“Haré todo lo posible para cambiar al Gobierno. Y cuando digo todo es todo”. Es la frase verbalizada, en las últimas horas, por el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. No especifica nada. Deja abierta todas las posibilidades. Literalmente todas. Y lo hace adrede ante el aumento de los escándalos que cercan al Gobierno. El líder popular coquetea con la posibilidad de presentar una moción de censura instrumental para poner fin a la era de Sánchez. Un escenario que nunca termina de llegar.
En el partido piden evitar dar “pasos en falso” y siguen ratificando su estrategia de no haber presentado aún la moción de censura sin los apoyos necesarios para que fructifique. Continúan manteniendo su argumento de que -a falta de cuatro votos para que salga adelante- la moción sólo serviría para apuntalar al presidente y reagrupar a una “mayoría” que en realidad no lo es. “Si la hubiésemos presentado hace un año, lo hubiéramos hecho sin conocer la mitad de escándalos que conocemos ahora y habrá mucho más”, defienden en la sede de Génova13, ante la ansiedad de algunos miembros del partido y buena parte de los votantes. La realidad demuestra que están en lo cierto.

La situación se está tornando cada vez más insostenible para el Gobierno y los escándalos se solapan unos con otros. La imagen de la semana, sin duda, ha sido la entrada de la Guardia Civil en la sede del PSOE en la calle Ferraz. Doce horas de registros en el marco de la investigación sobre la ‘fontanera’ Leire Díez. A ello se ha sumando la imputación de la gerente del partido, Ana María Fuentes. En su auto, el juez Santiago Pedraz apunta a una presunta trama que habría intentado sobornar con 300.000 euros a un fiscal anticorrupción para frenar causas que afectan al entorno de Sánchez.
Este escándalo se une a los de Koldo, Ábalos y Santos Cerdán. Y también al del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, acusado de liderar una trama criminal con vínculos comerciales con influencias más allá de España o Venezuela. Y parece que todo es el principio. “Queda mucho por salir, que se cuezan en sus autos”, repiten en la dirección nacional del PP.
Foco en los socios y vías de comunicación abiertas
Así, en el PP están disfrutando viendo cómo el castillo de naipes se va derrumbando. No quieren desviar el foco con una moción de censura que no saldría adelante. Al menos, de momento.
Desde las filas populares trasladan la presión a los socios de investidura. Quieren que todo el foco esté puesto en ellos. Después de que PNV y Junts -imprescindibles para la gobernabilidad- hayan presionado a Sánchez para que convoque elecciones, Feijóo ha vuelto a apelar a su responsabilidad: “El momento exige algo más que abstenerse del problema, hay que trabajar para resolverlo”, afirmaba dirigiéndose a los socios y haciendo un guiño al lenguaje parlamentario.
En esta línea, el secretario general del PP, Miguel Tellado, ha enfocado su mensaje hacia el presidente del PNV, Aitor Esteban: “No valen las lágrimas de cocodrilo del señor Aitor Esteban. Ahora dicen que urgen elecciones. ¿Por qué no hacen algo más que comentar la actualidad si ellos son los que le hicieron presidente cuando perdió las elecciones de 2023?”.

En este punto, el PP sí mantiene vías de comunicación abiertas con todos los partidos. Con todos menos con Bildu. Desde la dirección nacional están evitando especificar si las conversaciones se han acelerado en las últimas semanas. “Las estrategias no se cuentan, se ejecutan”, evitaba responder Tellado en ‘Al Rojo Vivo’, en la Sexta, preguntado por si alguien de su partido había mantenido contactos para explorar una moción de censura. Mantener la sospecha y el misterio forma parte de la estrategia.
Así, todos los actores políticos se miran de reojo. En el PP hay miembros que no descartan la presentación de una moción de censura en la fase final de la legislatura. “Quizá tras el verano, para el remate final”, piensan estas fuentes. Junio se prevé un mes muy complicado judicialmente para el Gobierno y, algunos miembros del PP, creen que el aumento de la “presión” podría desembocar en la presentación de esa moción para retratar a los socios. “Aunque no den los números. Nos lo van a pedir más por la calle”, sostienen.
Barones y sector duro apoyan la estrategia de Feijóo
De modo que, ahora mismo, nada se descarta. Toca esperar. Incluso desde el sector más duro del partido están mostrando una lealtad hacia Feijóo que, en otras ocasiones, ha sido menos evidente. Están defendiendo sus tiempos y la estrategia mantenida por el líder popular.
Así, la expresidenta Esperanza Aguirre ha asegurado que cree que habrá que presentar la moción, pero no ahora: “Yo creo que a la larga habrá que presentarla. A día de hoy no, porque estaríamos tapando los disparates del Gobierno. Hoy decir que vamos a hacer una moción sería una cortina de humo”, defendía. Es muy significativo del momento en el que estamos porque Aguirre lleva un año pidiendo públicamente la moción de censura.
En esta línea también se ha mostrado la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. La lideresa ha preferido elevar la presión en los socialistas descontentos y pide una moción de confianza: “Lo coherente sería presentar una moción de confianza y ver qué hacen socialistas como Page. Sería interesante ver de qué lado están y el comportamiento de los socialistas que reniegan de Sánchez”, apuntaba.
La realidad es que, al margen de algunos miembros del PP, los principales barones autonómicos del partido también sostienen la estrategia de su presiente, como publicó Artículo14. “Queda mucho por salir y no hay que competir ningún error”, defienden. Aunque la ansiedad vaya apremiando internamente.

