Del 27 de julio, a las 11:20 horas, hasta el día 29 a las 14.41. En total: 51 horas y 20 minutos en que el CNI insistió sin apenas a la Delegación de Gobierno en Ceuta. Es lo que se desprende tras la conversación vía Whatsapp entre Inteligencia y la institución que representa al Ejecutivo en la Comunidad Autónoma, una toma de contacto que el Gobierno ha hecho público apenas tres días antes de que se produjera la avalancha, ya que según el encabezado: “Comunicaciones por mensajería del CNI a Delegación del Gobierno y Guardia Civil” del informe, las conversaciones se inician el 1 de julio y terminan el 29.

En la serie de mensajes en los que se sucede la conversación, la iniciativa parte en todo momento de los Servicios de Inteligencia, en una permanente insistencia.
El CNI toma la iniciativa de forma permanente
El día 27, a las 11:20 de la mañana, el CNI pide una “reunión urgente” para “tema nadadores”. Delegación contesta: “Cuando quieras te informo”. Inteligencia solicita hablar. No se retoma la conversación hasta un día después por la mañana, en que vuelve a pedir hablar, también sin respuesta. A las 17:00 horas contacta de nuevo para informar de una convocatoria. Sin respuesta tampoco.
El 29 de julio, la víspera de la Fiesta del Trono marroquí, a las 11:18, CNI vuelve a la carga con la información de un supuesto acuerdo para devolver inmigrantes a Marruecos. Tampoco aquí hay feedback.
A las 13:52, el representante del CNI en la ciudad autónoma escribe directamente al gabinete de la Delegación del Gobierno con un mensaje que no dejaba lugar a dudas: “En RRSS hay un llamamiento para asalto por valla y mar mañana”. No fue un aviso ambiguo: el CNI señalaba fecha, hora y método.

La Delegación tenía delante, negro sobre blanco, la magnitud de lo que se estaba organizando. El propio servicio de inteligencia había identificado grupos de Facebook y WhatsApp con nombres tan literales como “Asalto a la valla de Ceuta”, que reunían entre todos unos 180.000 seguidores. “Para que te hagas una idea del alcance de la difusión”. Delegación sólo contesta: “Sus rilas”. A las 21:30 hay registrada una llamada de Delegación de 11 minutos.
CNI también contactó con Guardia Civil
El CNI no se quedó ahí. Apenas un minuto después de avisar a la Delegación, a las 13:53, trasladó el mismo aviso a la Guardia Civil, con idéntica precisión: “Tenemos información de un intento de entradas a nado y salto a la valla”. Dos vías de información, esta vez a la Guardia Civil, dependiente de Interior.
Horas más tarde, a las 18:26, vuelve a insistir con una nota urgente formalizando lo que ya había advertido por la mañana: la planificación del asalto era real y estaba en marcha.
Pese a esa cadena de avisos, el CNI, dependiente del ministerio de Defensa, emitió tras la publicación de los informes el siguiente mensaje: “La desclasificación evidencia que el CNI emitió información sobre una campaña en redes sociales que llamaba al asalto a la valla de Ceuta, si bien no anticipó la magnitud y naturaleza de lo que terminó ocurriendo el día 30, al ser un fenómeno inusual que no se corresponde con las crisis migratorias conocidas hasta la fecha”.

Un mensaje que permite a Sánchez escudarse en su estrategia de afirmar que conocía la llamada masiva, lo que no le ha quedado más remedio que reconocer tras la filtración de la información de la Guardia Civil proporcionada a la juez Tardón -que instruye el caso en la Audiencia Nacional-, de que el CNI avisó. Lo que el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, se ha encargado de decir, en sucesivas ocasiones, que no era verdad. El matiz es que el presidente pretende reducir la escalada de la avalancha a un número de asaltantes similar al de anteriores ocasiones.

