Opinión

Cartas Marruecas y Ley de Nietos

Actualizado: h

Este miércoles Alberto Núñez Feijóo acertó centrando su pregunta parlamentaria en un único tema: Marruecos, y no haciendo, como la semana pasada, una de esas preguntas telediario a las que tan aficionado era Pablo Casado. El Kennedy de Os Peares le preguntó a Pedro Sánchez si había hablado sobre la crisis de Ceuta con el rey de Marruecos. El Ulises de la Mareta enmudeció y salió por los cerros de Úbeda de la opinión sobre España de las agencias de calificación de deuda.

Feijóo ha descubierto el talón de Aquiles del presidente socialista y todo indica que va a atacar por ahí una y mil veces. Es evidente que a Sánchez la palabra Marruecos le produce la misma incomodidad y urticaria que al ministro Marlaska de Ahumada la palabra tricornio. El intento de Moncloa de convencer a los españoles de que Marruecos sabía sobre la invasión de Ceuta lo mismo que el ausente Abascal sabe sobre La Metafísica de las costumbres de Kant es sencillamente hilarante. Este argumentario (a lo que ahora los cursis llaman relato) no hay entusiasta ni combativo tertuliano que lo sostenga, ni siquiera Afra Blanco, Sarah Santaolalla o Javier Aroca.

Cuentan que el director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, Diego Rubio, estaba en Japón durante el mes de agosto y desde allí dirigió la respuesta monclovita a la crisis. Es posible que la impresión que a todos los españoles nos causan los baños del metro de Tokio le hayan llevado a creer en una realidad virtual o paralela, pero unas palabras de Robespierre Rufián, el primer jacobino indepe, y aliado preferente del sanchismo, le han devuelto de bruces a la realidad ceutí. El noi de Santa Coloma con esa facilidad que tiene para la oratoria y la comunicación sentenció: “Una cosa es la diplomacia, la responsabilidad y el sentido de Estado y otra cosa es mentirle a la cara a la ciudadanía”.

El suicidio electoral

Diego Rubio, que no es otro Juan Manuel Serrano, se ha dado cuenta inmediatamente que las Cartas Marruecas de Moncloa son un auténtico suicidio electoral y que por eso necesitan con urgencia otro debate, otro tema, que desvíe la atención y desate al unísono las pasiones de los españoles. La réplica de Sánchez a la segunda intervención de Feijóo demuestra que ya lo han encontrado: la ley de nietos.

Sánchez solo apuntó la “vergüenza” que supone quitar el voto a 400.000 españoles, de lo que acusó a PP y Vox. El ministro Heracles Bolaños remató después la faena en su respuesta a Cuca Gamarra, pero no adelantemos acontecimientos y sigamos el orden de la sesión. Eso sí, este cronista quiere dejar constancia a sus lectores de que la ley de nietos es la ruta por la que el presidente Sánchez ha decidido transitar esa peligrosísima Escila y Caribdis que es para él Ceuta.

La autopista de la extrema derecha

Míriam Nogueras, la Ferrusola del Maresme, preguntó al presidente sobre los temas económicos que preocupan a los catalanes (curiosamente los mismos que al resto de los españoles), como siempre en la maravillosa lengua de Mercè Rodoreda. Su intervención fue una de las formas más elegantes de hablar de un tercero no presente que este cronista recuerde. Le espetó al inquilino de la Moncloa: “Son ustedes una máquina de crear pobres y son la autopista por donde avanza la extrema derecha”. El fantasma de Sílvia Orriols, la gemela catalana de Abascal inundó todo el hemiciclo.

Luego llegó el ya clásico enfrentamiento entre la portavoz del PP, Ester Muñoz, y el vicepresidente económico, Carlos Cuerpo. La Electra del PP le repitió al presidente la pregunta que no había respondido a Feijóo y luego le recordó al López Rodó de Sánchez la carta marroquí a varios eurodiputados en la que Marruecos se mostraba favorable a aceptar todas las devoluciones, incluidas las de menores. Ester Muñoz atacó por este flanco epistolar con dureza y éxito, pero el ministro extremeño se defendió bien preguntando si el PP iba a votar favorablemente la convalidación del real decreto ley de medidas de apoyo a Ceuta.

Este momento de las sesiones de control al Gobierno, el momento de las aguerridas preguntas leonesas y las filosóficas respuestas pacenses, suele ser un momento de paz y tranquilidad, pero hoy fue la antesala de los instantes más encendidos de la mañana. El diputado del PP Juan Bravo intervino aun con más garra que su portavoz y se alborotaron las bancadas, lo que llevo a la presidenta Francina Armengol, la Félix Pons de Inca, a decir: “No sé qué han desayunado hoy, pero no les ha caído muy bien”.

Cayetana en playblack

Más tarde este humilde cronista tuvo el inmenso honor de escuchar una intervención de la sin par Cayetana Álvarez de Toledo que le preguntaba al ministro de Asuntos Exteriores sobre la relación entre Ucrania y la lengua catalana. Mi sorpresa desde la tribuna de prensa fue tremenda. Mientras el ministro Talleyrand Albares se defendía con ganas y brío, con toda la fuerza de la palabra hablada, la diputada popular leía. No se lo creerán mis queridos lectores, pero la sin par Cayetana no solo traía escrita de casa la pregunta, sino también la réplica. No se entiende que alguien con ese nivel de sabiduría e inteligencia confunda un Parlamento con un club de lectura. ¡Se imaginan a la sin par Shakira cantando a partir de este viernes en Madrid en playback! Eso sería hacerle a la música lo que la sin par Cayetana, Lady Oxford, le hace todos los miércoles a la oratoria.

Ya lo anticipé antes. Fue la pregunta de Cuca Gamarra (que estuvo bien, por cierto) al ministro Bolaños, la que permitió al seguidor del Rayo Vallecano desatar una auténtica tormenta política en defensa de la ley de nietos, el nuevo caballo de batalla y defensa del sanchismo. Era sorprendente que ante los ataques feroces de la ultraderecha sobre este tema, el Gobierno no reaccionase.

La incansable factoría de generar odio que la ultraderecha patria tiene trabajando a tres turnos los 365 días del año, agotados los temas de los menas y la prioridad nacional, ha encontrado un auténtico filón en la ley de nietos para atacar al Gobierno y poner en apuros al PP. Heracles Bolaños citó palabras de Feijóo en que defendía lo contrario a lo que ahora defiende, contradiciendo lo que sostuvo siempre don Manuel Fraga y el PP gallego.

La brillante hermana de Puente

El debate de la ley de nietos va a hacer correr ríos de tinta, a partir de ahora. Un debate que debiera ser exclusivamente jurídico (jurisdicción contencioso- administrativa) y político, Vox y esos chiringuitos que se esconden tras el burladero de la ley para difamar y recaudar, lo han convertido en un tema penal. El uso espurio y torticero de la acusación popular por parte de los partidos políticos y de estos desechos del derecho es uno de los problemas más graves de la democracia y de la convivencia pacífica entre los españoles.

Las ultraderechas patrias hablan de golpe de Estado y de pucherazo electoral (cuando todas las elecciones celebradas avalan lo contrario) porque la instrucción del Ministerio de Justicia la firmó la hermana de Óscar Puente, el Danton de Pucela, un parentesco que quieren convertir a ojos de los españoles en un delito de lesa humanidad, pero pinchan en hueso.

Sofía Puente, que así se llama la víctima de este intolerable ataque machista que quiere destrozar su honor y reputación, es una persona honrada, una admirable servidora pública, que tiene ella sola más currículo, formación y trayectoria que los 32 diputados de Vox juntos. Sofía Puente es fiscal de carrera con el número 1 de su tribunal, una jurista de prestigio que puede haberse equivocado (los Tribunales nos lo dirán), pero que no ha prevaricado, ni mucho menos delinquido. Como dijo Émile Zola en ocasión memorable “mi deber es hablar, no quiero ser cómplice”.

Ya verán mis queridos lectores lo que tendremos que hablar las próximas semanas de estas dos instituciones máximas, de estas admirables instituciones: la familia y el parentesco. Ya verán como el futuro será: Cartas Marruecas y ley de nietos.