No es el trullo mala musa. Miguel de Cervantes engendró en chirona la novela más importante de la Historia de la Humanidad. Boecio escribió La consolación de la filosofía entre rejas; Oscar Wilde, De profundis; Gramsci, los Cuadernos de la cárcel, y Santos Cerdán, “Super Santos Cerdán”, según el Maharishi Zapatero, mientras calienta en la banda, La caída. Poder, relato y destrucción en la era del juicio político, una supuesta “reflexión sobre la fragilidad del poder” en la que asegura que él es un santo varón; la UCO, un trasunto chivato de Lucifer, y en la que no suelta prenda sobre la trama de cobro de mordidas por el amaño de adjudicaciones públicas por la que está imputado. A quién le extraña, a ver.
La caída comparte espíritu con ese himno de Los Chichos en el que Jero cantaba: “Pero yo sé que es mentira, / porque tú la estás gozando, / el que se pudre soy yo / en pensar cómo pasó”. Cerdán, libre, libre, quiere ser, quiere ser, quiere ser libre. Y proclama su inocencia ondeando la rentabilísima bandera del victimismo: el exsecretario de Organización del PSOE desde julio de 2021 hasta junio de 2025, el sucesor de un tal Ábalos, al que el Tribunal Supremo acaba de condenar a veinticuatro años de prisión, se reivindica como “arquitecto” del sanchismo, se presenta como el chivo expiatorio de una “persecución política” y se compara con Lula da Silva, António Costa y Podemos, a quienes “les imputaron el caso Neurona y su financiación irregular, causa que se cerró al no encontrarse pruebas del desvío de fondos”, mientras “el resto de los partidos mirábamos para otro lado –incluido el PSOE, se entiende–, un reflejo de la debilidad democrática que vivimos”.
Desconozco, mientras tecleo estas líneas, si Cerdán ha escrito La caída o si, como su antiguo jefe, ese que le eligió, se ha limitado a rubricar un texto que ha parido un tercero; si la voz literaria es propia o si pertenece a un negro, rollo Irene Lozano, o incluso a una IA. Qué más da. Reconozco, como lector, que me es inevitable pasar la vista por sus líneas sin escuchar la narración tensa, intensa y profunda de Glòria Serra. Sólo un opositor a guionista de Equipo de investigación podría plasmar esto: “Porque cuando el sistema se activa, los hechos dejan de importar. Y cuando los hechos dejan de importar, lo que está en juego ya no es la verdad, es quién decide qué versión de la realidad prevalece”. O esto: “Lo que nadie espera es que el ataque se articule desde dentro del propio sistema, quizá porque subestimamos la velocidad con la que una sospecha puede convertirse en condena pública o quizá porque alguien, en algún punto, decidió mirar hacia otro lado. No puedo afirmar más, pero la duda permanece en mi mente”. Apuesto a que lo veremos en los créditos de la decimosexta temporada del programa.
Jugada rentable la de Cerdán: La caída fue, este martes, el septuagésimo séptimo libro más vendido de Amazon. Tratándose de una autoedición, el exsecretario de Organización del PSOE se llevará un buen pico de las ventas –comparado con las cantidades presuntamente recibidas de Servinabar, Tubos Reunidos o Acciona, calderilla–: la edición en tapa dura cuesta 26,90 lereles; la de tapa blanda, 20,70; la digital, 9,99. El peloteo a Podemos le puede valer un puesto de tertuliano en Canal Red. También cita a Artículo 14, aunque de una manera menos cuqui: recuerda que Pilar Gómez desveló en Todo es mentira, el programa de Risto Mejide, que fuentes de la UCO adelantaron el informe sobre sus andanzas y desventuras antes de que desembocara en el Supremo. No tengo intención de ficharle para la sección de Opinión. Salvo que se arranque por Los Chichos, saliendo “al patio llorando / igual que si fuera un niño”. Que Leire Latre tome nota. A ver si se anima a publicar de una maldita vez.

