Durante cuatro horas de la última comparecencia en el Senado del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, rechazó de forma sistemática cualquier implicación en el rescate de 53 millones de euros a la aerolínea Plus Ultra -“No, en absoluto”-. “No he tenido ni tengo ninguna relación con Plus Ultra”, repitió en varias ocasiones. Sobre los testaferros en el extranjero, fue tajante: “Cero patatero”. Hoy, la Audiencia Nacional le imputa por delito de blanqueo de capitales, así como por organización criminal, falsedad documental y tráfico de influencias.
Zapatero admitió haber cobrado 70.000 euros brutos anuales entre 2020 y 2025 por servicios de consultoría para Análisis Relevante, la empresa de su amigo Julio Martínez Martínez, detenido en diciembre en el marco de la misma causa. En total, alrededor de 460.000 euros. También reconoció haber pactado que esa consultora contratara a la sociedad de marketing de sus dos hijas, que habría percibido unos 200.000 euros en el mismo periodo. Defendió ambas retribuciones como acordes al mercado y a su “trayectoria, personalidad y capacidad”.
Así, insistió en que lleva 14 años sin ejercer cargo público ni asumir responsabilidad política alguna, por lo que considera que no está en posición de responder “políticamente” ante una comisión que investiga precisamente “responsabilidad política”, y a la que asegura comparecer “como ciudadano”. Cuestionó además la forma en que fue convocado, señalando que la citación “no especifica el tema por el que se me requiere”, y reprochó que se tramitara “por urgencia [15 días] y sin motivación”, lo que a su juicio contradice la doctrina del Tribunal Constitucional.
Por otra parte, el expresidente también negó haber avisado a Martínez de su inminente detención, pese a que reconoció haber salido a correr con él en El Pardo tres días antes. “Es totalmente falso”, dijo, calificando la acusación de “perversa y vergonzosa”.
Zapatero cerró su intervención con tono desafiante: “Llevo meses escuchando bulos e infundios”. Y ante quienes le preguntaron si se daba por amortizado, respondió con una sonrisa: “Qué más quisieran ustedes”.

