La situación que, desde distintas asociaciones de militares han informado a este medio desde que estallara la crisis migratoria en Ceuta ya ha llegado: las lagunas jurídicas que hay sobre cómo pueden proceder con los inmigrantes llegados a nuestras fronteras, al no estar declarada zona de conflicto.
A la vez que los efectivos destinados en la ciudad autónoma denuncian hostigamientos y ataques por parte de los inmigrantes sin poder apenas defenderse -no pueden sacar escudos del acuartelamiento, grilletes o cintas, y solo usar un arma por camioneta-, han circulado por redes sociales y algunos medios imágenes de inmigrantes con lesiones, que afirman venir de militares.

Desde las asociaciones como la ATME se solicitó que se aportaran más pruebas además de una imagen, ya que afirman puede provenir de cualquier persona, y desde el ministerio de Defensa se ha tomado la iniciativa para esclarecer los hechos.
Fuentes de ministerio se remiten al informe que ha hecho público Amnistía Internacional al respecto. En él se denuncian “tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes a personas migrantes y solicitantes de asilo en Ceuta por parte de fuerzas militares y condiciones indignas de acogida”. Defensa remitirá dicho informe a la Fiscalía y al Juzgado de Guardia de Ceuta, y se insta al Mando de Operaciones a investigar y dilucidar posibles responsabilidades individuales, “para preservar el buen hacer y nombre de las Fuerzas Armadas”.
Las asociaciones de militares apuntan: “resulta igualmente llamativo que, en una época en la que prácticamente cualquier incidente puede ser grabado y difundido de forma inmediata mediante teléfonos móviles, no hayan trascendido públicamente imágenes o vídeos que acrediten de manera directa la participación de militares en las presuntas agresiones denunciadas”, informan a este medio. “Hasta el momento, las informaciones conocidas se sustentan fundamentalmente en testimonios, declaraciones y fotografías de lesiones posteriores a los hechos”.

Al menos una agresión cada dos días
Desde finales de agosto, la ciudad autónoma de Ceuta vive una escalada de violencia contra los militares que patrullan su perímetro fronterizo. Piedras, botellas con líquido corrosivo, cócteles molotov, sprays de pimienta, cuchillos. El arsenal improvisado con el que inmigrantes llegados a la ciudad autónoma han atacado a efectivos españoles dibuja un mapa de agresiones que, según denuncia la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME), no ha merecido hasta ahora “una respuesta institucional a la altura del riesgo que corren”.
Según la cronología que ha elaborado la ATME, se desprende que los militares sufren al menos una agresión cada dos días. Una media que, aclaran, responde a una recopilación de hechos recogidos por la propia Asociación, ya que no hay registrada una cifra institucional.

