Ocho cartas en cuatro idiomas ha mandado José Luis Rodríguez Zapatero a Arabia Saudí a través de su Embajada implorando que le faciliten un papel que le permita acreditar que “Su Alteza Real Saudí el Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas, Su Majestad el Rey Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud”, fallecido en enero de 2015, le regaló las joyas en 2007 en La Moncloa a cambio de nada.
Así, ha mandado misivas en español, inglés, francés y árabe en dos ocasiones –el 16 de junio y el 12 de agosto- para obtener esta documentación, lo que no ha conseguido. Y le pide al juez, “de considerarse insuficiente la explicación ofrecida”, esto es, este relato exculpatorio de un origen muy lejano que veía deslizando su entorno en prensa, que remita una comisión rogatoria a este Reino, es decir, que pida él los papeles.
Involucración de Exteriores
El expresidente no ha podido acreditar el origen y sus gestiones no han obtenido resultado. A estas cartas, dirigidas al jefe del Protocolo de la Corte Real de Arabia Saudí, se le pueden haber sumado intentos de Exteriores y del ministro José Manuel Albares de conseguir un “certificado” que le permita acreditar el origen de las joyas y que estas fueron “un regalo estrictamente personal”. Desde el Ministerio desmintieron tajantemente el pasado junio cualquier tipo de gestión relacionada con el expresidente con este asunto.
Ahora, Zapatero traslada la gestión de la búsqueda de la prueba al propio juez. En su alegación, solicita el “libramiento de la correspondiente solicitud de asistencia judicial internacional a las autoridades competentes del Reino de Arabia Saudí”. Entretanto, a la espera de las pesquisas que éste decida emprender, altos funcionarios trasladan a Artículo14 que sea verdad o no el relato, “el Emirato no se inclina por ayudar a un expresidente antiamericano y muy vinculado al Gobierno de Pedro Sánchez, probablemente el más proiraní de Europa”.
El jefe del Ejecutivo fue especialmente crítico con Estados Unidos en su ataque a Irán: “En el caso de Irán es un extraordinario error que vamos a pagar y que de hecho ya se están pagando las consecuencias con el alza del precio del petróleo, del gas y del número de víctimas y dolor y sufrimiento”.
Nuevo contexto internacional
Y es que el tablero internacional ha cambiado mucho. Tras los Acuerdos de Abraham, Arabia Saudí está próximo a Estados Unidos e Israel y su enfrentamiento con la teocracia iraní es total. Éste se ha recrudecido tras los ataques decididos por Donald Trump a Irán, que por su parte ha bombardeado ya infraestructura civil, refinerías y bases militares en territorio saudí. En este contexto, ayudar a un expresidente imputado en una causa por blanqueo internacional y tráfico de influencias por unos supuestos hechos acaecidos hace 20 años y protagonizados por un monarca fallecido no parece un plato de gusto. Más si cabe al pedir Zapatero que certifiquen que le regalaron bajo cuerda joyas millonarias.
Más aún cuando el expresidente en cuestión se manifiesta públicamente antiamericano y que tiene en su haber la famosa afrenta a la bandera de EEUU en 2003. En plena crisis de la Covid, Rodríguez Zapatero abogó por que China y la Unión Europea se aliaran contra Estados Unidos para ponerla en una “situación imposible”. En este sentido, tampoco ayudaría su estrecha vinculación con Pedro Sánchez y su Gobierno, enfrentados frontalmente con Trump. Una relación que ha traspasado el ámbito nacional -en España, el expresidente ha sido un activo del PSOE en las campañas electorales-, y ha tenido repercusión internacional.
A principios de 2024, el expresidente alabó la “valentía” de Pedro Sánchez frente a Israel en la crisis de Gaza. “La historia dará la razón al jefe del Ejecutivo al denunciar a Israel en unas acciones que no son legítima defensa. Las democracias se debilitan cuando hay democracias que hacen cosas como las que hace Israel en Gaza”, afirmó en una convención del PSOE.
Ganar tiempo
Con todo, el relato de Zapatero del origen en Arabia, que hace aguas como viene informando este periódico, sólo sería eso, un relato para muy cafeteros, y de cara al juez, cuando las investigaciones apuntarían a que el origen de las joyas sería el pago de una comisión de Venezuela, una manera de ganar tiempo mientras sigue buscando fórmulas para anular la causa como única estrategia de defensa que haya planteado hasta la fecha.

