Poco tiempo se ha dado Juanma Moreno en lamerse las heridas por la pérdida de la mayoría absoluta de su partido. Sabedor de que la gran incógnita estaba en conocer cuáles son sus planes de cara al futuro, el presidente en funciones de la Junta se ha apresurado a lanzar su órdago: quiere un gobierno en solitario del PP que tendrá que pasar, lo admite, por algún acuerdo previo con Vox para que al menos permita su investidura. Moreno, uno de los líderes más moderados del panorama político actual, no quiere ni oír hablar de la prioridad nacional que exige Vox y que coreaban los militantes de ese partido la noche electoral, pero habrá que ver si sus intenciones no chocan contra el muro de la realidad, porque los de Abascal ya han advertido que harán valer sus votos. Moreno era para ellos la mayor pieza de caza a batir.

De hecho, el líder de Vox no se ha cortado un pelo en llamar a su adversario durante la campaña, Juanma “Moruno”. La carambola electoral les ha llegado, además en su momento de más debilidad, cuando veían cómo su intención de voto se había estancado en los últimos tiempos. Ahora no es que haya aumentado mucho su apoyo, pero a veces, perdiendo, o más bien, no llegando, se gana. Se gana, y se es decisivo.
La duda está en saber si Moreno mantendrá su apuesta hasta el final y se arriesgará a ir a una repetición de elecciones. A Rajoy en su día, le fue bien; a Sánchez, también, pero con un panorama tan polarizado, no será fácil, no ya mejorar, sino repetir resultados. En realidad, no ha sido el PSOE, ni Vox, sino Adelante Andalucía quien ha hecho posible que Moreno haya perdido su mayoría absoluta. Su buen resultado demuestra, además, que hay un votante de izquierdas que ya no ha querido quedarse en casa y que ha acabado votando a una opción que, eso sí, no está contaminada por la cercanía de Pedro Sánchez. En el PSOE piensan que ese votante es recuperable de cara a unas generales y que, acabará apoyando de nuevo al actual presidente para evitar que la dupla PP-Vox conquiste la Moncloa, pero a estas alturas quizá esto sea ya mucho suponer.

Otro de los fiascos de la noche electoral, se lo llevó Por Andalucía, la coalición que lidera Antonio Maillo, que no pudo atraer a más votantes de izquierda andaluces. Por eso resulta hasta cómico escuchar decir a Yolanda Díaz que el resultado del PP ha sido “un fracaso mayúsculo”. Y el suyo entonces, ¿cuál ha sido, vicepresidenta? No descartemos que estos resultados puedan volver a agitar las voces que, desde dentro de Sumar, piden abandonar ya el Gobierno para intentar conformar un proyecto propio, pero cualquiera baja a los actuales ministros del coche oficial…
De quien no se espera de nuevo reacción alguna es de Pedro Sánchez, más preocupado en recibir en Ginebra los parabienes de los dirigentes de la Organización Mundial de la Salud, que en explicar por qué su partido ha vuelto a perder las cuartas elecciones autonómicas seguidas. En su día ya lo dijo: lo importante es movilizar al votante de cara a las generales, y si en es este tiempo tiene que practicar una política de tierra quemada sacrificando a sus líderes regionales, lo hará. Lo importante es que, como en el ajedrez, todos estén al servicio del rey.

