“A mí la ‘fontanería’ se me da muy bien”. La frase, atribuida a Leire Díez en una conversación incorporada al informe de la UCO, es una de las expresiones más llamativas que aparecen en la documentación judicial. No es la única. A lo largo de cientos de páginas de informes, mensajes y actas, la exmilitante socialista emplea un lenguaje cargado de motes, exabruptos y referencias despectivas.
La referencia a la “fontanería” aparece en un apartado del informe dedicado a conversaciones mantenidas con Sandro Rosell. Es curioso que sea la propia Díez quien afirme que esa “fontanería” se le da “muy bien”, una expresión que aparece en un contexto relacionado con las actuaciones que, según la investigación, pretendía desarrollar en distintos ámbitos. Ella misma en su comparecencia de septiembre ante el Senado rechazó ser llamada así: “soy periodista, no fontanera”.
Sin embargo, la frase no es la única que llama la atención por su contenido. Entre los términos más repetidos destaca el uso del apelativo “la ameba” para referirse a Koldo García. El sobrenombre aparece en varios mensajes recogidos por la Guardia Civil. En uno de ellos, Díez escribe: “La ameba dice que no”. En otro, al enumerar las personas que conocían determinada información, señala: “Ismael, Santi, la ameba y yo. Y la mujer de la ameba”.
Ese mote constituye probablemente el ejemplo más evidente del tono empleado en algunas de las conversaciones incorporadas a la causa. Pero los investigadores también recogen comentarios especialmente duros sobre José Luis Ábalos.

Ábalos y su “entrepierna”
En una conversación transcrita por la UCO, Díez atribuye parte de los problemas del exministro a decisiones tomadas en el ámbito personal. “Hay una parte del problema que causó él por pensar con la entrepierna”, afirma en un mensaje reproducido en el informe. La crítica va acompañada de otra frase igualmente contundente: “Que obedezca. Cojones. Que la única que tiene todos los datos soy yo”.
Las referencias de carácter sexual aparecen también en otros documentos incorporados al sumario. Según un acta elaborada tras una reunión mantenida con un mando de la Guardia Civil, Díez habría asegurado que Ábalos “tiene un problema con su polla y nadie puede salvarlo”.
En ese mismo contexto, la documentación recoge comentarios sobre la relación del exministro con una mujer mucho más joven. Comenta que una novia de Ábalos terminó su relación y él no entendía por qué le dejaba; a lo que Leire Díez contestó que era una relación paterna filiar y que no era normal esa relación por la diferencia de edad (25 y 60 años).
Otro resumen de esa misma reunión reproduce una formulación parecida. También se atribuye a Díez la afirmación de que Ábalos terminaría cayendo por “su lío de faldas y lo que tiene en la entrepierna”.
Los informes también contienen multitud de expresiones vulgares. Una de las más llamativas es la respuesta que Díez dirige al abogado Jacobo Teijelo en una conversación incorporada al sumario. Tras recibir una información concreta, su reacción se resume en una única palabra: “Coño”.
Desde la autodefinición de una habilidad especial para la “fontanería” hasta referencias a “la ameba”, la “entrepierna”, la “polla” o los “cojones”, el sumario dibuja un retrato verbal singular de Leire Díez. Un repertorio de frases que, al margen de su relevancia jurídica, llaman mucho la atención.

