El balance de muertos en Nepal por la letal riada que se llevó todo a su paso el 26 de agosto ya ha superado los 1.000 fallecidos, según la agencia nacional de gestión de desastres, mientras más de 3.900 personas continúan desaparecidas. Entre ellas se encuentran más de 600 trabajadores que se cree que están atrapados en túneles llenos de lodo en las centrales hidroeléctricas a lo largo del río Trishuli, donde los equipos de rescate siguen bombeando aire a los pasadizos con la esperanza de llegar hasta los supervivientes.
Con todos los esfuerzos en los rescates, desde ONU Mujeres advierten de una segunda emergencia en Nepal. Estiman que 43.000 mujeres y niñas necesitan ayuda humanitaria inmediata. Christine Arab, directora regional del organismo para Asia y el Pacífico, explicó que “la catástrofe se une a la desigualdad. Las personas que ya se encontraban marginadas suelen ser las primeras en perder la vida”.

“Quiero describir cómo se vive esta catástrofe a través de los ojos y las experiencias de las mujeres y niñas afectadas, incluyendo las perspectivas de las organizaciones dirigidas por mujeres que trabajan sobre el terreno”, indicó Arab. “Una de estas organizaciones nos dijo: ‘En muchas de las comunidades en las que hemos estado, las mujeres embarazadas, las lactantes, las personas con discapacidad -las personas a las que normalmente ayudaríamos- han desaparecido, se las ha llevado la corriente, porque no pudieron huir a terrenos más elevados”, aseveró.
El agua y la alimentación
El acceso al agua potable, que ya era una lucha diaria para las mujeres del distrito de Rasuwa antes de las inundaciones, se ha visto ahora totalmente interrumpido tras la destrucción de las redes de abastecimiento de agua, las carreteras y los puentes.

Según ONU Mujeres, la alimentación se ha convertido en la prioridad más urgente para las mujeres de las zonas más afectadas, ya que las nepalíes ya solían ser las últimas en comer y las que menos comían en sus hogares, “con graves consecuencias para su salud, particularmente para aquellas que están embarazadas o en periodo de lactancia”.
Las inundaciones también han agravado los riesgos en materia de protección. ONU Mujeres advirtió del aumento de las amenazas de violencia de género, explotación y trata de personas, agravadas por los daños en las infraestructuras de comunicaciones, que dificultan que las supervivientes puedan pedir ayuda. En algunos de los distritos más afectados, se estima que una de cada tres mujeres es analfabeta, lo que limita su acceso a la información sobre los servicios disponibles. La ausencia de letrinas seguras y separadas, así como de una iluminación adecuada, ha dejado a las mujeres y las niñas expuestas a riesgos al bañarse, dormir o simplemente desplazarse al caer la noche.
Las mujeres, cabezas de los hogares nepalíes
Dado que la emigración masculina ya es habitual en la región, uno de cada tres hogares de las zonas afectadas está liderado por mujeres, explicaron en ONU Mujeres. Estos hogares suelen disponer de menos recursos y redes de apoyo a los que recurrir durante una crisis, y la agencia internacional ha subrayado que las mujeres deben poder acceder a la ayuda humanitaria de forma independiente.

Asimismo, la catástrofe ha incrementado drásticamente el trabajo de cuidados no remunerado, que las mujeres nepalíes ya asumen en un 85% del total diario del país, de acuerdo con las cifras de ONU Mujeres. “Con personas heridas y viviendas, redes de abastecimiento de agua, colegios y otros servicios dañados o destruidos, esa carga de trabajo aumenta considerablemente. Esto puede hacer que las mujeres dispongan de menos tiempo para obtener ingresos, recuperar sus medios de vida o participar en las decisiones sobre la respuesta y la recuperación”, añadió la directora regional del organismo para Asia y el Pacífico.
“La respuesta humanitaria debe tener en cuenta las experiencias de las mujeres y las niñas. Debe llegar hasta ellas e incluirlas como agentes clave en la recuperación de Nepal“, aseveró Arab, para quien ellas son fundamentales también para la reconstrucción de Nepal.

