentraban miles de usuarios han desaparecido. Determinadas publicaciones ya no están disponibles. Otras cuentas han dejado de publicar. El rastro parece enfriarse justo cuando aumenta la preocupación por la convocatoria que señala el próximo 15 de agosto.

Pero desaparecer de Facebook no significa necesariamente desaparecer de Internet.

Las investigaciones realizadas durante los últimos días apuntan hacia un fenómeno mucho más complejo. Los grandes escaparates públicos están perdiendo protagonismo mientras las conversaciones se trasladan hacia grupos más pequeños, comunidades aparentemente ajenas a la inmigración y canales privados de mensajería. La organización deja así de parecer una concentración visible de perfiles para convertirse en una estructura dispersa, difícil de seguir y todavía más complicada de desmantelar.

La situación ayuda a explicar por qué encontrar ahora algunos de los perfiles relacionados con la nueva convocatoria hacia Ceuta resulta mucho más difícil que hace una semana. La red no necesita conservar cada cuenta. Le basta con mantener conectadas a las personas.

Facebook capta, Instagram amplifica y WhatsApp organiza

Una de las reconstrucciones más exhaustivas de lo que está sucediendo la ha realizado Maldita. En una primera investigación, sus periodistas accedieron a cuatro grupos de WhatsApp y diez comunidades de Facebook e identificaron más de 50 cuentas de Instagram en las que se hablaba de un posible nuevo intento de entrada en Ceuta el 15 de agosto. Posteriormente, el análisis se amplió hasta 21 grupos de Facebook y 29 grupos de WhatsApp relacionados con entradas hacia Ceuta o Melilla durante la primera quincena del mes.

Cada plataforma desempeña un papel diferente.

  1. Facebook funciona fundamentalmente como una enorme plaza pública. Allí pueden aparecer convocatorias, testimonios de personas que ya han alcanzado España, preguntas de usuarios interesados y mensajes que terminan conduciendo hacia otros espacios.
  2. Instagram aporta otro componente: la imagen, el relato personal y la capacidad de convertir una experiencia individual en un contenido capaz de multiplicarse rápidamente.
  3. WhatsApp cambia completamente la naturaleza de la conversación.

Los grupos analizados por Maldita son mucho más pequeños que las grandes comunidades de Facebook. El mayor de los 29 estudiados tenía cerca de 150 integrantes y el menor apenas una veintena. Esa reducción de tamaño no los hace necesariamente irrelevantes. Al contrario: la audiencia disminuye justo cuando la conversación se vuelve más operativa. En algunos aparecen personas que conducen la discusión, encuestas entre participantes y decisiones colectivas sobre fechas o destinos.

El patrón se asemeja a un embudo digital. Una publicación pública atrae la atención. El usuario interesado encuentra un contacto o una invitación. Después abandona el escaparate visible y entra en un entorno mucho más pequeño. Lo verdaderamente importante ya no ocurre necesariamente delante de todos.

Una infraestructura que ya existía antes de la crisis de Ceuta

La red invisible que prepara otra entrada masiva en Ceuta: los grupos desaparecen de Facebook y reaparecen en WhatsApp

Pensar que todos estos grupos aparecieron después de la entrada masiva de finales de julio sería simplificar demasiado el fenómeno.

Las investigaciones muestran que buena parte de las comunidades digitales relacionadas con la emigración hacia Ceuta existían con anterioridad. La conversación estaba allí, aunque todavía no hubiese alcanzado la intensidad que adquirió durante las últimas jornadas de julio. Esas redes funcionaban como espacios donde preguntar, compartir experiencias, observar lo ocurrido a otros migrantes o buscar información.

Ahí aparece una de las grandes claves de lo sucedido en Ceuta: no hace falta construir una audiencia desde cero cada vez que surge una convocatoria. Ya existen comunidades capaces de recibir un mensaje, reproducirlo y trasladarlo después hacia otros espacios digitales.

El análisis elaborado por Golden Owl, startup vinculada al Parque Científico de la Universidad de Alicante, describe precisamente una estructura horizontal. Tras estudiar 25 activos de Facebook relacionados con la movilización de finales de julio, sus investigadores concluyeron que no existía necesariamente un único jefe cuya desaparición pudiese hacer colapsar todo el sistema. Había diferentes capas y numerosos nodos capaces de actuar de manera distribuida.

Cerrar una página elimina una página. Bloquear una cuenta elimina una cuenta. Pero si las conexiones entre las personas permanecen, la comunidad puede reconstruirse en otro lugar.

El vídeo de quien llegó a Ceuta puede valer más que cualquier convocatoria

La expansión tampoco depende únicamente de mensajes explícitos que pidan a otras personas desplazarse hacia la frontera.

Los acontecimientos de finales de julio mostraron la enorme capacidad de los vídeos de cruces aparentemente exitosos. Reuters reconstruyó cómo diferentes contenidos difundidos en redes ayudaron a alimentar la percepción de que alcanzar Ceuta era posible, especialmente cuando se combinaron con interpretaciones falsas o incompletas sobre decisiones judiciales españolas.

El mecanismo psicológico es sencillo.

Un mensaje anónimo puede generar dudas. Una fotografía o un vídeo de alguien que parece haberlo conseguido proporciona algo mucho más poderoso: una prueba visual.

La investigación de Le Monde plantea que las primeras imágenes de personas que consiguieron llegar pudieron producir un efecto bola de nieve. Cada nuevo cruce visible alimentaba la expectativa del siguiente. De esa forma, un contenido que ni siquiera pretende convocar una movilización puede terminar actuando como uno de sus principales aceleradores.

A esto se añadió la desinformación.

En los grupos investigados circularon mensajes que presentaban decisiones judiciales de manera incorrecta, rumores sobre una supuesta acogida automática en España y, posteriormente, la afirmación falsa de que la frontera de Ceuta se abriría durante determinadas horas el próximo 15 de agosto. No existe ningún anuncio oficial que respalde esa afirmación.

La combinación es especialmente peligrosa: una comunidad predispuesta, una información falsa sencilla de entender y vídeos reales que parecen confirmarla.

Los grandes grupos desaparecen, pero la actividad continúa

La red invisible que prepara otra entrada masiva en Ceuta: los grupos desaparecen de Facebook y reaparecen en WhatsApp
Un grupo de inmigrantes en la playa junto al paso fronterizo del Tarajal en Ceuta.
EFE

Y entonces empieza el juego del gato y el ratón.

Un nuevo análisis realizado por Golden Owl después de la crisis detectó que cinco de los grupos más activos, que juntos superaban los 200.000 miembros, habían dejado simultáneamente de funcionar. Los investigadores relacionan esa desaparición probablemente con la presión de las autoridades marroquíes, aunque no atribuyen automáticamente todos esos cierres a las propias plataformas.

A primera vista, podría parecer un golpe definitivo.

No lo fue.

La investigación sostiene que parte de la actividad comenzó a desplazarse hacia comunidades cuyo nombre y finalidad aparente no tienen necesariamente relación directa con la inmigración: espacios vinculados con empleo, jóvenes o localidades concretas. Es una transformación fundamental porque el grupo deja de poder identificarse simplemente buscando palabras asociadas a los cruces fronterizos.

Además, esos espacios ofrecen otra ventaja a quienes pretenden captar participantes. Su público ya coincide parcialmente con el perfil al que pueden dirigirse las convocatorias: jóvenes que buscan empleo, oportunidades o una salida económica.

Golden Owl resume el cambio con una conclusión especialmente relevante: la presión ha reducido la visibilidad de la red más deprisa que su capacidad de actuación. Los grandes escaparates desaparecen, pero la organización más profunda nunca dependió completamente de ellos.

Por eso seguir únicamente páginas conocidas puede haber dejado de ser suficiente. La red se está haciendo menos visible precisamente porque sabe que está siendo observada.

Una organización descentralizada y difícil de descabezar

El modelo detectado alrededor de Ceuta coincide además con un fenómeno mucho más amplio que preocupa desde hace años a las policías europeas.

INTERPOL advierte de que las organizaciones dedicadas al tráfico ilícito de migrantes utilizan redes sociales para conectar con posibles clientes y aplicaciones de mensajería para mantener comunicaciones posteriores. La tecnología permite captar personas, publicitar servicios y trasladar después determinadas conversaciones hacia espacios privados, mientras el cifrado dificulta parte del trabajo de investigación policial.

Una operación internacional desarrollada en 2025 por INTERPOL y Europol mostró la dimensión de este fenómeno: en solo tres días de investigación digital se detectaron 269 usuarios o direcciones web y 79 posibles facilitadores vinculados a actividades de tráfico de migrantes en diferentes países.

Europol ha respondido reforzando precisamente su capacidad digital. El nuevo European Centre Against Migrant Smuggling, puesto en marcha en marzo de 2026, está aumentando el peso de las investigaciones basadas en datos y fuentes abiertas porque las organizaciones criminales están cada vez más presentes en Internet, donde captan colaboradores y anuncian servicios.

Eso no significa que cada grupo relacionado con Ceuta pertenezca a una mafia. La distinción es fundamental. Dentro de las comunidades analizadas conviven personas que simplemente preguntan, usuarios que comparten rumores, quienes buscan compañeros, perfiles que intentan organizar movilizaciones y posibles intermediarios que pretenden obtener dinero.

La organización digital y el crimen organizado pueden cruzarse, pero no son sinónimos.

Meta y TikTok intentan cerrar el grifo

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Henna Virkkunen.

La dimensión alcanzada por la crisis ha obligado también a reaccionar a las propias plataformas. Este 11 de agosto, Meta y TikTok acordaron con la Unión Europea establecer un mecanismo extraordinario de cooperación y verificación relacionado con contenidos sobre los cruces fronterizos hacia España. El objetivo, según explicó la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea Henna Virkkunen, es impedir que redes criminales utilicen información falsa para empujar a potenciales migrantes hacia intentos peligrosos.

Las compañías se han comprometido además a actuar contra contenidos vinculados al tráfico ilícito de personas. La Comisión Europea ha aclarado que no ordena directamente qué publicación debe desaparecer: son las plataformas las que pueden bloquear, retirar o reducir la visibilidad de determinados contenidos aplicando sus propias normas. La Comisión y Europol están manteniendo contactos diarios con Meta y TikTok sobre la situación.

TikTok asegura desde hace años aplicar una política de tolerancia cero frente al tráfico y la trata de personas. La compañía afirma que elimina contenidos que infringen sus normas, puede expulsar permanentemente las cuentas responsables y utiliza avisos especiales cuando los usuarios realizan determinadas búsquedas relacionadas con estas actividades.

Meta también incluye la facilitación del tráfico ilícito de personas dentro de sus políticas sobre explotación humana.

Pero el problema tecnológico continúa siendo enorme.

Cada retirada obliga a los organizadores a reconstruir audiencia, pero también puede empujarlos hacia espacios menos visibles. El éxito de la moderación puede provocar, paradójicamente, que la parte más sensible de la organización abandone el escaparate público y se refugie todavía más en la mensajería privada. La evolución detectada después de los cierres de los grandes grupos relacionados con Ceuta apunta precisamente hacia ese desplazamiento.

La red invisible detrás del 15 de agosto

Quedan todavía demasiadas incógnitas.

No se ha demostrado que exista una única organización detrás de todas las convocatorias para Ceuta. Tampoco que cada usuario que participa en esas comunidades responda a una misma estrategia ni que las distintas redes estén coordinadas entre sí. Le Monde, tras investigar el origen de los rumores de finales de julio, no encontró pruebas concluyentes de una única campaña centralizada capaz de explicar por sí sola la magnitud de la movilización.

Golden Owl ofrece una interpretación más contundente y considera que la entrada de finales de julio presentó elementos propios de una operación deliberadamente organizada, aunque también describe una estructura horizontal y sin un mando único.

Las dos conclusiones no son necesariamente incompatibles.

Puede existir organización sin que exista un único organizador. Eso es precisamente lo que convierte el fenómeno en algo tan difícil de combatir. Frente a una estructura jerárquica tradicional, detener al responsable puede paralizar la operación. Frente a una comunidad distribuida, cada nodo desaparecido puede ser sustituido por otro.

Facebook proporciona audiencia. Instagram convierte la experiencia individual en una historia susceptible de hacerse viral. WhatsApp permite reducir el círculo. Las redes de tráfico pueden aprovechar después ese ecosistema para ofrecer sus propios servicios.

Y cuando una puerta digital se cierra, aparece otra.

Por eso la historia que precede al próximo 15 de agosto no está únicamente en la frontera de Ceuta. También está en miles de teléfonos móviles repartidos por Marruecos, en publicaciones que aparecen durante unas horas y después desaparecen, en comunidades que cambian de nombre y en conversaciones que abandonan las redes abiertas cuando sienten que alguien las está observando.

Los perfiles pueden desaparecer.

La red, de momento, no.

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