Ceuta amaneció el viernes con miedo tras la avalancha de migrantes. “Estamos desbordados”, reconocían los vecinos. “Con miedo”, han repetido unos y otros, con insistencia. “No podemos llamar a la policía ni a la Guardia Civil porque no dan abasto. Necesitamos ayuda urgente”, denunciaba una ciudadana a primera hora.
“Yo estoy rodeada, tengo miedo. ¿Cómo no voy a tener miedo? Si tengo ganas de llorar“, exclamaba una joven ante los micrófonos de Antena3. Otra vecina habla de pánico. “Lo estamos viviendo muy mal, con mucho miedo, horror, pavor”, relata, no sin reclamar una respuesta inmediata de las autoridades y pedir que se declare la emergencia nacional.
Otro ciudadano aludía a la falta de agua y alimentos, más con los comercios cerrados. “Soy el único de Ceuta en la calle; los demás son invasores”, dijo ante los micrófonos. Las quejas, principalmente dirigidas hacia Pedro Sánchez, también fueron una constante en los corrillos de los ciudadanos que atendieron a los medios de comunicación. “¿Qué quieren con el presidente que tenemos? La culpa la tiene toda Sánchez”, llegó a gritar uno de los.
“Esto es una invasión. Han empezado por Ceuta, la frontera a España, la frontera a Europa. Hoy ha sido Melilla, mañana será Canarias, pasado será Tarifa. De verdad, es que no hay derecho”, aportaba otra ciudadana.
Comercios cerrados
La avalancha de migrntes ha tenido un gran impacto en la vida cotidiana de Ceuta. “Todo está cerrado. No podemos dar el desayuno a los niños. No podemos comprar pan, leche… No hemos desayunado todavía”, decía una vecina. La actividad comercial se ha paralizado en buena parte de la ciudad por razones de seguridad: un trabajador de una gasolinera explica que el establecimiento no ha podido levantar la persiana. “No podemos abrir. Si se nos meten 500 dentro, ¿qué hacemos? Es imposible”, justifica.
La sensación de abandono era total el viernes, según estos testimonios. “Nos sentimos vendidos. Estamos abandonados. Que los desalojen y que nos den asistencia”, reclama otro residente. Una vecina de la zona resumía así el estado de ánimo: “Sentimos mucha desprotección por parte del Gobierno, abandono”.

