“ETA ha vuelto a secuestrar. Amenaza con matar al secuestrado en 48 horas. La víctima, Miguel Ángel Blanco Garrido”. Así daba la noticia Fernando Ónega el 10 de julio de 1997.
“¿A qué te acuerdas perfectamente dónde estabas, cuando lo de Miguel Ángel Blanco?” Es la pregunta sobre la que gira el documental que Jon Sistiaga y Juanjo López. Un trabajo que Netflix reproduce 29 años después de que ETA secuestrara al concejal de Ermua, la misma edad que tenía cuando aquel 10 de julio fuera secuestrado por los terroristas. El Rey, José María Aznar, Jaime Mayor Oreja, Marimar Blanco (que recuerda para Artículo14 sus recuerdos en la edición de este viernes), periodistas o incluso los médicos que lo atendieron intervienen en el film.
El documental arranca con Felipe VI. “Bufff, madre mía”, recuerda el Jefe del Estado en voz alta, volviendo a aquel día en que se puso en la piel de un joven que tenía la misma edad que él, entonces Príncipe de Asturias. “La verdad es que pienso en aquello y me entra la misma tristeza y la misma indignación”. Todos nos acordamos prácticamente al detalle de dónde estábamos, qué hacíamos, qué sentíamos”.

María del Mar Blanco, hermana del concejal, cuenta cómo su madre le dijo que su hermano había salido antes de casa porque tenía una reunión a las 16.00. Sus compañeros de trabajo, Eman Consulting, le llamaban Miguel. Siempre llegaba a la hora. “Era un poco raro”, afirma. En aquel entonces no había móviles. Llamaron a su madre. Se pensó ya lo peor. LLamó al hospital más cercano de Ermua.
Fue el diario Egin el medio que dio la noticia. Iñaki Iriondo, periodista del medio, revela como ETA les dijo que tenían capturado a Blanco, y que si el Ejecutivo de Aznar no acerca los presos a las cárceles en 48 horas lo matarán. “Me pasan una nota en la que dice que parece que ha habido un secuestro”, afirma Mayor Oreja.
Aznar estaba en La Moncloa, y recibió también un nota. ETA ha secuestrado a un concejal del Partido Popular de Ermua. Sus amigos fueron a la casa de Miguel Ángel. Ramón Jáuregui, entonces presidente del Partido Socialista Vasco, también. Les hace un aparte. “Perder la esperanza. A vuestro amigo lo van a matar”.
Jueces de la Audiencia Nacional, miembros de los Cuerpos y Seguridad del Estado… Francisco Vázquez, teniente coronel de la Guardia Civil, movilizó todos los recursos con un sólo objetivo: salvarlo. Circuló que habían secuestrado a un concejal de Eibar, que llamó a su madre para aclarar que estaba vivo.
La rabia de ETA
ETA estaba rabiosa. Diez días antes la Guardia Civil había liberado a Ortega Lara. “No pensamos que fuera a haber una reacción tan rápida”, afirma Mayor Oreja.
“Firmeza y determinación será la reacción del Gobierno”, dijo Aznar en rueda de prensa. Sabía que ETA respondería. “¿Cuándo iba a ser?”, se encoje de hombros.
Difundir su foto por todas partes fue el primer movimiento. “Miguel te esperamos”.
Aznar llamó a la familia. “Les dije que el Gobierno no iba a aceptar chantajes. Pero les dije que íbamos a hacer todo lo posible porque se salvara”. Y reconoce: “Probablemente ha sido una de las decisiones más difíciles que he tomado como presidente del Gobierno”.

Más próxima de lo habitual, es alguien de la misma edad donde además nos iban relatando muchos aspectos de su vida, y esos aspectos también nos los incorporamos en nuestra percepción y aprendimos a conocerle, a conocer a su familia, sus aficiones, su vida prácticamente. Y eso hizo que fuera mucho más próximo”.
El plazo vence
El sábado 13 el plazo estaba a punto de vencer. Toda España estaba movilizada. Las manifestaciones llenaban las calles. “La movilización fue tan impresionante que muchos pensaron que haría mella en el ánimo de los periodistas”, afirma José María Aznar. Entre ellos, Marimar Blanco, como narra en estas páginas.
Algunas personas intentaron hacer lo imposible. Patxi Zabaleta, político en Herri Batasuna, que mantenía una línea pacifista de actuación, se desplazó a Gaigorri, a la frontera con Francia, para pedir que que respetara la vida del secuestrado. Allí se vio con Gallastegi, quien hizo una llamada pero no logró nada.
O el de María José Gurrutxaga, abogada. Tenía relación con Txelis, uno de los miembros de ETA. Se desplazó hasta Francia para solicitar una reunión con él en prisión. Mayor Oreja llamó a las autoridades francesas para que facilitara esa reunión. Les preguntó si había alguna forma de parar esto. Le dijeron que no había nada que hacer. Que el comando que había secuestrado a Blanco estaba esperando a que dieran la noticia por los medios de que habían empezado a mover los presos.
A Miguel Angel Blanco lo asesinaron con dos tiros en la nuca el 13 de julio.
“Ir a Ermua no era una decisión fácil”, recuerda Felipe VI. ” Seguía siendo muy activo el terrorismo, acababa de producirse un asesinato”. El Monarca relata como se había acordado que el entonces Rey Don Juan Carlos no se desplazara, “pero ¿cómo conjugar esa necesidad de compartir con toda la sociedad española desde la Corona, no sólo el pésame, sino un mensaje de hacernos eco de ese basta ya colectivo al terrorismo? El Jefe del Estado cuenta aquellos difíciles momentos con visiblemente consternado. “Hacernos presentes de una forma más presencial, contundente”. Finalmente, Don Juan Carlos y Aznar Gobierno convinieron en que fuera Don Felipe . “Tampoco era fácil decidir: ¿Simplemente la presencia o debo decir algo?”
“Vengo a Ermua para expresar el apoyo de la Familia Real a la sociedad vasca, al pueblo vasco y su firme repulsa a este último atentado terrorista que tan directamente ha afectado a la familia Blanco Garrido y que nos ha sobrecogido a todos”, se dirigió finalmente el Príncipe a la sociedad.
“Me sentía muy comprometido para decir algo por ese valor generacional”, afirma. El Rey quería transmitir un mensaje “no solamente de pésame, no algo formal ni leído… sino algo que resultara próximo física y emocionalmente a lo que eso representaba”.
“Era una sensación muy fuerte porque todos revivíamos continuamente esos pasos terribles y esa sensación de angustia colectiva que se produjo de forma muy, muy impresionante en toda España, incluso fuera de ella de España”, asegura.
El Jefe del Estado deja claro la importancia de que las generaciones que no vivieron el terrorismo “deben saber que esta convivencia democrática y esta vida que compartimos ahora tuvo un camino muy duro y difícil de sufrimiento y dolor y pérdida de vidas”, señala. “Es sorprendente e intolerable que todavía haya personas que jaleen a los responsables de todo ese dolor”.
