No se esperan golpes de efecto por parte de María Jesús Montero. No hay ases en la manga, reconoce un dirigente socialista andaluz: “Esto es lo que tenemos”. Quedan tres días de campaña antes de las elecciones al 17-M, y el PSOE se aferra al tirón de Pedro Sánchez para apelar a sus potenciales votantes y no perforar su suelo histórico, 30 escaños.
En una comunidad en la que los socialistas fueron todopoderosos hasta el aterrizaje de Juanma Moreno en San Telmo, dirigentes del partido en Madrid y en Andalucía ansían que el presidente del Gobierno logre levantar a los suyos “del sofá”. “Es quien más moviliza”, repiten desde hace meses en la cúpula de Ferraz.
Recuerdan la diferencia de casi medio millón de votos entre las últimas elecciones autonómicas y las generales que se produjeron dos meses después, en verano de 2023. Y creen que sólo el líder del PSOE tiene opciones de darles este empujón. El miércoles estará en Pulianas (Granada), y echará el resto en Sevilla el viernes, en el mitin de cierre de campaña.
En el territorio puntualizan que el presidente arrastra pasiones, pero también genera rechazo. Y, sin embargo, echando cuentas, destacan que su presencia previsiblemente será de ayuda, porque “polariza” como nadie. Cada segundo cuenta para estimular a los suyos, y repiten como un dogma que en estas elecciones el resultado depende en parte de un puñado de votos en las ocho provincias andaluzas.
“La segunda semana de campaña le sienta muy bien al PSOE”, aseguraron el lunes fuentes socialistas. Las mismas que recordaron que en Castilla y León sí lograron salvar los muebles. Obviaron que, en ese caso, meses atrás de la cita con las urnas ya aspiraban a quedar en primer lugar o a empatar con el PP. De cara al 17-M nadie contempla un escenario equiparable.
Sólo en la dirección de Ferraz insisten en que aún hay partido, y lo hacen echando mano del diagnóstico del propio Sánchez: pueden dar “un vuelco a las encuestas” si logran una “movilización masiva”; si se concentra el voto en sus siglas -hay otras dos papeletas de izquierdas- y si los electores votan con “coherencia”. “Si eres de izquierdas, vota izquierdas”, sintetizan.
A escasos días del 17-M, media docena de dirigentes consultados eluden facilitar los datos de las últimas encuestas internas. Ni los sondeos que publican los medios de comunicación ni los trackings internos con los que cuenta el PP les invitan hoy al optimismo.
“La cosa está dura”; “La moral está mal”
Hay dirigentes que aún albergan esperanza; desde Madrid, argumentan que existe “mucha decepción en Andalucía” con las políticas de Moreno, y por eso esperan “que la gente se levante del sofá para votar”. En el territorio, un dirigente provincial cree que “el voto indeciso y oculto” puede moverse “algo más de lo esperado”.
“El ‘no a la guerra’ y la gestión del Hantavirus”, “parece” que contribuyen, apunta. Renglón seguido, admite que esa movilización no es hoy “palpable”. “La cosa está dura”, apostilla. Un cargo público en Madrid reconoce que van “mal” de “moral” a estas alturas del partido. “Mala perspectiva, pero también expectativa baja”, apunta.
A su juicio, y al de varios dirigentes andaluces consultados, si Montero logra 28 o 29 escaños, que ya supondría pulverizar su suelo electoral, podrán digerirlo. No se contempla, o no se admite la opción de una caída por debajo de estos números. “Si sacamos 29 habrá fiesta”, ironiza el mencionado dirigente. “Todos contra el fascismo mundial al día siguiente y arreglado”.
Montero y Moncloa rectifican sobre los guardias civiles fallecidos
El segundo debate electoral entre candidatos, en la noche del lunes, tampoco aportó grandes dosis de oxígeno político a la candidatura de Montero. Una dirigente territorial sostiene que fue útil “por la metedura de pata de Moreno Bonilla” al mencionar el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba). En otra provincia andaluza aseguran que las víctimas del siniestro están “enfadadas” con la utilización “partidista” de esta catástrofe por parte del candidato del PP.
La intervención de Moreno ha permitido poner el foco sobre este accidente, y tanto el ministro de Transportes, Óscar Puente -que no ha participado en la campaña en el territorio- como el alcalde de Adamuz, Rafael Moreno Reyes, han criticado la gestión del presidente en funciones.
Puente le ha exigido explicaciones por los “graves interrogantes” sobre el dispositivo de emergencia que “las víctimas han denunciado”. El primer edil ha asegurado que “la ayuda llegó tarde” y que Moreno está haciendo una “utilización partidista” del siniestro.
Y, mientras los socialistas ponían el acento en esta materia, desde el PP destacaban que Montero calificó la muerte de dos guardias civiles que perseguían una narcolancha, el viernes, como un “accidente laboral”. Lo hizo en el debate, y este martes la candidata matizó sus palabras con un mensaje en X, para pasar a hablar de una “muerte en estado de servicio”.
Desde Moncloa, además, reconocieron como un error la ausencia del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, en el funeral de los dos agentes, el domingo. Montero sí acudió al servicio fúnebre. En Andalucía hay dirigentes que creen que este lapsus no penalizará “mucho” sus expectativas. Sobre el impacto de otras cuestiones en esta campaña -la huelga de médicos, coincidiendo con una campaña centrada en la sanidad; el escaso tiempo que la candidata ha pasado volcada en el territorio-, ven menos margen para el optimismo.

