Felipe VI y Pedro Sánchez mantuvieron el miércoles en el Palacio de la Almudaina el último encuentro antes del periodo estival. El conocido como despacho de verano es el único del año tras el que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece ante los medios para explicar lo tratado con el Rey y hacer balance del año. Las agenda pública, la que consta en agenda, es la que trasciende, pero el Jefe del Estado y el presidente del Gobierno mantienen contacto a lo largo de todo el año.
En la serie británica The Crown, uno de las patas de la cinta son los despachos que la Reina Isabel II mantiene con los sucesivos presidentes del Gobierno a lo largo de todo su reinado. En España, el Rey Juan Carlos hizo lo propio con la llegada de la democracia, y acostumbró a recibir semanalmente a todos los Jefes del Ejecutivo, desde Carlos Arias Navarro, Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo-Sotelo, Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy.

Estos despachos no mantienen a día de hoy la formalidad británica -es conocido que Winston Churchill se mantenía de pie a lo largo de todo el encuentro-, pero son necesarios para que el Jefe de Gobierno informe al Jefe del Estado sobre los asuntos del país y el Monarca pueda cumplir sus funciones constitucionales de árbitro y moderador del funcionamiento de las instituciones.
La polarización política que existe en España, y algunos focos de tensión entre el Gobierno y la Casa, como pudo ser la gestión de la Dana, desembocó en algunas informaciones que se refirieron a una prácticamente nula relación entre el Monarca y el presidente del Gobierno. Una situación que sería insostenible para el Rey, ya que, además del motivo descrito, se rompería aquello a lo que se refieren historiadores como el británico Charles Powell, en cuanto a que el éxito de la democracia reside en la sintonía que el Monarca tenga con el Jefe de Gobierno.
Un número de despachos fluido
Desde que Felipe VI fuera proclamado Jefe del Estado el 19 de junio de 2014, los despachos con los dos presidentes del Gobierno que ha habido, de momento, bajo su reinado, se han mantenido, desde Mariano Rajoy (PP) hasta Pedro Sánchez (PSOE). Con ambos, el Monarca ha mantenido los despachos presenciales con fluidez. En estos encuentros, al igual que ha sucedido en el Palacio de la Almudaina, el presidente del Gobierno traslada al Rey los asuntos más importantes. Del contenido de esas reuniones no se informa posteriormente a la prensa.

En estos encuentros, sólo el presidente del Gobierno informa a la prensa del contenido del encuentro. Don Felipe, no. En raras ocasiones, las declaraciones tras los encuentros políticos con el Rey necesitan un rectificado posterior, como es el caso del anterior líder de Podemos, Baltasar Picornell, que en 2018 aseguró que el Rey le había trasladado su disposición a “tender puentes con Cataluña”.
Un año marcado por la corrupción
Este año, los casos de corrupción en el Ejecutivo han copado la agenda informativa. El descrédito de la ciudadanía en las instituciones preocupa al Monarca, quien ha reconocido públicamente que la democracia vive momentos “oscuros”.

Tras la reunión con el Monarca, el presidente compareció ante la prensa, pero pasó por alto haber tratado los casos de corrupción que cercan al Ejecutivo. Sánchez enfocó el contenido del encuentro en los incendios que, cada verano, arrasan los montes de España. Aseguró que este asunto había copado “buena parte” de la reunión. Entre sus iniciativas: pedir a la Comisión Europea que haga en Mallorca un centro de coordinación para combatir los incendios en el Mediterráneo Occidental. También trató otro asunto que ha sembrado la polémica: el indulto a la expresidenta del parlamento catalán, Laura Borrás. El presidente zanjó el asunto y puso el foco en una decisión judicial del TSJC, sin que, aseguró, la negociación por los presupuestos hubiera tenido algo que ver.

