Apenas unas semanas después de que Peter Magyar asumiera el poder en Hungría, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado este viernes el desbloqueo de 16.400 millones de euros en fondos europeos para Hungría. El anuncio, realizado en una comparecencia conjunta en Bruselas, certifica el profundo cambio de relación entre Budapest y las instituciones comunitarias tras años de pulso con Viktor Orban.
“El pueblo húngaro tomó su futuro en sus manos. Eligió Europa. Eligió la democracia. Eligió regresar al corazón de nuestra Unión”, afirmó Von der Leyen, que recordó el 12 de abril como una fecha que “permanecerá en nuestra memoria durante mucho tiempo”. La presidenta de la Comisión destacó que Magyar prestó juramento el Día de Europa con el himno europeo sonando de fondo y con los colores comunitarios ondeando de nuevo sobre el Parlamento húngaro: “Son símbolos de que una nueva era comienza para Hungría”.
Una inyección económica en tres tramos
La cifra total se articula en tres grandes partidas. La más voluminosa son los 10.000 millones de euros procedentes del Fondo de Recuperación y Resiliencia -los fondos NextGenerationEU-, cuyo desbloqueo Von der Leyen vinculó directamente a los acuerdos de inversión alcanzados con el nuevo gobierno húngaro en áreas como energía, vivienda, transporte y pequeñas empresas. “Nuestros equipos han trabajado duro, día y noche, para encontrar puntos en común”, señaló la presidenta.

A esos 10.000 millones se suman 4.200 millones en fondos de cohesión ligados al cumplimiento de los llamados “super hitos”, y otros 2.200 millones adicionales de cohesión vinculados a avances en libertad académica y derechos fundamentales, una partida que permanecía congelada desde hacía años por las tensiones con el ejecutivo de Orbán.
Reformas a cambio de fondos
El desbloqueo no es gratuito. Von der Leyen detalló un ambicioso paquete de reformas que el Gobierno de Magyar se ha comprometido a impulsar. Hungría se incorporará a la Fiscalía Europea para garantizar el uso correcto de los fondos comunitarios, reforzará la Autoridad de Integridad para combatir la corrupción y revisará su legislación de contratación pública. Además, el nuevo gobierno procederá a la eliminación gradual de los llamados Fondos de Interés Público (PIT), estructuras que según Bruselas habían permitido una creciente captura del Estado y que abarcaban sectores cada vez más amplios de la economía húngara.
We’re on a good direction of travel on fundamental rights.
Notably on academic freedom.
It is so important that young Hungarians can benefit from the wonderful experience of Erasmus.
As early as the next academic year.
This is our shared ambition. pic.twitter.com/ojVMZaKFjO
— Ursula von der Leyen (@vonderleyen) May 29, 2026
“En pocas semanas han impulsado reformas largamente pendientes”, celebró Von der Leyen, quien también anunció una buena noticia para los jóvenes húngaros: a partir del próximo curso académico, podrán volver a participar en el programa Erasmus, del que habían quedado excluidos durante la etapa de Orbán.
Magyar, agradecido y con la mirada en el futuro
El primer ministro húngaro se mostró “muy agradecido” por el acuerdo y subrayó que representa un hito “importante para el pueblo húngaro”. Magyar aseguró que su gobierno está “dispuesto a seguir cooperando en el interés de Hungría y de todos los ciudadanos europeos”, una declaración que contrasta radicalmente con el tono de permanente confrontación que caracterizó la relación de su antecesor con las instituciones comunitarias.
On investments, the hard work has paid off.
Our teams have agreed on a list of projects for a revised NextGenEU Plan.
We can finally unlock €10 billion, subject to the reforms adopted and investments implemented.
We have also made progress in cohesion policy, unlocking €6.4… pic.twitter.com/lhIDTrzhYn
— Ursula von der Leyen (@vonderleyen) May 29, 2026
Von der Leyen cerró su intervención con una nota de optimismo: “Los mercados ya están tomando nota. La confianza de los inversores está regresando. La confianza se está reconstruyendo“. Para Bruselas, el acuerdo es también una señal de que el modelo europeo de condicionalidad funciona cuando existe voluntad política del otro lado.

