Las autoridades venezolanas han confirmado la muerte de tres personas infectadas por hantavirus en el estado de Anzoátegui, al noreste del país. Al mismo tiempo, el Ministerio del Poder Popular para la Salud investiga el fallecimiento de dos profesionales sanitarios en Barinas, aunque todavía no ha determinado que esos casos estén provocados por el mismo virus.
El comunicado oficial distingue con claridad ambos episodios. Los tres diagnósticos de hantavirus en Venezuela corresponden a Anzoátegui, mientras que las muertes de los médicos permanecen pendientes de los análisis epidemiológicos y de laboratorio. El Ejecutivo asegura además que no existe conexión entre los dos sucesos.
La información ha generado inquietud después del brote internacional registrado durante la primavera en el crucero MV Hondius. Sin embargo, no hay ninguna prueba que relacione los casos venezolanos con aquel episodio, que dejó tres muertos y una decena de pasajeros y tripulantes contagiados.
Tres miembros de una familia fallecidos en Anzoátegui
Los casos confirmados se produjeron en el municipio de Francisco de Miranda, una zona rural situada en el sur de Anzoátegui. De acuerdo con la Federación Médica Venezolana, las tres víctimas pertenecían a una misma familia y desarrollaron complicaciones graves después de enfermar.
El Ministerio de Salud ha descrito el hantavirus como un patógeno asociado principalmente a los roedores presentes en entornos rurales y agrícolas. La infección suele producirse al inhalar partículas contaminadas por orina, saliva o excrementos de animales infectados, especialmente al limpiar espacios cerrados donde han anidado.
Las autoridades no han informado todavía sobre la especie concreta de hantavirus encontrada en Anzoátegui ni sobre el lugar donde pudo originarse la exposición. Tampoco han detallado las edades de las víctimas, la cronología de los síntomas o si otras personas de su entorno permanecen bajo seguimiento.
El hecho de que los tres fallecidos pertenecieran a una misma familia puede ser compatible con una exposición compartida a roedores. Por sí solo, ese vínculo familiar no demuestra que el virus se transmitiera de una persona a otra.
Dos médicos muertos en Barinas continúan bajo investigación
El segundo episodio se localiza en Barinas, a más de 600 kilómetros de Anzoátegui. Allí han fallecido dos profesionales de la medicina cuyas causas de muerte todavía no se han establecido oficialmente.
El Gobierno venezolano ha expresado sus condolencias y ha anunciado pruebas para determinar si existió una infección por hantavirus u otra enfermedad. Hasta que lleguen los resultados, incluir a estos dos sanitarios entre las víctimas confirmadas sería incorrecto.
El Ministerio insiste en que los acontecimientos de Barinas y Anzoátegui «no guardan relación entre sí» y los define como «eventos focalizados» que no representan un peligro generalizado para la población. Equipos sanitarios serán enviados a las zonas afectadas para reforzar la vigilancia y estudiar posibles contactos o fuentes ambientales.
La investigación deberá aclarar si los médicos atendieron a pacientes con síntomas compatibles, si estuvieron expuestos a roedores o si sus fallecimientos responden a una causa completamente diferente. La condición de sanitarios no permite concluir que se contagiaron durante su trabajo.
Venezuela descarta por ahora el contagio entre personas
El comunicado sostiene que no existe evidencia científica de transmisión interpersonal del hantavirus en Venezuela. La mayoría de los hantavirus conocidos se contagia desde los roedores y no pasa con facilidad entre seres humanos.
Existe, no obstante, una excepción relevante. El virus Andes, presente en Sudamérica, ha demostrado capacidad para transmitirse entre personas en determinadas circunstancias, sobre todo después de contactos estrechos y prolongados. Esa particularidad fue uno de los elementos que elevó la preocupación internacional durante el brote del MV Hondius.
Por ahora, Venezuela no ha comunicado que el virus identificado en Anzoátegui sea la variante Andes. Sin una secuenciación o caracterización pública, no puede establecerse qué linaje provocó las infecciones ni compararlo con el detectado en el crucero.
La ausencia actual de indicios de contagio interpersonal es tranquilizadora, pero deberá apoyarse en la vigilancia de familiares, contactos y profesionales sanitarios. El periodo de incubación puede extenderse durante varias semanas, por lo que el seguimiento epidemiológico será determinante.
Sin relación confirmada con el brote del crucero
La OMS dio por concluida a comienzos de julio la fase activa de vigilancia asociada al brote del MV Hondius. El último contacto terminó su cuarentena sin que se notificaran nuevos contagios desde el 25 de mayo.
Aquel episodio dejó 13 casos confirmados o probables y tres fallecidos. La detección del virus Andes y la posibilidad de transmisión interpersonal obligaron a vigilar a centenares de contactos distribuidos por más de treinta países.
El origen de aquel brote continúa sin esclarecerse por completo. Las investigaciones realizadas en Argentina descartaron algunos de los lugares inicialmente considerados como posibles focos de exposición. Por ese motivo, vincular las muertes de Venezuela con el crucero sería una especulación sin respaldo epidemiológico.
Las autoridades venezolanas deberán ahora determinar el foco de Anzoátegui, confirmar o descartar los casos de Barinas y explicar qué variante está circulando. Hasta entonces, el balance oficial del hantavirus en Venezuela se mantiene en tres fallecidos confirmados y dos muertes todavía bajo investigación.
