Apenas había pasado un cuarto de hora cuando el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero quiso desvincularse al completo del rescate a Plus Ultra con su particular contundencia: “No hablé con ninguna autoridad política con ningún funcionario público del rescate de Plus Ultra. Una influencia tiene que ser ante alguien dónde y cómo”, manifestó.
Pero la firmeza de sus palabras no le bastó al juez José Luis Calama, que ocupó casi las tres horas y media de interrogatorio: “No soy una madre abadesa sino un juez instructor que tengo que muchas veces ser incisivo para aclarar”, le advirtió Calama.
Zapatero quiso defender su “trabajo intensísimo” como consultor. Quería dejar claro que los informes realizados para Análisis Relevante, la sociedad de su amigo Julio Martínez Martínez, eran certeros. Su objetivo era desmentir la tesis de la UDEF que sospecha que se emitieron facturas falsas que no correspondían con las labores especificadas en los contratos. Según los investigadores y lo asumido por el juez en la declaración, era la forma de cobrar comisiones o mordidas procedentes de la intermediación de Zapatero en el rescate a Plus Ultra y otras gestiones.
En la versión del expresidente no quedó rastro de los acuerdos profesionales porque eran “verbales dada la relación de amistad” que mantenía con Julio Martínez Martínez. Algo que a Calama no le pareció normal: “Por mi trabajo y por lo que sé de cómo funciona la agencia tributaria normalmente se funciona de una manera más formal”, le increpó. Pero Zapatero insistía en su mecanismo rudimentario: “Se produce en la comunicación fluida verbal. Como nos veíamos me decía hay que reunirse con X cliente…”
Para Calama también era extraño que fuera uno de los pocos consultores de Análisis Relevante: “Análisis Relevante no sería nada sin usted. Basta con verlo desde el punto de vista de los gastos y desde el punto de vista de los ingresos”. Pero Zapatero insistía que muchas veces los clientes solicitaban esas labores a la sociedad de Julio Martínez gracias a que había un expresidente haciendo de consultor.
Tampoco supo aclarar Zapatero la completa ausencia de comunicaciones vía teléfono o mail sobre los acuerdos comerciales alcanzados con su amigo Julio Martínez: “En el trabajo este de consultoría supongo que se produce un recorrido de correos electrónicos o de whatsapp”, le preguntó el juez.
Pero Zapatero negaba la mayor y decía que el único rastro era el de sus agendas donde estarían apuntadas las reuniones y los viajes. Calama contrariado señalaba que la forma que indicaba Zapatero no era la habitual en ese tipo de contratación: “Mi experiencia es otra con las consultoras que he tenido aquí incluso pertenecientes a las Big Four. Hay que tener un registro una trazabilidad para ver la realidad de los trabajos”, insistía.
Si bien el expresidente seguía hablando de acuerdos verbales y trabajos genéricos: “Dentro de las diversas actividades de consultoría se incluían informes, asesoramiento, viajes, porque redundaban en la tarea que hacía. Y simplemente se facturaba de una manera lo que había más aproximado a lo que habíamos realizado durante ese tiempo”, aseveró.
A lo que Calama seguía planteando dudas: “A mí en principio eso me resulta un poco sorprendente porque al final la factura tiene que corresponderse con el trabajo que se hace”.
Tampoco llegó a entender el juez instructor por qué no había revisado sus agendas con respecto a una comida en el restaurante Portonovo en la que supuestamente se habló de la creación de una offshore en Dubai para canalizar la presunta mordida que se llevaron del 1% del rescate de Plus Ultra.
Según la UDEF, en esa comida se cerró la forma de canalizar la comisión de Plus Ultra a Zapatero por la ayuda que había prestado a los directivos de la compañía para que recibieran el rescate del Gobierno de Pedro Sánchez.
Pero el expresidente desmintió esta formula: “La offshore es una de las cosas que cuando leí el auto de imputación más me sorprendió, hasta límites insospechables, Yo no he hablado nunca en mi vida con nadie de una sociedad offshore, y es que ni sé lo que es”.
La declaración terminó con el ofrecimiento de Zapatero de levantar su velo universal para que se le investigara en todo el mundo a lo que el juez respondió de manera sarcástica: “lo hacemos motu proprio no se preocupe”.
Para abordar el tema de la empresa de sus hijas imputadas justo este jueves, al día siguiente de su declaración, el juez dijo: “No lo digo en términos negativos. Es padre y supongo que piensa, como todos los padres, en sus hijos. En este caso de sus hijas, y de alguna manera en la negociación que hace con el señor Martínez, dice que sus hijas tienen que intervenir en la maquetación y en todos estos temas de los informes. ¿Es así?”, le preguntó. “Es así. Yo le propuse al señor Julio Martínez, en su condición de empresario de Análisis Relevante que podían mis hijas, con su agencia de Digital Comunicación, prestar una colaboración formal. En mi opinión trabajan bien”. Y quiso dejar claro que, “precisamente por ser quien son, nunca han concursado a una administración pública”. “Nunca han tenido un contrato con la administración pública. Podrían haberlo hecho”, enfatizó para alejar a sus hijas de cualquier movimiento delictivo ligado a la trama.
