Venezuela

“La mayor preocupación ahora mismo es la salud mental”: el drama sanitario que deja el terremoto de Venezuela

Dos semanas después de la catástrofe, Médicos Sin Fronteras alerta del riesgo de epidemias y del colapso de la salud mental entre unos supervivientes que aún duermen en la calle. "Hay todos los tipos de pánico", advierte Halima Hussein, coordinadora médica de MSF

Voluntarios rescatan víctimas mortales este jueves, en Catia La Mar (Venezuela). El número de fallecidos en Venezuela a causa de los dos terremotos del miércoles se elevó a 188 y el de heridos a 1.520, mientras que al menos 346 construcciones, entre edificios, hospitales y centros comerciales, resultaron afectadas, informó el presidente de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento), el chavista Jorge Rodríguez. EFE/ Ronald Peña R.
Voluntarios rescatan víctimas mortales, en Catia La Mar (Venezuela)
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Dos semanas después del doble terremoto que arrasó el norte de Venezuela, los equipos sanitarios que trabajan sobre el terreno ya no luchan sólo contra las heridas del derrumbe, sino contra todo lo que viene después: la falta de agua potable, la ausencia de electricidad y unas condiciones de vida que amenazan con desatar brotes de enfermedades. Halima Hussein, coordinadora médica de Médicos Sin Fronteras, atiende a este periódico desde la zona cero del terremoto.

“Las principales patologías que estamos tratando son enfermedades diarreicas, enfermedades de piel y también respiratorias“, explica. Todas ellas derivadas del mismo problema de fondo. “Hay una falta muy grande de agua potable, tampoco hay electricidad”, señala en conversación con Artículo14, y subraya un contexto en el que los servicios básicos siguen colapsados y el polvo de los escombros lo invade todo. Las secuelas de un seísmo generan siempre un caldo de cultivo perfecto para las epidemias, sobre todo en los refugios temporales donde se hacinan los desplazados. Hussein enumera las amenazas que vigilan de cerca: “diarrea aguda, hepatitis, infecciones respiratorias por la inhalación constante de polvo, e incluso sarampión o difteria”.

AME8590. CATIA LA MAR (VENEZUELA), 08/07/2026.- Integrantes de la Protección Civil de Venezuela buscan cuerpos entre los escombros de edificios destruidos por los terremotos en Venezuela, este miércoles, en Catia La Mar, La Guaira (Venezuela). La cifra de muertos por los terremotos de hace dos semanas subió a 3.811, mientras que la de heridos se mantuvo en 16.740, según el balance oficial. EFE/ Miguel Gutiérrez
Integrantes de la Protección Civil de Venezuela buscan cuerpos entre los escombros de edificios destruidos por los terremotos en Venezuela.
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Un sistema colapsado

Frente a ese riesgo, la organización trabaja codo con codo con el sistema sanitario venezolano. “Los centros de salud y los hospitales están respondiendo de la mejor manera posible”, reconoce la coordinadora, cuyos equipos suministran medicamentos, kits de higiene y material infantil para evitar el desabastecimiento. El relato oficial y la realidad, sin embargo, no coinciden. “Ellos nos dicen que tienen recursos suficientes, que han hecho un llamamiento a todos los sanitarios”, cuenta, antes de matizar: “pero lo cierto es que sí faltan cosas”.

El cuadro humano es desolador. “Hay niños que perdieron a toda su familia y personas que todavía sienten el temblor”, cuenta Hussein. El miedo se ha instalado en el cuerpo de los supervivientes, que dos semanas más tarde todavía notan las réplicas aunque el suelo ya no se mueva. “Hay todos los tipos de pánico ahora mismo”, sentencia Hussein.

AME4366. LA GUAIRA (VENEZUELA), 25/06/2026.- Personas esperan sobre escombros de edificios derrumbados este jueves, en La Guaira (Venezuela). El número de fallecidos en Venezuela a causa de los dos terremotos del miércoles se elevó a 188 y el de heridos a 1.520, mientras que al menos 346 construcciones, entre edificios, hospitales y centros comerciales, resultaron afectadas, informó el presidente de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento), el chavista Jorge Rodríguez. EFE/ Ronald Peña R.
Personas esperan sobre escombros de edificios derrumbados este jueves, en La Guaira (Venezuela).
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Una población hundida psicológicamente

Pero a pesar de las epidemias, de las enfermedades o de los edificios torcidos ya a punto de derrumbarse, hay una herida que no se cura con medicamentos y que se ha convertido en la gran urgencia de estos días. “La mayor carencia ahora mismo es la salud mental”, advierte Hussein. En La Guaira, una de las zonas más castigadas, MSF trabaja con dos psicólogas volcadas en atender a una población rota. Muchos supervivientes se enfrentan a la tarea más dura: identificar a los suyos. “Los cadáveres llegan ya en estado de descomposición y los familiares tienen que hacer la identificación a través trozos o incluso de fotos”, explica.

Pese al peligro evidente, muchos vecinos se niegan a alejarse de lo que fue su hogar. “Las personas todavía tienen el sentimiento de que quieren regresar a sus casas”, explica la coordinadora, aunque los bloques que siguen en pie amenazan con venirse abajo. “Mantienen la esperanza a pesar de que los edificios están a punto de caerse”.

Así que el mayor reto, a estas alturas, es simplemente llegar. Los equipos de apoyo psicológico todavía tratan de alcanzar las zonas más devastadas, donde se concentra la población más vulnerable. “Hay muchísimos niños y personas mayores todavía viviendo en las calles”, lamenta la coordinadora. Semanas después de que la tierra temblara, esa es la imagen que resume la catástrofe venezolana: familias enteras a la intemperie, esperando una ayuda que llega a cuentagotas y arrastrando una emergencia que lejos de terminar, sólo ha cambiado de forma.

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