León XIV en España

“Los jóvenes estamos creando Iglesia”: asistentes e intérpretes en una noche que no olvidarán

Miles de jóvenes de toda España y del mundo abarrotaron los carriles centrales del Paseo de la Castellana para una noche que combinó el Rosario, la adoración eucarística, la música y un diálogo íntimo entre el Papa y los jóvenes. Artículo14 recoge sus voces

Había llegado el momento. Después de semanas de preparación, de voluntarios que durmieron en patios de colegio, de familias que abrieron sus casas a desconocidos, de ingenieros que calcularon los contrapesos para que la cruz de 24 metros no se moviera con el viento, la Castellana se llenó. Se llenó de verdad, de más de medio millón de personas. No de gente que pasa, sino de gente que ha venido: desde Córdoba y desde Coruña, desde Burgos y desde Tenerife, y que esta noche ha elegido estar aquí, en el eje de Madrid, rezando el Rosario mientras los Misterios Luminosos se encendían uno a uno en la estructura que presidía la Vigilia de Jóvenes en la Plaza de Lima.

Mencía tiene 17 años y ya estuvo en el Jubileo de Roma. “Me encanta, siempre estoy cerca de la Iglesia”, dice con la naturalidad de quien no necesita explicar nada. A su lado, Carmen, 16 años, viene por primera vez. “Muchas ganas, mucha ilusión, porque vengo con mis amigas”. Martina, también 16, nunca había visto al Papa. “Voy a ver al representante de Dios en la tierra y eso me hace mucha ilusión”. María cierra el grupo con una frase que resume algo que muchos adultos tardan décadas en entender: “Los jóvenes estamos creando Iglesia”.

MADRID, 06/06/2026.- Fieles asisten a la Vigilia de Oración con jóvenes presidida por el papa León XIV en la madrileña Plaza de Lima, este sábado, primero de los seis días que componen su visita oficial a España. EFE/Borja Sanchez-Trillo
Fieles asisten a la Vigilia de Oración con jóvenes presidida por el papa León XIV en la madrileña Plaza de Lima, este sábado.
EFE/Borja Sanchez-Trillo

No muy lejos, Amaya ha venido con sus hijos. Su marido Pablo tocaba esta noche en el concierto. Cuando le preguntan con qué se queda de la vigilia, no duda: “Con el silencio. Me ha parecido sobrecogedor el silencio que había, el ambiente de oración, el recogimiento a pesar de la gran cantidad gente. Ha sido preciosísimo”. Y luego cita al Papa: “Hay una frase de León XIV con la que me quedo: ‘Vosotros podéis cambiar la historia con amor’. Así que eso vamos a hacer”.

Inazio subió al escenario para cantar delante de medio millón de personas y del Papa. Cuando termina, se le busca entre bastidores. “Sin palabras. Una oportunidad así se vive una vez en la vida y no sabes si vas a volver a vivirla”. Al principio, confiesa, estaba un poco desconectado. Todo se le hacía demasiado grande. “Estaban todos los cardenales mirándome, sin corear mis canciones. Se me pasó todo muy rápido”. Pero hubo un momento de quiebre. Se giró hacia la imagen de la Virgen de la Almudena y algo cambió. “Me emocioné. Decidí disfrutarlo. Me sentí muy arropado y ahora salgo con el corazón lleno”.

¿Algo del discurso del Papa le ha resonado? “Sí. Que las ideologías pasan, pero la verdad no. Y hay que buscarla, porque es el sentido de la vida, por lo menos de la mía. Eso no se puede comprar con ningún dinero. Solo se te concede si lo pides con honestidad. Para mí, ese es el mensaje de la noche”.

El cantante Inazio, durante su actuación en la Vigilia de Jóvenes
El cantante Inazio, durante su actuación en la Vigilia de Jóvenes
María Serrano

Aisha fue una de las presentadoras de la vigilia. Estuvo delante del Santo Padre durante horas, conduciendo los momentos, sosteniendo el hilo de una noche que combinó oración, música, fuegos artificiales y silencio. Cuando termina todo, habla con los ojos todavía húmedos. “Hay esperanza. Sigue habiendo esperanza. Cristo está vivo”. Lo que más le ha calado del discurso del Papa es la idea de libertad. “Vivimos en una sociedad donde pensamos que la libertad es hacer lo que queramos. Pero la ley de Dios libera. Es una ley que te libera”. Y también la imagen de Dios que reconoce cada voz. “El que ha creado el oído reconoce tu voz. Ese ‘reconocer’ me ha tocado de una manera muy especial”.

Los fuegos artificiales, dice, le recordaron algo de la infancia. “De pequeña me daban miedo. Esta noche los he visto y he sentido como que era esa niña, pero abrazada. Un detalle muy pequeño, pero le he sentido ahí muy cerca, como alguien que me conoce desde pequeña”. Se ríe y pide perdón por su intensidad. No hay nada que perdonar.

En un rincón del recinto, cuatro niñas —Noa, Lidia, Inés y Vera— hablan del concierto con la energía de quien acaba de descubrir que rezar también puede tener banda sonora. Su grupo favorito es Hey Kid. ¿Han podido concentrarse durante la vigilia? Sí, dicen todas. ¿Qué le dirían al Papa si pudieran? Lidia lo tiene claro: “Que me ayude todos los días, para estar en el día a día. ¡Y por las guerras!”.

Los fuegos artificiales que cerraron la Vigilia de Jóvenes junto al Papa León XIV en la Plaza de Lima de Madrid
Los fuegos artificiales que cerraron la Vigilia de Jóvenes junto al Papa León XIV en la Plaza de Lima de Madrid

Un poco más allá, un grupo de amigas de unos veinte años todavía están procesando la noche. Han visto al Papa pasar, aunque desde lejos. En las pantallas se veía todo. “Ha sido una vigilia muy completa: oración, música, celebración, recogimiento”. El momento que se llevan es el de la oración. Todas coinciden. Y la frase del Papa que más les ha llegado es la misma que él pronunció también en Roma: “Vosotros sois luz del mundo y sal de la tierra”. “Esa me encanta”, dice una de ellas. “A mí también”, responde la otra.

León XIV habló durante la parte del coloquio desde la plataforma intermedia del escenario, sentado frente a un grupo pequeño de jóvenes en un espacio amueblado como una sala de estar, con vegetación y un muro curvo que recogía el ambiente. Desde ahí podía ver el escenario inferior, donde la música seguía. Desde ahí habló de santos que le marcaron —Juan Crisóstomo, Tomás de Villanueva, Toribio de Mogrovejo—, de sus años en Perú como “Father Bob”, de cómo la Palabra del Señor lleva paz donde hay conflicto. Habló del silencio. “En el silencio comprendemos que las ideologías pasan, mientras la verdad permanece”. Habló de libertad, de vocaciones, de caídas. “La presencia cercana de Jesús se percibe incluso en nuestras caídas, también cuando nos convertimos en mano tendida y abrazo fraterno para sostenernos mutuamente en el camino”.

Y al final, pidió una sola cosa. Que sean humanos. “Humanos, como lo es Cristo”. No perfectos. No invulnerables. No optimizados para el algoritmo. Humanos. De carne y hueso. Con sus contradicciones y sus tres panes y sus cinco peces, como decía Aisha, y con el amor suficiente para multiplicarlos.

La cruz de 24 metros siguió encendida mucho después de que el Papa se marchara. La Castellana tardó horas en vaciarse. Y algunos, los que habían venido desde más lejos, no se fueron. Volvieron a sus sacos de dormir en los patios de los colegios, a esperar la mañana y la misa de Corpus en Cibeles. Mañana es otro día. Pero esta noche fue de ellos.

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