Emmanuel Macron ha elevado el nivel de alerta sobre la amenaza rusa en Europa. El presidente francés considera posible que Francia llegue a sufrir una operación con drones cargados de explosivos similar a la registrada este verano en el aeropuerto alemán de Leipzig y sostiene que los servicios de inteligencia manejan como escenario creíble una nueva movilización de alrededor de 300.000 hombres por parte de Rusia para continuar la guerra en Ucrania.
El jefe del Estado francés abordó ambas cuestiones durante una entrevista conjunta concedida este jueves a TF1 y France 2. Preguntado directamente por la posibilidad de que un avión pudiera ser atacado mediante un dron en un aeropuerto como París o Marsella, Emmanuel Macron no descartó ese escenario. «La respuesta es sí», afirmó.
La advertencia llega en un momento de creciente preocupación en Europa por las llamadas operaciones híbridas, que abarcan desde ciberataques y sabotajes hasta acciones contra infraestructuras estratégicas. París considera que el apoyo militar, político y económico europeo a Kiev ha convertido al continente en una pieza cada vez más importante dentro del enfrentamiento entre Rusia y Ucrania.
Macron descarta una alerta de la CIA, pero no el riesgo de un ataque
Emmanuel Macron introdujo, sin embargo, una precisión relevante. El presidente desmintió las informaciones que atribuían a la CIA una advertencia concreta a los servicios franceses sobre la preparación de un ataque ruso con drones contra Europa, especialmente contra el sur de Francia.
«La CIA no ha informado a los servicios franceses de un ataque de ese tipo», aseguró el mandatario. Es decir, París niega disponer de esa alerta específica, pero distingue esa información del análisis general sobre la evolución de la amenaza rusa.
Según explicó Macron, Rusia contempla a Europa como parte de la «profundidad estratégica» de Ucrania debido al respaldo que los países europeos proporcionan a Kiev. «Como los europeos ayudan a los ucranianos, entonces… Europa puede ser un objetivo», señaló durante la entrevista.
El presidente francés aseguró además que en las últimas semanas se han multiplicado los actos que calificó como «hostiles y criminales» contra distintos países europeos. Francia no ha sufrido hasta ahora un episodio contra una instalación industrial o estratégica comparable al ocurrido en Alemania, pero el Elíseo considera que ese riesgo ya no puede ser excluido de su planificación de seguridad.
El precedente de Leipzig aumenta la preocupación europea

El principal precedente utilizado por Macron es el aeropuerto de Leipzig/Halle. A comienzos de agosto fue localizado allí un dron provisto de explosivos cerca de aeronaves ucranianas. La instalación es especialmente sensible porque funciona como un importante nodo logístico y está vinculada al transporte de suministros hacia Ucrania.
Tras varias semanas de investigación, el Gobierno alemán responsabilizó formalmente a Rusia del intento de ataque. Berlín aseguró que las pesquisas policiales, el método empleado y la información obtenida por sus servicios de inteligencia apuntaban a una operación rusa. Moscú, por su parte, ha rechazado las acusaciones y ha presentado el episodio como una provocación fabricada contra Rusia.
El caso alemán ha adquirido así un peso especial dentro del debate europeo sobre la denominada guerra híbrida. Macron ya había anunciado días antes de su entrevista que Francia prepararía nuevas medidas para proteger sus infraestructuras críticas y responder a la evolución de este tipo de amenazas.
El escenario de otros 300.000 hombres para la guerra de Ucrania
La segunda advertencia de Emmanuel Macron afecta directamente al campo de batalla ucraniano. El presidente francés explicó que diferentes servicios de inteligencia europeos y estadounidenses, junto con Ucrania, han compartido informaciones sobre la posibilidad de que Rusia incorpore alrededor de 300.000 hombres adicionales al esfuerzo bélico.
«Es un escenario que nos parece creíble», afirmó Macron. El dato, por tanto, no equivale a una movilización oficialmente anunciada por Moscú. Se trata de una hipótesis que manejan los servicios occidentales y ucranianos y que Francia considera suficientemente consistente como para tomarla en consideración.
Macron aseguró que existen «varios indicios» de que Rusia se estaría organizando para aumentar sus efectivos después de sus recientes elecciones legislativas. A su juicio, el mensaje enviado por Moscú es que está dispuesto a asumir nuevos costes humanos para tratar de hacerse con la totalidad del Donbás.
El alcance de una eventual movilización de 300.000 hombres sería considerable y mostraría que, lejos de una reducción inmediata del esfuerzo militar ruso, París contempla la posibilidad de que la guerra entre en una nueva fase de desgaste prolongado.
Francia refuerza la defensa aérea de Ucrania

Frente a ese escenario, Emmanuel Macron mantiene el apoyo militar francés a Ucrania. París y Kiev han avanzado durante los últimos días en el refuerzo de la defensa antiaérea ucraniana, una de las prioridades ante los continuos ataques contra ciudades e infraestructuras energéticas.
Francia prevé aportar radares y nuevos interceptores, mientras ambos países continúan trabajando en sistemas de defensa aérea y misiles. La protección de la red energética ucraniana adquiere una importancia especial ante la llegada del invierno y la posibilidad de que Rusia vuelva a concentrar sus ataques sobre centrales, redes eléctricas y otras infraestructuras esenciales.
Macron también volvió a defender una doble moratoria entre Rusia y Ucrania: el cese de los ataques contra infraestructuras energéticas y una suspensión de las operaciones ofensivas en el mar Negro. «El año pasado, Ucrania sufrió el frío y la oscuridad durante meses, y los rusos están haciendo lo mismo de nuevo», señaló.
Las declaraciones dibujan una posición francesa con dos elementos simultáneos: mantener abierta una vía diplomática para limitar determinados ataques y, al mismo tiempo, prepararse ante la posibilidad de una prolongación de la guerra y un aumento de las operaciones híbridas rusas en Europa. Para Macron, el riesgo ya no se limita al frente ucraniano. La seguridad de las propias infraestructuras europeas forma parte también de la ecuación.

