Es muy difícil no estar con Maricarmen, con la tragedia de su desahucio, con el tremendo drama que el problema de la vivienda supone para millones de españoles. Este era el clímax escénico de la sesión de control al Gobierno de esta mañana, con la presión añadida de decenas de ciudadanos acampados en Sol, a unos pocos metros de la Casa de la soberanía nacional. Pero al final la crisis de la vivienda es política y no tardamos nada en ver que hay, al menos, dos soluciones antagónicas para afrontarla… que no, por desgracia, para resolverla.
Hoy tampoco estaba el presidente Sánchez, ocupado en la visita del presidente francés Macron a España, tampoco estaba Abascal, como es costumbre. Feijóo, líder de la oposición, sí estaba en su sitio y aprovechó luego los pasillos de la Cámara para explicar a los periodistas el “no” del PP a los dos decretos del Gobierno sobre la vivienda que se votarán el próximo viernes y que considera una “trampa”: “Que no cuenten conmigo para estafar a nadie”. Para el hombre que encabeza las apuestas para ser el próximo inquilino de Moncloa la principal medida para atajar este desastre es construir más vivienda, y no amargar la vida a los pequeños propietarios.
Rompió el fuego parlamentario Ester Muñoz, la Electra del PP, en su ya clásico enfrentamiento con el vicepresidente Carlos Cuerpo, el López Rodó de Sánchez. La leonesa tuvo la inteligencia política de preguntar por Ceuta, por esa normalidad que llevan tantas semanas sufriendo los ceutíes y por la terrible violación de otra menor marroquí. Ceuta es la primera vez en ocho años de sanchismo en que el relato (en que los cerebros monclovitas son maestros insuperables) falla. El PP lo sabe y por eso su aguerrida portavoz le dijo al vicepresidente: “Quiere cambiar de pantalla, pero no se lo vamos a permitir. Por Ceuta y por España no se lo vamos a permitir”.
De la violada, ni pío
El vicepresidente pacense respondió con paciencia a cinco preguntas parlamentarias y demostró cómo el tecnócrata que era, poco a poco, se va convirtiendo en el político que ya es. A Ester Muñoz le recriminó que las CC.AA. del Partido Popular no colaboren en la solución de la crisis. De la menor violada no dijo ni pío.
Hay ciertos temas que tocan el alma para los que no hay economista que tenga respuesta, ni siquiera John Maynard Keynes. A Bendodo, que le llamó “suavón”, le respondió diciéndole “faltón” y con el representante de Vox, Figaredo Furioso, el ruiseñor de las Cortes, tuvo un intercambio dialéctico educado y respetuoso que yo celebro.
El diputado asturiano abandonó el tremendismo y realizó la mejor intervención parlamentaria que yo le he escuchado. Lástima que faltando diez segundos para concluir su parlamento tuviese que salir la palabra talismán de todos los populistas del orbe: inmigración. Aun así, yo animo a Figaredo a seguir por la senda moderada. Somos antiguos alumnos de la misma universidad y me gustaría escuchar en sus palabras algo de lo que mis queridísimos jesuitas nos enseñaron en ICADE.
Miriam Guardiola del PP atacó a la vicepresidenta Yolanda Díaz, la Pasionaria de Fene, con fuerza y acierto recordándole sus ambiciones internacionales, pero la gallega se revolvió con todo el brío y pasión que acostumbra y demostró que a ella lo único que la entusiasma desde la cuna es La Internacional.
La mujer que lleva más sindicalismo en las venas que medio Congreso de los Diputados le espetó a la popular: “Su voto en contra va a permitir que se desahucie a la gente. Rectifiquen y sean útiles para España”. Deseo de todo corazón que mi paisana de Fene consiga ser la próxima directora general de la OIT. Sería una gran noticia para Fene, para Ferrolterra, para Galicia y para España, pero sería sobre todo una extraordinaria noticia para los trabajadores del mundo, porque Yolanda Díaz es una de los suyos.
El ministro Heracles Bolaños tuvo que lidiar con tres miuras, y una vez más lidió bien y eso que la faena fue muy exigente. Tellado el Travieso, el Saint-Just de Feijóo, volvió a estar muy duro hablando de corrupción y de esas extrañas amistades peligrosas de las cloacas de Leire. Yo prefiero al Tellado irónico y socarrón que nos regaló algún momento memorable en el pasado periodo de sesiones. Pero si doctores tiene la Iglesia, catedráticos tiene Génova 13.
La portavoz de Vox, Pepa Millán, en línea con su compañero Figaredo, también realizó la mejor intervención que le recuerdo, porque fue dura en el fondo, pero respetuosa en la forma y eso es muy de agradecer. Espero no perjudicar a estos dos jóvenes de Vox con mis palabras en Bambú, porque ya sabemos que ahí la moderación y el respeto no producen muchos dividendos.
Lady Oxford
He dejado para el final la intervención de la sin par Cayetana Álvarez de Toledo, lady Oxford, que hoy ha realizado una intervención durísima, pero de una calidad retórica máxima. Para sorpresa de este humilde cronista betanceiro hoy Cayetana leyó menos que nunca, de hecho como hacen otros diputados llevó el papel únicamente de apoyo.
Lady Oxford gana muchísimo cuando no lee, de hecho no necesita leer. Su tarascada a Yolanda Díaz fue muy argentina y muy parisina: “Evita prêt-à-porter”; la denominación a los acampados en Sol tremenda: “el 15-meme”, huelga añadir que no se refería a la tragedia de los desahuciados, sino al para ella indiscutible postureo y politiqueo de los activistas.
Pero para mí que acabó de leer La Romana de Alberto Moravia, maravillosa novela sobre una pobre prostituta de la ciudad de Francesco Totti, el momento cumbre de este Pearl Harbor dialéctico, el momento cumbre de esta mañana, fue cuando le dijo al triministro: “Toda su política de vivienda cabe en una línea: el Gobierno le puso un piso a una puta en la plaza de España”.
El ministro Bolaños se defendió con elegancia de este huracán, apelando a la buena educación, recordando que el PP había votado en contra del decreto de abril que hubiese impedido desahuciar a Maricarmen y dejándole a la sin par Cayetana una pregunta en el aire. Una pregunta sencilla en su formulación, pero con toneladas de carga política en el fondo: “¿Con quién está usted, con los especuladores desalmados, o con la gente que necesita una casa?”.
Salí del Congreso rumbo a Artículo14 pensando en Maricarmen, en todas las Maricarmen de España; pensando en los ceutíes, en todos nuestros queridísimos caballas; pensando en esas niñas y niños marroquíes que viven solos y a la intemperie en esos campamentos de plástico, lejos de sus hogares y del calor y amor de sus familias. Salí del Congreso rumbo al corazón de Chueca (aquí está la maravillosa redacción de nuestro periódico) recordando los versos de Jorge Luis Borges, siempre Borges: “Conocí la esperanza y el temor / esos dos rostros del incierto futuro”.

