Luis María Olalde Quintela, conocido con el alias de Txistu, ha reaparecido en el centro de la actualidad después de resultar herido en el devastador sismo en Venezuela. El antiguo integrante del comando Urola de ETA fue rescatado con vida entre los escombros del edificio en el que residía en Caracas junto a su esposa, Alazne Solabarrieta, cuyo fallecimiento ha sido confirmado por sus familiares y por las autoridades españolas.
Olalde llevaba décadas instalado en el país sudamericano después de huir de España a finales de los años setenta. La justicia española sigue interesada en localizarlo por su presunta participación en acciones terroristas atribuidas a ETA y por una antigua orden de prisión que nunca llegó a traducirse en su extradición.
El terremoto ha vuelto a situar su nombre en primer plano cuando la Audiencia Nacional acababa de reactivar las gestiones sobre varios antiguos miembros de la organización refugiados en Venezuela.
Rescatado con vida en el barrio de San Bernardino
Olalde y Solabarrieta vivían en un edificio residencial del barrio caraqueño de San Bernardino. El inmueble quedó destruido por los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela y provocaron graves daños en la capital y en el estado costero de La Guaira.
Los equipos de emergencia consiguieron sacar con vida a Txistu, que fue evacuado en camilla y trasladado para recibir asistencia médica. Su estado concreto no ha sido detallado públicamente.
Durante las primeras horas existieron informaciones contradictorias sobre la situación de Alazne Solabarrieta. El Gobierno vasco comunicó inicialmente su fallecimiento y después pidió prudencia ante la ausencia de una confirmación definitiva.
Horas más tarde, fuentes familiares confirmaron que su cuerpo había sido localizado bajo los restos del edificio. El Ministerio de Asuntos Exteriores la incluyó posteriormente entre los ciudadanos españoles fallecidos por la catástrofe.
Quién es Luis María Olalde Quintela, alias Txistu
Luis María Olalde Quintela nació en diciembre de 1957 en Azkoitia, en Guipúzcoa. Las investigaciones policiales lo sitúan dentro del comando Urola de ETA desde finales de la década de los setenta, una estructura activa principalmente en territorio guipuzcoano.
Las fuerzas de seguridad españolas le atribuyen participación directa o indirecta en varios atentados. Entre ellos figura el ataque cometido en 1979 contra un vehículo de la Guardia Civil en Azkoitia, en el que murieron tres agentes.
Olalde abandonó España ese mismo año y se asentó posteriormente en Venezuela, uno de los países a los que llegaron durante décadas integrantes de ETA huidos o deportados desde otros territorios.
Su nombre figura en los archivos españoles relacionados con antiguos miembros de la banda que nunca respondieron ante los tribunales por los hechos que se les atribuyen.
Venezuela rechazó su extradición en 2003
La justicia española pidió formalmente la extradición de Olalde. En abril de 2003, el antiguo miembro de ETA se entregó a las autoridades venezolanas después de conocer que existía una solicitud para enviarlo a España.
El Tribunal Supremo de Justicia venezolano rechazó la entrega el 15 de mayo de aquel año y ordenó su libertad. La resolución argumentó que España no había remitido toda la documentación necesaria para acreditar el procedimiento penal que pesaba contra él.
Desde entonces, Txistu pudo continuar residiendo legalmente en Venezuela. Con el paso de los años obtuvo la nacionalidad venezolana y mantuvo una vida alejada de la exposición pública, aunque su paradero era conocido.
La falta de extradición convirtió su caso en uno de los ejemplos utilizados por asociaciones de víctimas para denunciar la protección ofrecida durante años por las autoridades venezolanas a antiguos integrantes de ETA.
“Yo no soy español, soy venezolano”
En 2015, un equipo del programa de Ana Rosa Quintana consiguió localizarlo en Venezuela. Durante aquella breve conversación, Olalde negó cualquier vinculación con ETA y dejó claro que no tenía intención de regresar a España.
“Yo no soy español, soy venezolano. Venezolano y vasco, del País Vasco”, aseguró ante las cámaras.
Cuando le preguntaron por la posibilidad de volver, respondió con ironía: “Ahí no se me ha perdido nada. Hace mucho frío”. También expresó su simpatía por Podemos y por quien entonces era su principal dirigente: “Yo no he votado nunca en España. Viví con la dictadura y ahí no había elecciones. A mí me gusta Podemos. Iglesias”.
Aquellas declaraciones reforzaron la imagen de una persona plenamente instalada en Venezuela y sin intención de ponerse a disposición de la justicia española.
La Audiencia Nacional había reactivado su búsqueda
La situación de Olalde volvió a moverse pocas semanas antes del sismo en Venezuela. El juez de la Audiencia Nacional Francisco de Jorge impulsó nuevas diligencias para obtener información sobre 14 antiguos miembros de ETA que podrían encontrarse en el país.
La iniciativa surgió a petición de Dignidad y Justicia y buscaba aprovechar el nuevo escenario político venezolano para conseguir una cooperación judicial que durante años había resultado imposible.
La Audiencia Nacional ha limitado posteriormente el alcance de esa investigación y ha exigido que se concreten de manera individual los hechos atribuidos a cada persona. La petición de auxilio judicial no puede convertirse en una pesquisa general sobre todos los antiguos etarras residentes en Venezuela.
Olalde figura, además, en los listados del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado sobre miembros de ETA todavía huidos.
Una catástrofe que devuelve al presente una historia de 1979
El terremoto ha cruzado inesperadamente la tragedia venezolana con uno de los capítulos pendientes de la historia de ETA. Olalde ha sobrevivido al derrumbe de su vivienda, mientras que su esposa ha muerto bajo los escombros.
Su aparición entre los heridos no modifica automáticamente su situación judicial. España tendría que actualizar las órdenes vigentes, concretar las causas abiertas y solicitar nuevamente la colaboración de las autoridades venezolanas.
Casi medio siglo después de su huida, Txistu continúa siendo una figura reclamada por la justicia española y un nombre asociado a la larga presencia de antiguos miembros de ETA en Venezuela. El seísmo que ha devastado Caracas ha vuelto a mostrar dónde se encontraba y ha reabierto las preguntas sobre su futuro judicial.

