Cuba es el próximo país en la lista de Donald Trump. Ante el creciente run-run sobre una posible intervención militar en la isla, que serviría al presidente estadounidense como cortina de humo para tapar el fracaso de la operación contra Irán, Washington anunció un paquete de sanciones económicas contra el presidente cubano Miguel Díaz-Canel y varios miembros de su familia.
Entre los sancionados se encuentra Lis Cuesta, su ahijado, el hijo y nieto del expresidente Raúl Castro. Tras haberse eliminado el título de “primera dama” durante los extensos mandatos de Fidel y Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel lo recuperó cuando fue nombrado en el cargo en 2018. El término dejó de usarse por los dirigentes del régimen comunista por considerar que tenía influencias capitalistas, pero Cuesta lo recuperó tras casi seis décadas en desuso.
Quién es Lis Cuesta
“Cubana, abuela, revolucionaria, profesora, coordinadora de eventos y cultura-turismo de Cuba es Cultura. Junto a Díaz-Canel, incondicional al servicio de Cuba”, se define Cuesta en su perfil de X.

Cuesta comenzó a relacionarse con Díaz-Canel cuando asumió la secretaria del Partido Comunista, cuando ambos todavía estaban casados con sus anteriores parejas. Antes de empezar su relación con el futuro líder de Cuba, la primera dama trabajaba en el departamento de comunicación del Sectorial Provincial de Cultura, y luego pasó a dirigir la institución que organiza las populares fiestas del libro cubanas.
Lis Cuesta comenzó a aparecer ante la audiencia cubana hace una década, a medida que la figura de su esposo iba ganando protagonismo en la escena política cubana. Ahora, su nombre figura en la lista de sancionados, junto al ministro de las Fuerzas Armadas revolucionarias y otras importantes entidades estatales.
“Es casi un honor estar en esa “lista”. No se cansan del ridículo y la estupidez política. Ah, y una precisión al vuelo: nací en Sancti Spíritus. ¡Viva Cuba Libre!”, manifestó Cuesta al conocer que era una de las sancionadas por Washington.
Trump redobla la presión sobre La Habana
Desde hace décadas, EE UU impone un embargo económico a la isla de Cuba, pero en los últimos meses Trump ha redoblado la presión sobre la isla, amenazando con su inminente anexión. Fruto del bloqueo y de la negligencia administrativa del régimen, los cubanos sufren una crisis económica asfixiante, con falta de combustible, electricidad y bienes de consumo básicos. La prohibición a la entrada de petróleo ha agravado más si cabe la crisis energética en la isla.
Marco Rubio, secretario de Estado de EE UU, comentó en X que la decisión “apunta a la red que permite financiar las actividades subversivas y radicales de Cuba” y que “Estados Unidos no permitirá más regímenes radicales marxistas que exporten su revolución diabólica y venenosa” por el mundo. Rubio detalló que las sanciones se aplican, entre otros, al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, al Instituto Cubano de la Amistad con los Pueblos, a Amistur Cuba y a los Comités de Defensa de la Revolución.
Felicidades, tesoro mío, en nuestras bodas de cuarzo. Gracias por tanto AMOR entre BESOS y BATALLAS. pic.twitter.com/stDUFbdf1d
— Lis Cuesta (@liscuestacuba) September 9, 2024
“Quienes presten servicios a estas entidades sancionadas corren el riesgo de ser sancionados. Los bancos extranjeros y otras empresas que presten servicios a estas entidades deben suspender dichas actividades”, advirtió el secretario de estado. Las sanciones implican la prohibición de realizar transacciones financieras y comerciales con las personas y entidades designadas, cuyos activos bajo jurisdicción estadounidense quedan bloqueados.
Desde la Habana, Díaz-Canel tildó de “lista ilegítima de sanciones” la medida anunciada por Washington, y consideró de “amenazadoras” las últimas declaraciones de Trump sobre la isla. “El presidente de EE UU hace nuevas declaraciones amenazadoras contra Cuba, y el Departamento del Tesoro incorporó nuevos nombres de dirigentes, organizaciones y empresas cubanas a una lista ilegítima de sanciones”, escribió el mandatario cubano en redes sociales.
Con esta nueva ronda de sanciones, Trump busca forzar cambios económicos y políticos en la isla. Tras la operación en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro el pasado enero, el presidente estadounidense amenazó repetidamente con “tomar el control” de la isla, con la que Washington mantiene un conflicto diplomático latente hace décadas.
El bloqueo económico de EE UU a Cuba comenzó en los años 60 y sigue vigente, aunque ha tenido momentos de alivio -durante la Administración Obama- y endurecimiento. Consiste en restricciones comerciales, financieras y de inversión que limitan las relaciones entre ambos países y también afectan a terceros actores. Tras la Revolución cubana, Washington fue ampliando las sanciones hasta decretar en 1962 un embargo total al comercio con Cuba. Con el tiempo, varias leyes endurecieron el sistema y lo internacionalizaron, al penalizar también a empresas y bancos de otros países que negocian con la isla.

