Los héroes de cuatro patas que buscan vida entre los escombros de Venezuela

España, México, Colombia y El Salvador han desplegado unidades caninas especializadas tras el terremoto. Detrás de cada perro hay años de entrenamiento, un guía inseparable y una misión: localizar vida bajo toneladas de hormigón

Cuando el ruido de las excavadoras se detiene, comienza uno de los momentos más delicados de cualquier operación de rescate. Es entonces cuando entran en acción ellos. No llevan casco ni herramientas, pero recorren edificios derruidos guiados por un sentido que ninguna máquina ha conseguido reemplazar: el olfato.

Tras el terremoto que sacudió Venezuela, varios países enviaron equipos internacionales de búsqueda y rescate junto a sus unidades caninas. España, México, Colombia y El Salvador forman parte del despliegue que trabaja contrarreloj para localizar supervivientes atrapados entre los escombros.

Cada perro trabaja formando un binomio con su guía. Mientras el animal inspecciona el terreno, el rescatista interpreta cada movimiento. Un cambio de comportamiento, un ladrido insistente o una parada repentina pueden ser la señal que indique que bajo toneladas de cemento todavía queda una persona con vida.

Los perros son enviados allí donde la maquinaria pesada todavía no puede actuar. Antes de iniciar cualquier perforación, los equipos suelen detener motores y reducir el ruido para que el animal pueda concentrarse únicamente en detectar el olor humano. Su intervención permite priorizar las zonas donde merece la pena centrar los esfuerzos de rescate.

Tsunami

Uno de los nombres que más repercusión ha tenido durante la emergencia es el de Tsunami, un border collie venezolano integrante del Centro de Formación de Equipos Caninos de Intervención en Desastres (K-SAR ECID), entrenado por Jorge Beens. Su historia ha trascendido más allá del operativo porque, según ha contado su propio guía en entrevistas recogidas por medios venezolanos y colombianos, fue rescatado de una situación de maltrato y abandono antes de convertirse en perro de búsqueda. Tras años de entrenamiento, se integró en las operaciones de emergencia dentro y fuera de Venezuela, incluidas las misiones humanitarias desplegadas tras los terremotos de Turquía y Siria en 2023 y los deslaves de Las Tejerías y El Castaño, en el estado Aragua. En la actual emergencia, Tsunami protagonizó uno de los rescates más difundidos al marcar, entre los escombros de las Residencias Rita, en la parroquia caraqueña de San Bernardino, el lugar donde permanecía atrapado un hombre de unos sesenta años, que fue localizado con vida.

De derecha a izquierda: Orly, Balam y Kenai

La delegación mexicana también desplazó a Orly, Balam y Kenai, tres perros pertenecientes a la Cruz Roja de Querétaro y guiados por su entrenador Edgar Martínez. Orly y Balam son hijos de Athos, uno de los perros rescatistas más conocidos de México, envenenado en 2021 junto a su compañero Tango en un ataque que derivó en el primer juicio penal por maltrato animal con sentencia condenatoria en el país. Ambos ya habían participado en las operaciones de búsqueda tras el terremoto de Turquía de 2023, donde a lo largo de once días contribuyeron a localizar con vida a cuatro personas y a recuperar treinta y seis cuerpos, y ahora vuelven a enfrentarse a otro escenario de destrucción, acompañados por Kenai.

Otro de los perros mexicanos presentes es Halley, también integrante de la Cruz Roja Mexicana en Querétaro y especializado en búsqueda en estructuras colapsadas. Su despliegue en Venezuela fue confirmado por medios mexicanos mientras realizaba labores de inspección en edificios afectados por el terremoto.

Bomberos miembros del operativo con IVI

 

España también movilizó equipos especializados. Entre ellos viajó Ivi, un perro de aguas integrado en el contingente de Bomberos Unidos Sin Fronteras (BUSF) junto a los bomberos cordobeses Juanfe y Elías. El equipo partió desde Córdoba y, debido al cierre del aeropuerto de Maiquetía, llegó a Venezuela por vía terrestre desde Colombia hasta instalar su base en La Guaira, una de las zonas más castigadas por el terremoto. Se trata de la primera misión internacional de Ivi, ya que otros perros de la misma unidad canina cordobesa sí cuentan con experiencia previa en Turquía y Marruecos. Forma parte de la unidad española especializada en localizar personas vivas bajo estructuras derrumbadas.

Dastan, belga malinois del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá.

Desde Colombia llegó Dastan, un pastor belga malinois de ocho años perteneciente al Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá. El animal ya había participado en otras operaciones internacionales y fue desplazado a Venezuela junto a once uniformados de Bomberos Bogotá, dentro de la delegación colombiana coordinada por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Su trabajo consiste en recorrer espacios donde todavía resulta imposible acceder con maquinaria pesada y señalar los puntos donde detecta presencia humana.

También El Salvador envió unidades caninas. Entre ellas se encuentra Rambo, entrenado para localizar personas atrapadas bajo estructuras colapsadas y que forma parte del contingente salvadoreño desplazado para apoyar las labores de rescate.

Aunque las imágenes de estos perros suelen hacerse virales tras cada catástrofe, detrás de su trabajo hay años de preparación. El entrenamiento comienza desde que son cachorros y se basa en el juego y el refuerzo positivo. Aprenden a moverse sobre superficies inestables, soportar ruido, humo y espacios reducidos, y a asociar la localización de una persona con una recompensa. Esa preparación puede prolongarse durante años y requiere cientos de horas de práctica junto a un mismo guía, con quien desarrollan una relación imprescindible para interpretar correctamente cada señal durante una intervención real.

A pesar de los avances tecnológicos, drones, cámaras térmicas o sensores acústicos, los perros continúan siendo una herramienta decisiva en la búsqueda de supervivientes. Su capacidad para detectar el olor humano entre toneladas de hormigón sigue ofreciendo un nivel de precisión que la tecnología, por ahora, no logra igualar.

Con el paso de los días las posibilidades de encontrar supervivientes disminuyen, pero los equipos internacionales mantienen las labores de búsqueda. En ese escenario, cada marcaje realizado por uno de estos perros representa una nueva oportunidad para quienes siguen esperando noticias de un familiar desaparecido.