Opinión

La dignidad de Los Rochos y un espray antivioladores levantan un ‘pleno Trankimazin’

MADRID, 23/09/2026.- La diputada del PP, Ana Belén Vázquez abandona el hemiciclo tras ser expulsada por haber enseñado un bote de gas pimienta en su interpelación al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en la sesión de control al Gobierno celebrada este miércoles en el Congreso. EFE/Javier Lizón
La diputada del PP Ana Belén Vázquez abandona el hemiciclo tras ser expulsada por haber enseñado un bote de gas pimienta.
EFE/Javier Lizón
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Sale uno del Congreso este miércoles animado, tarareando “Heroína” de Los Calis –“Diablo vestido de ángel, / yo busco en ti sin saberlo / lo que tú sólo puedes darme…”– y con ganas de volver a ver El pico, el clásico quinqui de Eloy de la Iglesia. Algunos diputados de la oposición han levantado, ya sea cabalgando a lomos del clan de Los Rochos (Muñoz, Millán, Bravo, Tellado…), ya sea blandiendo un espray antivioladores (Vázquez), una sesión de control que se preveía harto soporífera, un Trankimazin hecho pleno, con Sánchez divirtiéndose en NUEVAYoL, el cinegético Figaredo como cabeza de cartel y un masajista de EH Bildu que se ciscó en Donald Trump y el peperovoxismo, que, como todo el mundo sabe, copresiden el Gobierno de España desde el 2 de junio de 2018. “No sé por qué, no sé por qué, / ni cómo vino ni cómo fue” (Los Chichos).

El lunes, varios medios publicaron que las cloacas del PSOE le ofrecieron a Los Rochos –“Siete tiroteos, dos muertos y extorsiones por droga y blanqueo en Badajoz”, informó Mercedes Serraller, ojo, hace más de un mes en Artículo14– el cierre de sus casos si “eliminaban” a la juez Beatriz Biedma de la instrucción de la causa contra David Sánchez. El clan rechazó la oferta –trasladada, presuntamente, por el exmagistrado Luis José Sáenz de Tejada– porque, gente lista y prudente, no se fiaba de los socialistas.

Figaredo Van Pelt, antes de servir una macedonia caótica al estilo Casado, abrió la veda noventa y ocho días después de su última pregunta parlamentaria: “¿Le parece normal que el PSOE contratase a unos narcos para amedrentar a la juez que investigaba al hermano de Pedro Sánchez?”. Carlos Cuerpo, sobrado y desganado, le instó a ceñirse a la cuestión registrada –sobre el empobrecimiento de los españoles– y le tildó de hipócrita. Ester Muñoz, con inteligencia y nitroglicerina, a Félix Bolaños: “Hemos visto a mafias y grupos de delincuentes intentando corromper a gobiernos. Lo que no habíamos visto hasta ahora es a partidos de gobierno intentando corromper a mafias”. La portavoz del PP rechazó el no perdón del presidente por la ley de nietos: “Cuando los españoles le echen, no creo que le valga con pedirles perdón –e, imitando al ministro tridentino, concluyó–: muchas gracias”. El socialista, listo y trapacero, recurrió al ático de Ayuso y al España va bien sanchista. Pepa Millán le preguntó si también le “va a mandar a un narcotraficante al jurado popular” que acongoja a la “presidenta” Begoña (Patxi Lo dixit) y mencionó a la líder del PSOE en Argentina que, como el Actor Secundario Bob, pone a votar a los muertos: “Es el mismo pucherazo que tienen preparado para 2027”. Bolaños caricaturizó –“unidad de destino en lo universal”– algo que, en la práctica, duele y puede hacer daño: la manifiesta y eficaz unidad de la oposición… al menos, durante el pleno de este miércoles; mañana, Dios dirá.

Tellado le preguntó a Marlaska si “estaba al tanto” de las operaciones con Los Rochos y, sobre todo, si lo sabía la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, compiyogui de Leire Latre. El titular de la cartera de Interior se acordó de la vetusta policía patriótica, y el portavoz del PP, divirtiéndose, recitó la letanía de imputados en las altas instancias de la bofia –González, el DAO, el DAO anterior–: “Usted no es más que el sicario de otro clan. Los Rochos han tenido más dignidad que el clan del que usted forma parte”. Con la vista puesta en Ceuta, Ana Vázquez, a la manera de Barrio Sésamo, mostró un bote de espray de gas pimienta: “¿Sabe lo que es esto? Es el símbolo de la falta de libertades que sufren las mujeres ceutís. Es el material escolar básico”. Armengol la expulsó por ir armada y así, involuntariamente, le concedió a la diputada gallega las dos orejas que le permitieron marcharse por la puerta grande, amén de doce o quince horas de televisión, con lo que eso vale. Mientras, el fantasmagórico ministro repetía, como un disco rallado, que el Gobierno trabaja para que vuelva la normalidad. Con o sin Los Rochos, cualquiera sabe.