Caso ZP

El embrollo de Zapatero con las joyas: sin coartada sobre su origen dos meses después

El expresidente sigue sin explicar el origen de las joyas que define como un "regalo de cortesía personal", aunque desde que salió de la Moncloa las alhajas han pasado por varios inmuebles hasta acabar en la caja fuerte de su despacho de Ferraz

La pregunta que está en la calle, que circula por las redes y que dejó atónitos a los españoles el pasado 25 de mayo –¿de dónde salen las joyas de más de 1,3 millones de euros del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero?- sigue sin respuesta.

“Esta es una historia sin intención, sin afán patrimonial, es un regalo de cortesía personal, de hace muchos años; desde luego tengo que ser muy prudente porque quiero que sea ante la Justicia cuando se especifique todo el origen y lo que ha sucedido. Pero lo voy a decir, ni tenían uso, ni destino, ni hemos pensado en ellas, ni el valor que ahora se ha atribuido. Por cierto, que es un valor que será sometido a contradicción”.

En su primera entrevista tras ser imputado por el caso Plus Ultra y después de afirmar el 17 de julio en la Audiencia Nacional, ante el juez José Luis Calama, que en una semana o diez días como máximo estaría en disposición de declarar sobre las joyas, José Luis Rodríguez Zapatero sigue sin dar una explicación convincente sobre su origen. Mañana, 25 de julio, se cumplen dos meses desde su aparición.

Entretanto, sigue tratando de afianzar en el imaginario colectivo el relato sobre las joyas que su entorno comenzó a dibujar: un regalo personal de mucho tiempo atrás recibido en España.

De la Moncloa a la caja fuerte del despacho

Y si Zapatero recibió este regalo en la Moncloa, como el defiende, durante su etapa de presidente, las joyas habrían pasado por diferentes localizaciones hasta terminar en el despacho de la calle Ferraz.

El expresidente abandonó la residencia gubernamental en diciembre de 2011, como dijo entonces “con normalidad democrática”. Aunque inicialmente la familia pensaba trasladarse a León -llegó a comprar un chalet en 2008-, la negativa de sus hijas, Laura y Alba Rodríguez Espinosa, a abandonar la capital les llevó a instalarse en una vivienda alquilada de 200 metros cuadrados en Valdemarín, dentro del distrito de Moncloa.

Posteriormente, en 2012, se mudaron a un inmueble en Aravaca, valorado en más de dos millones de euros y que vendieron en enero de 2025. Al despacho de Ferraz, en el número 55, situado frente a la sede nacional del PSOE, llegó en 2013. Allí habría acometido una reforma para instalar una caja fuerte cuya existencia no era conocida por el partido y que los agentes de la UDEF encontraron durante el registro del 19 de mayo. De esta forma, Zapatero habría trasladado las joyas desde su salida de la Moncloa al menos en tres ocasiones.

“Sin afán patrimonial”

“Esta es una una historia sin intención, sin afán patrimonial” comenzó diciendo el expresidente. Una mención que repitió en más de una ocasión, al igual que la expresión “sin uso ni destino”. Todo ello aderezado con su afirmación de que las joyas tendrían poco valor -“ni hemos pensado en ellas, ni en el valor que se ha atribuido”-. A petición del juez y por expertos en la materia, las joyas fueron tasadas en 1,3 millones de euros, una valoración que Rodríguez Zapatero se propone rebatir con otra realizada por su propia defensa.

Estas declaraciones se contextualizan en el principio de responsabilidad en materia de infracciones tributarias regulado en el artículo 179 de la Ley General Tributaria. Un artículo que, en su punto 2.d, abre la vía para eludir la sanción por el delito fiscal de las joyas al amparo de que no hubo ánimo de lucro. Un artículo controvertido en su interpretación y que, como señala un experto fiscal, es “una excusa barata” que pondría esgrimir cualquier defraudador.

“Regalo de cortesía personal”

En paralelo, insistió en que las joyas eran un “regalo de cortesía personal, de hace mucho tiempo”. La alusión a un horizonte temporal no es nueva y forma parte del argumento que él y su entorno han venido utilizando para situar la recepción de las joyas en 2007. Lo que le permitiría sostener que los hechos han prescrito incluso en el delito fiscal agravado, cuyo plazo es de diez años, tal y como ha informado este medio. Un intento de acreditar la prescripción del delito fiscal de las joyas es la tesis que también ha sostenido el sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha).

Una novedad fue la incorporación del término cortesía, con el que estaría tratando de justificar su decisión de quedarse las joyas, cuando precisamente fue él, como presidente, quien aprobó un año después de llegar a la Moncloa un Código de Buen Gobierno que literalmente señalaba: “Se rechazará cualquier regalo, favor o servicio en condiciones ventajosas que vaya más allá de los usos habituales sociales y de cortesía“.

Preguntado por si incumplió sus propias normas, respondió: “Será interpretable como todo”.

Eludir el contrabando

Delcy Rodríguez y José Luis Rodríguez Zapatero.
Delcy Rodríguez y José Luis Rodríguez Zapatero.
EUROPA PRESS

“No tiene nada que ver con ninguna tarea política ni nada, es un regalo de cortesía personal“, recalcó el expresidente. Una afirmación que podría volverse contra sí mismo. Mientras la investigación sigue la pista de si las joyas de Zapatero viajaron en las maletas de Delcy Rodríguez en su aterrizaje en Madrid la noche del 19 al 20 de enero, el expresidente trata de cortar esa vía al sostener que las recibió en España.

En este sentido, aunque el diseño de las joyas sería más bien del gusto árabe, ya que piezas similares se pueden encontrar en los Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudí -como apuntó Miguel Sebastián-, tasadores especializados advirtieron a Artícul014 que han valorado alhajas similares de multimillonarios venezolanos que se han afincado en España. Por su parte, los informes de Ansorena y del Instituto Gemológico Español han identificado el origen de algunas de las piedras preciosas en diferentes países.

Sin coartada

“Intención de defraudar en absoluto y lo vamos a sustanciar de manera adecuada. Lo último que nosotros pensábamos era el valor patrimonial, prueba de ello es que lo teníamos ahí, en fin, como un regalo de cortesía personal, sin ninguna intención, sin uso, sin destino, no iba a tener nada. Es así, es la verdad. Más allá de lo que ha supuesto para mí este tema, para la gente que me conoce. Es que yo no he entrado jamás en una joyería“.

Insistió Zapatero, casi cinco minutos después de comenzar a hablar de esa “historia sin intención” de las joyas.

Y en una última pregunta de su interlocutor – “Lo de las joyas y Zapatero no tiene explicación. Esto es lo que decepciona del presidente Zapatero”-, el expresidente respondió: “Bueno, yo lo estoy explicando con sinceridad. No hay ningún afán patrimonial, no tiene nada que ver con ninguna tarea política ni nada, un regalo de cortesía personal. Yo luego entiendo que los ciudadanos pues podrán, lógicamente, tener su interpretación, pero es la verdad.

La misma que dejó patente ayer: que sigue sin una coarta para salir del embrollo de las joyas.

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