Testimonio

Caya Suárez, la mujer que acompañará al Papa donde antes estuvo el muelle de la vergüenza

La responsable de Cáritas Diocesana de Canarias, una de las figuras clave en la organización de la visita de León XIV al archipiélago, repasa el camino recorrido desde la crisis migratoria de 2020 hasta el histórico acto que reunirá a León XIV con migrantes en Arguineguín

Cuando el Papa León XIV pise el muelle de Arguineguín durante su histórica visita a Canarias, el 11 de junio, lo hará en uno de los lugares más simbólicos de la crisis migratoria europea. Allí, donde en 2020 miles de personas llegaron exhaustas tras sobrevivir a la ruta atlántica y donde el hacinamiento dio la vuelta al mundo, una mujer lleva años trabajando para que la mirada sobre la migración cambie.

Esa mujer es Caya Suárez. Secretaria general de Cáritas Diocesana de Canarias y una de las voces del trabajo humanitario en el archipiélago, se ha convertido en una figura clave en la organización del acto que reunirá al Pontífice con migrantes, voluntarios y entidades sociales en el sur de Gran Canaria.

Caya Suárez, secretaria general de Cáritas Diocesana de Canarias

Suárez lleva años trabajando junto a quienes llegaron a Canarias después de jugarse la vida en el mar y se ha esforzado de manera muy personal en la visita de León XIV. Habla poco de sí misma y mucho de quienes la rodean. “Lo importante -nos cuenta- son las personas que van a participar en los actos de la visita del Papa. Un evento de esta magnitud requiere mucho esfuerzo compartido, coordinación entre muchas personas implicadas y una gran responsabilidad para mí porque supone el inicio de un acontecimiento histórico y de una gran carga emocional y de fe para todos los cristianos: la primera visita del Santo Padre León XIV a Canarias”.

Del muro de la vergüenza al símbolo de la esperanza

La historia de Caya está inevitablemente ligada a Arguineguín. En otoño de 2020, el muelle se convirtió en el epicentro de una crisis humanitaria sin precedentes. Miles de migrantes permanecieron durante semanas en instalaciones improvisadas, rodeados de vallas y estructuras que acabaron siendo conocidas popularmente como el “muro de la vergüenza”. Las imágenes dieron la vuelta al mundo y marcaron un antes y un después en la percepción de la realidad migratoria canaria. Desde Cáritas, Suárez participó en el acompañamiento a las personas afectadas y en la denuncia de unas condiciones que numerosas organizaciones consideraron incompatibles con la dignidad humana. Seis años después, el mismo escenario recibirá al Papa. “Su presencia significa escucha, acogida y amor”.

“El muelle que en 2020 fue conocido como el muelle de la vergüenza por las imágenes de hacinamiento y sufrimiento que dieron la vuelta al mundo, se convertirá en el muelle de la esperanza”, afirma. “La presencia del Papa León XIV en ese lugar supondrá una transformación profundamente humana: pasar de un espacio asociado al abandono y la desesperación a otro que representa la acogida, dignidad y compromiso colectivo de los canarios y canarias con quienes se ven obligados a dejar todo atrás y migrar”.

Caya Suárez, en el muelle de Arguineguín

Esa convicción de que los lugares también pueden sanar llena de contenido la visita de León XIV. No se trata únicamente de un viaje pastoral. El Pontífice ha querido situar la realidad migratoria canaria en el centro de su mensaje, siguiendo una línea que ya marcó la Iglesia con Francisco en lugares como Lampedusa. Una parte importante de los asistentes al acto serán personas que sobrevivieron a la ruta atlántica. Pero, de alguna manera, estará el recuerdo de otras muchas historias humanas. “La visita del Papa no solo es el reconocimiento a todas las personas que se han jugado la vida en el mar o han dejado todo atrás buscando un futuro mejor, sino que será un emotivo homenaje a aquellos que no lo lograron”.

Para ella, este evento refuerza a Canarias como un pueblo solidario y acogedor. “La historia del archipiélago siempre ha estado ligada a la migración, tanto los que se fueron buscando prosperidad cruzando el Atlántico, como los que llegaron buscando una vida mejor”.

Cáritas está donde termina el sistema

Durante años, Cáritas ha sido una de las organizaciones más activas en la atención a personas migrantes en Canarias. Al preguntarle si las entidades sociales están cubriendo vacíos que deberían asumir las administraciones, Suárez responde desde la filosofía histórica de la organización. “Cáritas siempre ha estado con los últimos de los últimos. Es acogida, escucha, protección y acompañamiento. Cáritas siempre estará con los más vulnerables”. Su mirada no termina en las costas canarias. “Tanto en destino, en este caso en Canarias, como en el origen. Cáritas Diocesana de Canarias desarrolla nueve proyectos de Cooperación Internacional en los países emisores de personas migrantes que buscan un futuro mejor”.

El objetivo, explica, es actuar antes de que las personas se vean obligadas a subir a una embarcación. “Trabajamos para el desarrollo de estos lugares mediante formación, seguridad sanitaria y alimentaria para que las personas migrantes no tengan que jugarse la vida en el mar o dejarlo todo atrás al no tener alternativas en su país de origen”.

Frente a los discursos del miedo

La visita del Papa se produce en un contexto de creciente polarización política sobre la inmigración. Lejos de entrar en confrontaciones partidistas, Suárez insiste en la necesidad de recuperar una mirada humana. “Esperamos que deje una huella imperecedera en todos los ámbitos de la sociedad sobre la realidad migratoria que vive Canarias pero, sobre todo, de las personas que tienen que dejarlo todo atrás y se juegan la vida en el mar”.

Caya Suárez, en el sede de Cáritas Canarias

Su deseo es que el mensaje papal contribuya a cambiar percepciones. “Impulsar una mirada más humana y asertiva hacia las personas migrantes y generar un compromiso real con la acogida, la dignidad y los derechos humanos”. También cree que servirá para reconocer una labor que muchas veces permanece invisible. “Espero que sirva para visibilizar el enorme trabajo que se realiza diariamente por tantas personas y organizaciones en Canarias y que eso inspire para seguir construyendo una sociedad más solidaria y comprometida con las personas más vulnerables”.

Suárez no disimula la emoción, sobre todo por la dimensión histórica del acontecimiento. “Será un acto muy emocionante por el protagonismo de muchas personas anónimas que llegaron desde África o en avión desde Latinoamérica y que, poco a poco, se han integrado en nuestra sociedad”. Y piensa en quienes quedaron en el camino. “El momento más emotivo será el recuerdo de los miles de personas que no lo lograron”. Y también en quienes estuvieron allí cuando nadie miraba. “El homenaje a todas las personas voluntarias de todas las entidades representadas en el acto que, cada día, se comprometen y ayudan para lograr una sociedad más justa y fraterna”. En definitiva, a quienes como Suárez intentan cada día transformar el viejo muelle de la vergüenza en un verdadero muelle de la esperanza.

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