El nuevo esfuerzo diplomático de Donald Trump para terminar la guerra contra Irán pretende incluir un acuerdo de paz regional amplio. Este lunes, el presidente estadounidense apeló a seis países musulmanes a que se unen a los “Acuerdos de Abraham”, la normalización de relaciones con Israel que aceptaron en 2020 Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin, Marruecos y Sudán.
Acorde a la última versión de Trump, las “negociaciones con la República Islámica de Irán están procediendo bien”, aunque de nuevo dejó abierta la vía militar. En caso de no cerrar el pacto con Teherán, “volveremos al campo de batalla, pero con más fuerza que antes”. El líder estadounidense mantuvo contactos directos con EAU, Qatar, Pakistán, Turquía, Egipto, Jordania y Bahréin para discutir su nueva perspectiva para Oriente Medio. El Cairo y Ammán mantienen acuerdos de paz con Israel hace décadas.
Normalizar relaciones
“Estamos contigo en este acuerdo. Y si no funciona, también te apoyaremos”, comentó un oficial estadounidense al medio Axios refiriéndose a la opinión que expresaron líderes árabes, que habrían dado visto bueno al plan. Trump les habría prometido que, posteriormente, acordaría con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu la estrategia para normalizar relaciones con el estado judío.

Sin embargo, Riad -referente del mundo árabe suní- ha declarado repetidamente que no se adherirá a los acuerdos hasta que Israel se comprometa al establecimiento de un estado palestino, una idea que Netanyahu se ha negado frecuentemente a considerar. Qatar tampoco tiene vínculos formales con Israel, aunque Doha es un aliado clave de Estados Unidos y fue un mediador central en las negociaciones entre Israel y Hamás durante los dos años de la guerra de Gaza.
De acuerdo a Axios, los líderes de Arabia Saudí, Qatar y Pakistán se habrían mostrado sorprendidos con el nuevo giro de guion de Washington. Netanyahu y sus socios de coalición insisten en la necesidad de retomar la guerra contra Irán, con la intención de debilitar todo lo posible al régimen. Analistas israelíes coinciden en que, pese al duro golpe militar atestado tras la ofensiva iniciada el 28 de febrero, no haber logrado la caída del régimen, ni la paralización de su programa nuclear y la producción de misiles balísticos, no puede considerarse una victoria.
El Estrecho de Ormuz
En paralelo al empujón de Trump para crear un “nuevo orden en Oriente Medio”, una delegación de altos oficiales iraníes se desplazó a Doha. El ministro de Exteriores Abbas Araghchi, el negociador principal Mohammad Bagher Ghalibaf y el jefe del banco central aclararon que “el foco de la visita a Doha son asuntos relacionados al Estrecho de Ormuz y al uranio enriquecido”. El régimen iraní mantiene unos 440 kilos de uranio enriquecido al 60% de pureza, muy cercanos a la obtención de armamento nuclear.

En un post publicado el domingo en Truth Social, Trump incluso soñó con la idea de que Irán se una a los Acuerdos de Abraham en un futuro. Pero con el régimen de los ayatolás vivo, cuyo mantra es “Muerte a América, muerte a Israel”, parece un objetivo imposible. De hecho, Irán sigue insistiendo en que el acuerdo con EE UU “no es inminente”. El tiempo juega a favor de Teherán, que pretende maximizar beneficios en su negociación sobre el control del Estrecho de Ormuz. El cierre del paso marítimo, y los disparos de drones y misiles hacia Israel y el Golfo Pérsico, son cartas que el régimen iraní puede retomar en caso de un nuevo estallido bélico.
Esmail Baqai, portavoz del ministerio de Exteriores iraní, desmintió las afirmaciones del secretario de estado estadounidense Marco Rubio, quien insinuó que el acuerdo podría haberse firmado este mismo lunes. “Es correcto que hemos llegado a conclusiones en buena parte de los temas bajo discusión, pero nadie puede asegurar que la firma sea inminente”, aclaró.
Las claves del acuerdo
El acuerdo que se está sobre la mesa incluye la extensión de la tregua 60 días, la reapertura del Estrecho de Ormuz, y proseguir con las negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Según informó el canal CBS News, la luz verde iraní depende de la voluntad de Mojtaba Jamenei, el líder supremo herido al principio de la guerra, y escondido en algún lugar de Irán. La dificultad de comunicarse con su equipo negociador dificultaría la toma de decisiones ágiles respecto a la firma de la paz con Estados Unidos.

Según los medios estadounidenses, el acuerdo propuesto no es una solución definitiva, sino que deja pendientes algunas de las cuestiones más espinosas para ser negociadas posteriormente, incluyendo el alcance y el momento del levantamiento de las sanciones económicas contra Irán, la liberación de los fondos iraníes congelados y las exigencias de Washington para que Irán frene sus ambiciones nucleares.
¿Optimismo?
“Tenemos lo que creo que es algo bastante sólido sobre la mesa en términos de su capacidad para abrir el estrecho”, dijo Marco Rubio refiriéndose al estratégico corredor marítimo del Golfo Pérsico, por donde circula cerca del 20% del petróleo que se consume en todo el mundo. Los precios del crudo en el mercado global bajaron este lunes, ante el optimismo de que se logre un acuerdo pronto en Oriente Medio.
Además de la reticencia israelí a terminar la guerra, los halcones del Partido Republicano también se oponen a los términos que se negocian. “Será un error desastroso”, consideró el senador Ted Cruz. Para Roger Wicker, que preside el comité parlamentario sobre el servicio militar, una extensión de la tregua de 60 días “supondrá que todo lo conseguido en la Operación Furia épica se irá al traste”. Trump acusó a los críticos de ser unos “perdedores” por contradecir su postura.

