El Ministerio de Asuntos Exteriores ha informado de que actualmente son cinco los españoles fallecidos, 119 los desaparecidos y 14 bajo los escombros, “que constituyen la prioridad absoluta de los equipos de rescate desplazados a Venezuela en un avión del Ejército”. El Departamento dirigido por José Manuel Albares reitera a los españoles en Venezuela la necesidad de contactar con los servicios de emergencia consular cuyos números están en las redes de la Embajada y el Ministerio así como en su web.
La última ciudadana española fallecida cuya identidad ha sido revelada ha sido la delegada del Gobierno de Canarias en Venezuela, Isabel Jara, que se encontraba desaparecida en las últimas horas a consecuencia del doble terremoto de magnitud 7,5 y 7,2 en la escala de Richter que ha sacudido a Venezuela recientemente. Así lo ha informado el portavoz del Gobierno de Canarias, Alfonso Cabello, al término del Consejo de Gobierno extraordinario que ha tenido lugar este viernes en Tenerife para analizar lo acontecido en Venezuela.
El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, había confirmado en la mañana de este viernes que el edificio en el que residía la representante institucional, en La Guaira, había quedado reducido a escombros y que, por lo tanto, se estaba tratando de localizar el estado en el que se encontraba Isabel Jara.
“El Gobierno de Canarias traslada su pésame a familiares, amigos y compañeros de Chabela, a la vez que quiere mandar un mensaje de esperanza a todos esos canarios que aún tratan de localizar familiares, a esa comunidad venezolana en Canarias. Seguimos creyendo en la esperanza para el resto de personas desaparecidas”, ha añadido.

En paralelo, Gobierno canario contactó este jueves con las 22 entidades canarias en el país para conocer su estado y articular posibles espacios ante la urgencia de albergar de manera temporal a quien lo precise. En paralelo, el Ejecutivo también mantuvo una reunión con la Federación Canaria de Islas y la Federación Canaria de Municipios con el objetivo de coordinar y definir la ayuda que se realizará junto al Ministerio de Asuntos Exteriores. “Al final, es el Gobierno de Venezuela quien tiene que demandar los medios. Mandar medios sin tener la capacidad de integrarlos, al final, genera más un problema que una ayuda”, ha recordado Clavijo.
Lo último que le convenía a Venezuela era un terremoto devastador. En un país sumido en una crisis política y económica devastadora, agravada por la captura y extradición del presidente Nicolás Maduro a Estados Unidos en enero, los venezolanos se esforzaban por mantener la moral alta y celebrar la vida. En Naiguatá (La Guaira), los lugareños celebraban al ritmo de una batucada la festividad de San Juan Bautista. De repente, todo empezó a temblar a su alrededor. Miles de personas, atrapadas en angostos callejones, pasaron de disfrutar una fiesta alegre y colorida a sufrir la peor pesadilla.
María Barco, de 24 años, de la ciudad de San Felipe -cerca del epicentro del terremoto-, explicó al New York Times que nunca había sentido algo tan fuerte. Describió una enorme sacudida que pareció durar entre 60 y 90 segundos. Su hija gritó descontrolada. La parte trasera de su casa se derrumbó, lo que impidió a la familia volver a entrar, y se quedaron sin internet ni electricidad. El segundo seísmo fue todavía más fuerte: se estima que es el más potente que sacude el país desde el año 1900. En la ciudad de Naguanagua, al oeste de la capital, Yohana Márquez no sabía si quedarse o salir de casa con sus hijas. “Fue el susto más espantoso que hemos vivido, pensé que no alcanzaríamos a salir de nuestra casa”.
Dos terremotos, de una magnitud de 7,2 y 7,5 grados en la escala de Richter, dejaron confirmados 188 muertos y más de 1.520 heridos durante el jueves, aunque especialistas consideran que la cifra de víctimas, heridos y desaparecidos será mucho mayor en los próximos días, a medida que vayan llegando los rescatistas a las zonas más afectadas. La cifra actual, dada a conocer este viernes, se eleva hasta los 589 muertos y 2.980 desaparecidos.
Los dos potentes terremotos que sacudieron Venezuela en la noche del miércoles sorprendieron no solo por su intensidad, sino también por la rapidez con la que ocurrieron. Ambos movimientos se registraron con apenas 40 segundos de diferencia y a escasos kilómetros de distancia. Los especialistas lo apodan “doblete sísmico”, una situación poco habitual que puede aumentar significativamente el potencial destructivo de este fenómeno natural.

